domingo, 4 de junio de 2017

ULTRA CERDANYA

Hacia semanas que Toni me propuso hacer la Ultra Cerdanya con él, pero la verdad es que no tenía previsto hacer ninguna carrera larga este fin de semana. Mi intención en un principio era hacer un entreno largo por las serraladas de cara a Ehunmiliak, pero al enterarme de que Yeray y Adri Prat se apuntaban también me decidí a apuntarme.
Cristina no podía acompañarme esta vez, así que tuve que ir hacia Puigcerdà con Yeray. Al llegar fuimos directamente a recoger el dorsal, después esperamos a que llegara Toni y fuimos al breafing para enterarnos de cómo estaba señalizada la carrera y que tiempo nos haría. Llegamos tarde a la explicación del recorrido, pero Txuse y Merce que también habían ido nos comentaron que nos habían recortado la carrera por el tiempo. Al final nos dijeron que se preveían fuertes lluvias, así que recortaban 15 kilómetros y 1200 metros de desnivel positivo no haciéndonos subir a los picos más altos.
Llego el día de la carrera, el día se levanto nublado pero con una temperatura bastante agradable. Aparcamos en Bellver y buscamos la plaza desde donde se salía, al llegar todavía no había mucho ambiente pero poco a poco fue llegando gente. Nos encontramos con los hermanos Prat, ya que Adri corría la Ultra como nosotros. Pasamos el control de material obligatorio, que por cierto nos hacían llevar casi más material que en la UTMB. Después entramos en el corralito, nos hicimos la foto de grupo y nos deseamos suerte.

Equipo Ultra Cerdanya y Adri Prat.
A las 6:35h después de una cuenta atrás que no llego a cero, ya que el inicio se dio antes que llegara la cuenta a siete jajaja. Salimos y dimos un rodeo por las calles del pueblo antes de entrar a la montaña, una vez en montaña empezamos a ascender poco a poco. El día estaba nublado, pero hacia muchísimo calor debido a la humedad. A medida que íbamos subiendo las vistas del Cadi eran más impresionantes, en medio de la subida nos pasaron Laura Poch, Merce y Txuse. Después de llanear un tramo disfrutando de las vistas del Cadí, hicimos un último tramo de subida y enseguida llegamos al pueblo de Ordèn. 
Primeras rampas de la carrera.

Vistas impresionantes del Cadí.
En el avituallamiento comimos y bebimos en abundancia para afrontar un tramo que habían cambiado, el inicio del tramo era atravesando campos y masías para después de pasar por un cruce de caminos iniciar una larga bajada por pista. Yeray se animo en la bajada y nos llevaba a rebufo a Toni y a mí, llegamos a Coborriu y nos avituallamos bastante bien.
Desde Coborriu cogimos una pista que llaneaba y después descendía hacia el rio, pasamos por una cascada impresionante y después iniciamos una subida por sendero hacia Viliella. Yeray se puso a subir rápido para ver si pillaba al corredor de delante, Toni y yo nos quedamos algo retrasados. Al llegar al pueblo nos encontramos a Yeray esperando, seguimos nuestro camino y fuimos en busca del camino que subía hacia el refugio de Cap de Rec. El inicio del camino era bastante inclinado, Yeray volvió a adelantarse mientras Toni y yo subíamos a nuestro ritmo. Toni tuvo que pararse un momento, así que le dije que yo iría tirando para adelante a ver si podía pillar al Yeray. Poco a poco iba avanzando por un bosque muy frondoso, hasta que después de una bajada me equivoqué de camino y tuve que volver hacia atrás. Enseguida Toni me pilló y continuamos hacia el refugio, tras atravesar una zona de arboles caídos (donde me di un golpe en la cabeza) nos pasamos un desvió y tuvimos que subir por el medio del bosque hasta encontrar las señales. Al llegar al refugio nos estaban esperando Yeray que hacia un rato que estaba allí, Eva la novia de Toni, los padres de Eva y la madre de Toni.
Cascada impresionante.

Atravesando Viliella.
En el avituallamiento me encontré con Josep Artigas y Laura Poch, Laura lo dejaba allí porque solo había ido para hacer un entreno. Nos saludamos y me fui hacia el avituallamiento para comer algo, antes de arrancar de nuevo me cambié los calcetines porque se me había hecho un agujero. Seguimos nuestro camino por pista llaneando durante un buen rato, caminando rápido para ahorrar energía. Después pillamos un tramo de bajada por sendero algo más técnico que nos llevo hasta el rio, tras cruzar un par de puentes llegamos a un nuevo avituallamiento. El día nos estaba respetando e incluso se había despejado un poco, desde el avituallamiento tocaba bajada por pista. Comenzamos a trotar pasando junto a un castillo y un prado con caballo pastando, a medida que bajábamos Yeray se iba embalando y había que ir pegándole el toque jejeje. Llegamos a Coborriu y tras avituallarnos nos dispusimos a realizar el mismo camino de la ida, esta vez el camino era de subida. 
Atravesando paisajes de pelicula.
Subimos a muy buen ritmo así que llegamos bastante rápido al cruce donde debíamos girar, durante la subida habíamos pasado a 2 corredores y veíamos a dos más delante nuestro. Yeray se puso a tirar fuerte y yo me fui detrás de el, en un momento habíamos pasado a los dos corredores y habíamos sacado un buen tramo a Toni. Seguimos subiendo y llegamos a un prado lleno de caballos y vacas pasturando, después de pasar el prado seguimos subiendo por un tramo bastante inclinado. 
Caballos pasturando en altura.
Una vez en la cima giramos hacia la derecha para llanear por un sendero, las vistas del Cadí eran tremendas y el sendero era muy chulo pero algo complicado para caminar debido a las plantas bajas. Descendimos un tramo y notamos que poco a poco nos iban cayendo algunas gotas, al final tuvimos que pararnos a ponernos el chubasquero. Tras una subida bastante durilla debido al calor, iniciamos la bajada hacia el siguiente avituallamiento. Al llegar estaba lloviendo con fuerza, pero por suerte había una carpa para refugiarnos. Toni y Yeray se estaban alimentando muy bien, pero yo ya había recargado suficiente energía. Quería intentar llegar a Malniu antes de que nos cayera una buena tormenta, así que les dije que yo iba tirando.
Como el tramo era bueno me puse a trotar a mi rítmico Ultra, atravesando un bonito bosque con senderos muy corredores. Cuando llevaba dos kilómetros desde el avituallamiento, me pasó Yeray bastante rápido. Intente seguirlo un rato, pero en bajada no podía seguirlo, yo bajo lento y el bajaba bastante bien. Tras salir del bosque llegué a un pista que me llevó hasta la carretera que lleva a Meranges, mientras iba subiendo vi a Yeray a lo lejos. Al llegar al avituallamiento me lleve una sorpresa, la madre de Kilian Jornet llevaba el control de la gente que iba llegando. Esperamos a que llegara Toni y nos sorprendimos que Eva no estuviera por allí, esperamos 10 minutos a ver si llegaban. Como no llegaban decidimos continuar la carrera, tocaba un tramo de fuerte subida. Empezaba a llover bastante así que Toni y yo decidimos subir tranquilitos, Yeray seguía su ritmo ya que iba más cómodo subiendo un poco más rápido. La subida era bastante durilla pero la subimos bastante bien, al llegar a la cima se bordeaba unos prados y un pequeño lago artificial antes de llegar al refugio de Malniu. Por suerte para nosotros pudimos disfrutar del entorno porque el día se había clareado, al salir del refugio encaramos una subida por una zona empedrada y muy chula. Al llegar arriba llegamos al Estany de Malniu, un impresionante lago de montaña que había que bordear por un sendero de mal pisar debido a las raíces y el barro. 
Entorno del refugio de Malniu.

Estany de Malniu.
Tras bordear el lago y atravesar un bosque, salimos a un gran prado, seguimos un sendero por hierba muy agradable de caminar con unas vistas impresionantes a nuestra espalda. Nos giramos para mirar las vistas y vimos que venían dos corredores, eso pico a Yeray y nos pusimos a correr. Iniciamos una divertida bajada por prados de hierba donde llegamos a ir bastante rápido, Yeray corre mucho bajando y era muy difícil seguir su ritmo. Llegamos al avituallamiento de Fontanera mucho antes de lo que teníamos previsto, allí nos esperaban nuestros seguidores. (lástima que Cristina no pudiera venir)
En el avituallamiento nos dijeron que nos quedaban 8 kilómetros para llegar a Puigcerdà, así que tras avituallarnos bien nos pusimos de nuevo en marcha. Había salido el sol y ya hacía rato que íbamos en manga corta, aun así el sudor volvía a hacer acto de presencia. Toni se animo y comenzó a tirar rápido, pero Yeray enseguida le paso y se fue solo hacia delante. 
Bajando hacia Guils de Cerdanya.
Yo bajaba todo lo rápido que podía, pero me conformaba con ir viéndolo a lo lejos. Llegamos al pueblo de Guils de Cerdanya y preguntamos cuanto quedaba, nos llevamos una sorpresa cuando nos dijeron que nos quedaban 8 kilómetros. Antes de irnos del avituallamiento miramos si Adri Prat había pasado por allí, vimos que había pasado el 11 así que seguramente había quedado en esa posición o algo mejor. Nos pusimos en marcha trotando a ritmo suave, Toni comento que cuanto podríamos tardar en hacer los 8 kilómetros y Yeray le dijo que en 1 hora. Eso significaba llevar un ritmo de 8kh hasta Puigcerdà y no sabía si podría seguirles, fuimos tirando detrás de Yeray y le íbamos diciendo que aflojara si se embalaba. Veíamos Puigcerdà muy cerca, pero nos hicieron dar un gran rodeo pasando por un par de urbanizaciones y siguiendo una carretera de asfalto.
Puigcerdà al fondo.
Antes de encarar el último kilometro de carrera y justo en la entrada de Puigcerdà, estaban algunos miembros de la organización animando (entre ellos la madre de Kilian) subimos por una calle bastante inclinada donde Yeray se acelero y nos dejo atrás, tras subir por asfalto nos metieron por una corta pero fuerte rampa por sendero. Ya no veíamos a Yeray y pensábamos que nos esperaría para entrar juntos, cada vez que nos encontrábamos a un voluntario nos iban diciendo que ya casi estábamos. Encaramos el último tramo subiendo un tramo de escaleras para llegar a los últimos metros, atravesando el paseo lleno de gente animando para hacer nuestra entrada en meta. Yeray estaba en meta esperando que llegáramos, había llegado 5 minutos antes.
Finishers Ultra Cerdanya

70,50 Kilómetros

3400 Metros de desnivel positivo

3214 Metros de desnivel negativo

6614 Metros de desnivel acumulado

12:34 Horas


En conclusión, la Ultra Cerdanya me ha servido como entrenamiento para coger ritmo de carrera. El recorrido tenía zonas muy chulas con unas vistas espectaculares, el marcaje era perfecto y casi imposible perderse, los avituallamientos eran completísimos y con abundante comida y bebida. En la carrera me he encontrado muy bien, no he tenido muchas molestias en el pie y he podido seguir el ritmo más rápido de los últimos kilómetros bastante bien. Me lo he pasado muy bien durante la carrera riendo y hablando con Toni y Yeray. Toni va mejorando cada vez más en la larga distancia y Yeray ya está preparado para dar el salto. Esta juventud se cargara al abuelo a este ritmo jajaja, quiero darle las gracias a Eva, los padres de Eva y la madre de Toni y su pareja por darnos ánimos. Esta vez mi mujer Cristina no ha podido venir y la he echado de menos en los avituallamientos, a ella también le quiero agradecer que me haya dejado ir a la Ultra a pesar de no poder acompañarnos. Como datos negativos decir que el material obligatorio que nos pidieron para la carrera fue excesivo, pero entiendo a la organización. Las previsiones de tiempo eran malas y por eso no recortaron el recorrido, después vimos que no fue para tanto y podían haber mantenido el recorrido. Ahora a descansar y preparar el próximo objetivo, el Gran Trail Sobrarbe.

martes, 16 de mayo de 2017

O VIENTO RONDADOR

Después de mi última aventura vivida en el Valle de Vió (Huesca) tocaba volver a la comarca del Sobrarbe a disfrutar de sus montañas. Esta vez fui a Boltaña, el pueblo donde pasaba las vacaciones cuando era pequeño.
La carrera O Viento Rondador está pensada para hacer disfrutar al corredor. Tiene un recorrido duro y exigente, pero a la vez de una gran belleza. Como bien dice la carrera de la Ronda de Boltaña que da nombre a la carrera, atravesamos cual viento las diferentes poblaciones que hay alrededor de Boltaña, algunas abandonadas y otras con su encanto de pequeños pueblecitos en medio de la naturaleza.
Esta vez en mi aventura contaría de nuevo con el apoyo de mi mujer Cristina, de Jordi y Mari, dos amigos. Jordi también iba a participar en la carrera, pero él iba a hacer la de11 kilómetros y después me haría el seguimiento con Cristina y Mari.
El viernes antes de ir a la charla técnica, cumplimos con la tradición de subir al Castillo de Boltaña. Después acudimos a la charla técnica para escuchar si había alguna novedad, nos dijeron que el tramo que cruzaba a Jánovas quizá lo tendrían que recortar por la crecida del rio. Tras la charla a cenar y a dormir para el día siguiente.
Llegó el gran día, el viernes había estado lloviendo bastante por la noche y dudé si los caminos estarían en condiciones o no y por lo tanto opté por coger los palos para la bajada de Nabain. Las 8:00h dan la salida con el disparo de un cohete y todo el mundo a correr, vamoooos!!!!
Los primeros 500 metros eran por asfalto y a ritmo muy alto, pero rápidamente cogimos el camino que llevaba al cementerio y a los pocos metros un camino que salía a la izquierda. Como el camino lo permitía iba a ratos trotando y a ratos caminando, pasamos junto a una antigua cabaña y habían unas vistas magnificas del pueblo de Boltaña vigilado por la silueta del castillo. Tras pasar varios tramos de sendero empedrado, hicimos un tramo de pista que nos condujo hasta un sendero por el interior de un bosque. Desde allí al avituallamiento se me hizo bastante corto, había llegado al avituallamiento del km. 3 dentro del tiempo que tenía previsto así que no estaba tan mal.
Boltaña y su castillo durante el ascenso.
Tramos empedrados

Seguí por pista 1,5 km. trotando y caminando rápido hasta que llegué a un desvío, allí empezaba una bajada vertiginosa por un bonito sendero en la que me adelantaron algunos corredores. Tras la bajada ya se podían ver las pozas de Ascaso a lo lejos, pero antes había que subir un tramo bastante inclinado donde volví a adelantar a los corredores que me habían adelantado anteriormente. Al llegar a las pozas las bordeamos por una pared de piedra muy inclinada que llevaba directamente a un bonito puente, desde allí hasta Ascaso solo había que llanear.
Dura subida por la roca inclinada.

Pozas de Ascaso.
Llegué a Ascaso cinco minutos mejor que el año pasado, al parecer el conocer el terreno me estaba ayudando bastante. Tras reponer líquidos y admirar el famoso reloj de sol de Ascaso, me dispuse a afrontar la subida hacia Nabain.
Reloj de sol de Ascaso.
El primer tramo de la subida era por pista así que puse mi ritmo y para arriba. Un poco más arriba el camino se desviaba hacia la izquierda y empezaba el tramo duro. Una subida continua por una ladera de piedra que cada vez estaba más inclinada, como se me dan bien las subidas yo puse mi ritmo y adelanté a muchos corredores. Me pasaron los primeros corredores de la media maratón, que habían empezado media hora más tarde que nosotros. A medida que iba subiendo, las vistas eran cada vez más espectaculares, hasta que llegué a un tramo donde podía observar lo que me esperaba también de bajada. Casi sin darme cuenta llegué al avituallamiento de Nabain, tome algo de líquido y un poco de membrillo y le pedí a los voluntarios que me hicieran una foto.
Subiendo hacia Nabain.

Las vistas a cada paso eran más espectaculares.

En el avituallamiento.
En ese breve espacio de tiempo iban llegando corredores que apenas paraban, yo salí del avituallamiento dispuesto a hacer la bajada a mi ritmo.
Bajando soy muy lento, pero en una bajada de 5,5 km. en la que bajas 1000 metros de golpe te embalas solo. Una bajada espectacular con un primer tramo abierto y en el que disfrutas del paisaje a medida que bajas, y una segunda parte de la bajada que atraviesa un frondoso bosque por senderos inclinadísimos. En este tramo de bosque coincidí con Nuria Sierra que ganó el Gran Trail Sobrarbe el año pasado, incluso bajé a su velocidad durante unos metros. Al acabar el sendero se llegaba a la carretera y allí estaba la Guardia Civil cortándonos el tráfico, pasé por debajo del quitamiedos y me dirigí hacia Jánovas. Cristina y Mari estaban allí, pero no me pudieron saludar directamente porque estaban detrás de una valla. Seguí mi camino y atravesé el puente colgante que conduce hacia Jánovas, al otro lado del puente estaba el avituallamiento y un fotocall de la cerveza Rondadora que por prisas de no tener a nadie agobiando en el paso por el congosto no utilicé.
Puente de Jánovas.
Tocaba hacer el tramo del congosto de Jánovas, un tramo con pasos paralelos al rio donde te tenías que agarrar de las cadenas para ayudarte a pasar. El rio bajaba con mucho caudal y bastante fuerza, pero en los pasos había varios voluntarios asegurados con arneses cuidando de que todo fuera bien. Pasado los tramos del rio tocaba adentrarse en el mágico bosque del congosto, un bosque que mostraba todo su colorido tras la lluvia de los días anteriores a la carrera.
El rió bajaba con fuerza.

Ayudándonos con cuerdas para cruzar el paso.

En los tramos de subida iba avanzando e incluso adelanté a algún corredor, en los tramos llanos trataba de trotar a buen ritmo y en los de bajada trataba de no entorpecer el paso de algunos corredores de la media. Tras salir de los senderos se llegaba a la pista de Seso, allí llegué con un hueco entre los que llevaba delante y los que llevaba detrás así que iba solo. Seguí la pista trotando pero reservando energías de cara a la siguiente subida, al final de la pista estaba el avituallamiento. En el avituallamiento estaban Cristina, Mari y Jordi que ya había terminado su carrera.
Mire el reloj y vi que iba 1 hora por debajo de el tiempo que había pronosticado para la carrera, eso quería decir que iba bastante bien y además muy sobrado con los cortes horarios. En el poco rato que había estado en el avituallamiento aparecieron 6 corredores, tocaba afrontar un tramo que conozco de mis veranos por la zona. El tramo de los Moscarales, pasar por el puente y atravesar el sendero que discurre paralelo al rio. El tramo lo hice a mi ritmo y casi todos los corredores que iban detrás me adelantaron, pero en medio del sendero donde se desviaban las dos carreras empezaba la subida hacia Campodarbe. 
Puente de Moscarales.

El paso junto al rió.
Empecé a la subida a un ritmo fortísimo, enseguida volví a adelantar de nuevo a todos los corredores y a los pocos metros abrí un hueco de distancia. La subida era por un bonito bosque con tramos muy inclinados y tramos donde se podía trotar, yo seguía a buen ritmo pero a mitad de la subida empecé a notar molestias en la pierna izquierda por lo que decidí aflojar un poco el ritmo. Al final del sendero se llegaba a la pista de los Rojos que lleva directamente hasta Campodarbe, pero no se seguía la pista sino que se iba atravesando siguiendo algunos senderos paralelos. Algunos corredores se despistaron y subían por la pista, pero al final todos llegamos al mismo sendero. El sendero subía bastante derecho y atravesaba algún tendido eléctrico, al final del mismo se llegaba a un cruce de pistas desde donde había una bonita vista de la peña Montañesa. Desde el cruce al avituallamiento de Campodarbe, solo había que recorrer un tramo de pista y bajar un sendero empedrado. En el avituallamiento estaban Cris, Jordi y Mari esperándome. Comí algo más de sólido, ya que llevaba mucho tiempo sin comer y me puse en marcha junto a 5 chicos de un mismo equipo.
Iniciamos un vertiginoso descenso hacia el Coño del Mundo o Cascada del Confesionario, tras pasar por la cascada se hacia un tramo de pequeños sube y baja y después un descenso directo hasta las pozas de San Martin. 
Cascada del Confesionario o Coño del Mundo.

Pozas de San Martín.
Durante este trayecto no llevaba a nadie detrás, pero los chicos que habían salido conmigo del avituallamiento estaban un poco más adelante. Llegué al avituallamiento de San Martin con un buen crono, pensé que quizás podía hacer la carrera en 6:30h pero aún no sabía que me esperaba. Tras salir del avituallamiento se descendía hacia el rio, tras cruzarlo debía dirigirme hacia el sendero de La Valle. Durante el sendero pasé por dos grandes caserios Casa Francho y Casa Monclús, para después de bordear la montaña y dirigirme hacia la Madalena iniciar un descenso hacia el lecho de un rio. 
Sieste a lo lejos con la Peña Montañesa al fondo.
Atravesé el rio y me desvié por un sendero muy inclinado, después llaneaba un poco para bajar de nuevo al rio y coincidir con el mismo tramo del año anterior. Todavía me quedaba una corta pero durísima subida hasta llegar al pueblo de Sieste. Había tardado más de lo que había calculado pero también me salía 1,5 km. más de distancia. En la entrada del pueblo me esperaban Jordi y Cristina, me acompañaron hasta el avituallamiento. En el avituallamiento no quise entretenerme mucho pues tenía ganas de llegar. Solo me quedaba bordear la pequeña montaña de la Madalena y encarar el último tramo hacia Boltaña. Recordaba lo mal que lo pase el año pasado en el tramo de subida hacia la Madalena, así que intenté regularme. Una vez en la cima tocaba afrontar el descenso por el bonito sendero, hasta enlazar con el camino que lleva desde el camping a Marguded. 
Boltaña desde la Madalena.
Una vez en el camino me tocaba llanear y encarar dos pequeñas rampitas, intenté trotar a buena velocidad pero mis piernas no daban para mucho. Tras llegar al camping La Gorga ya solo quedaba cruzar el puente y subir por las estrechas calles de Boltaña. La subida me la tomé con calma y la hice caminando rápido. Una vez arriba saqué las últimas fuerzas y llegué a meta corriendo, lo había conseguido.

42 kilómetros

2500 metros de desnivel positivo

2500 Metros de desnivel negativo

5000 Metros de desnivel total acumulado.


En conclusión, la carrera O Viento Rondador es muy recomendable. Circuito completito con subidas duras y descensos a lo bestia. Pasa por bonitos senderos y atraviesa zonas como las Pozas de Ascaso y San Martin, el reloj de sol de Ascaso y el impresionante paso del Congosto de Jánovas. El ambiente de la carrera ha sido genial, el marcaje del recorrido impecable y la organización y voluntarios de 10, con una comida final para rematar la jornada. Mis sensaciones en carrera han sido muy buenas a pesar de algunos problemas, he mejorado el tiempo del año pasado ya que este año he hecho servir los palos que me han ayudado bastante en subidas y bajadas a no cargar cuádriceps. Dar las gracias una vez más a Cristina por dejarme participar en lo que me gusta, además repitiendo viaje a Huesca por segunda semana consecutiva. Felicitar a Jordi por su gran carrera en la prueba de 11 kilómetros y agradecer a Mari que acompañara a Cristina.

lunes, 8 de mayo de 2017

ULTRA GRADERAS VALLE DE VIO

Desde que terminé la Marxa del Cap de Creus solo había hecho un entreno largo, así que tenía ganas de hacer una prueba larga para probar mi estado de forma. Podía haberme apuntado a la Ultra de Estels del Sud, pero como no sabía si este fin de semana me tocaría trabajar no lo hice. Pensé en hacerla pirata, pero el hecho de que fueran muchos kilómetros y no disponer de avituallamientos me hizo repensármelo. Estuve buscando por internet alguna carrera tipo maratón o corta con desnivel, pero no vi ninguna que me llamara la atención o que aun tuviera inscripciones abiertas. Pero cuando ya casi había desistido, descubrí una Ultra en Huesca que podía estar bien.
El problema es que ya estaba apuntado la semana que viene a una carrera en Huesca, así que no sabía si sería demasiado. Se lo comente a Cristina y me dijo que no le importaba tener que ir dos veces a Huesca, así que no me lo pensé y me apunte a la carrera. Como el pueblo desde donde salía no estaba muy cerca de los pueblos grandes, decidí probar suerte y mirar si en el mismo pueblo había alojamiento. Tuve suerte y pude reservar una habitación en una casa rural, todo esto a última hora del jueves y el viernes por la tarde salimos hacia Huesca.
La Ultra las Graderas del Valle de Vió salía desde el pequeño pueblo de Buerba. El pueblo está situado en el recóndito Valle de Vió con pueblos situados por encima de los 1.000 m. de altitud en un espacio de alta montaña en la zona sur del Macizo de Monte Perdido. Es el municipio que más territorio aporta al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.
Solo llegar a Buerba nos alojamos en la casa rural y después nos fuimos hacia el local donde repartían los dorsales y se realizaba la charla técnica, bueno los dorsales los repartían allí, pero la charla técnica era personalizada ya que el organizador nos explicó como era el recorrido y algunas fotos de tramos comprometidos. Lo que me preocupo de las explicaciones, fue que me dijo que era una carrera muy técnica y con un solo corte horario pero era en 2:30h en el km 14. Pensé que tendría que apretar hasta el corte y después regular, así que nos fuimos hacia la casa para cenar y dormir.
Llegó el gran día, tras una noche lluviosa amaneció un día espectacular. En la carrera había la distancia Ultra de 60 kilómetros y la media de 30 kilómetros, pero entre las dos carreras éramos 47 corredores. En mi prueba solo éramos 15 así que sabía que además de ser el último, iría solo durante toda la carrera o eso pensaba. La salida fue un simple venga adelante jajaja, así que sin darme cuenta ya estaba dándole a los pedales.
El primer tramo era en bajada así que el ritmo de la gente era rápido, al no haber diferencia de colores en los dorsales no sabía si estaría siguiendo el ritmo de uno que hiciera la Ultra o uno que hiciera la media. Casi sin calentar llegó la primera subida, ese es mi territorio y adelanté a algún corredor. Llegamos a una carretera y giramos hacia una pista de tierra que seguimos durante 1 kilómetro, continuaba a buen ritmo y además llevaba gente detrás y veía gente delante. Tras dejar la pista seguimos un largo descenso por un espectacular sendero hasta el fondo de un valle, me sorprendió lo bien que estaba bajando pues la bajada no es lo mío pero iba con la mentalidad de apretar hasta el kilómetro 14. Al final de la bajada llegué a un río que se cruzaba por un bonito puente medieval, desde allí una corta subida y una bajada hasta el río. Cruzamos el río por unas pasarelas y encaramos la subida hacia el avituallamiento de Gallisué, hasta ese momento iba con un grupo de 3 chicas y 2 chicos pero en la subida me distancié de ellos. 
Cruzando por las pasarelas.
El primer tramo de subida era por bosque en un camino zigzageante, después se subía cerca del tendido eléctrico hasta llegar al avituallamiento, bueno por llamarlo así. Era un chico con una mesa con alguna lata de Gatorade y agua.
Desde el avituallamiento se subía al pueblo abandonado de Gallisué. Desde allí cogí el camino de la Sardinera que bordeaba un congosto con unas vistas que me hacían quedarme maravillado del espectáculo visual. 
Vistas impresionantes desde el camino de la Sardinera.
El sendero combinaba tramos de llaneo con pequeñas subidas y bajadas, en este tramo iba solo, como me había imaginado, pero de repente en una bajada escuché un ruido detrás mío y vi que se acercaba un chico, continuamos juntos hasta que en una bajada me dejó atrás. Llevaba 2 horas de carrera y llegué al punto de corte el pueblo de Vió (1211m), Me llevé una agradable sorpresa ya que allí estaba Cristina. Por la mañana había hablado con los organizadores para echar una mano ya que así estaría entretenida. La saludé y me ayudó a quitarme la ropa de abrigo y darme algo para reponer fuerzas.
Salí del avituallamiento con la intención de regular. Solo salir seguí una pista y delante de mis ojos un paisaje brutal. Tenía delante mío el Mondoto, que tendría que subir en breve y al fondo los tres Sosores.
Al fondo el Mondoto y los tres Sosores.
Seguí en ascenso por pista a buen ritmo hasta llegar a la bajada. Una bajada por un sendero con mucha piedra suelta y después por un sendero más estrecho y embarrado, eso hizo que bajara la velocidad. Justo cuando estaba en el tramo más complicado llegó un chico a gran velocidad, me adelantó y al poco llegué a una pista. Allí vi como estaba el chico hablando con Martin que era el chico que me adelantó antes de llegar Vió, al parecer volvía porque dudaba si iba bien. Seguí la pista en descenso siguiéndolos de cerca, seguimos la pista 2 kilómetros y giramos por un sendero para ir a cruzar por debajo del puente de Mallarguero. Desde allí nos metimos por un sendero de muy mal pisar hasta descender al barranco de Mallarguero, en el tramo complicado se me distanciaron así que volvía a estar solo. 
Bajando hacia el barranco de Mallarguero.
Crucé el puente y la cueva de Espucialla. Allí se seguía el camino dirección Sercué. Antes de llegar al pueblo había una pequeña subida desde donde vi que en la bajada se habían acercado el grupo de chicas y chicos de los primeros kilómetros. Llegué al avituallamiento de Sercué (1278m) bastante acalorado, decidí sentarme un rato a descansar y comer y beber algo.
Tocaba afrontar la subida al Mondoto (1957m), unos 700 metros de desnivel positivo. El primer tramo atravesaba unos campos pero rápidamente cogí un sendero que subía progresivamente. Un sendero de mal pisar con zonas de rocas lisas y tramos de hierba irregular. Poco a poco iba ganando altura y me encontraba muy bien físicamente así que llevaba un buen ritmo de ascenso. 
Subiendo hacia el Mondoto.
A mitad de subida vi a lo lejos a Martín y al chico que me adelantó bajando. Casi sin darme cuenta adelanté al chico y a otro corredor que estaban descansando en una piedra. Tras un pequeño tramo de subida bastante inclinada llegué al tramo donde se juntaban la subida y la bajada, allí vi a varios corredores que descendían y a lo lejos a Martín. Enseguida llegué a su altura y en un momento me adelanté debido a que iba más rápido. Pensaba que ya había llegado a la cima cuando vi un montículo con una especie de bandera. Me equivocaba porque aquel montículo estaba en la mitad de lo que quedaba para llegar a la cima. Seguí subiendo a buen ritmo hasta que llegué a la cima. Tras reponer líquido y comer algo, me pude deleitar por fin con la impresionante vista panorámica que se veía desde allí. Primero la inmensidad del Cañón de Añisclo y justo al frente el Macizo del Monte Perdido. Lástima que había una nube justo enfrente del Perdido.
Contento de hacer cima.
Lástima de la nube.

Me puse en marcha para encarar la bajada, pero a los pocos metros me tuve que parar a quitarme una piedra. Justo cuando me iba a poner en marcha llegaba Martín, así que decidí que bajaría con él si podía seguir su ritmo bajando. El primer tramo de la bajada se podía hacer rápido porque era correr por prado, después seguimos por un sendero muy empedrado donde yo me adelanté un poco. No sé porque pero me encontraba bien bajando y aunque no bajara a gran velocidad, Martín no me seguía. La bajada desde la cima fueron 3,9 kilómetros larguísimos, pero justo antes de llegar al pueblo me salté un desvío y me metí por un sendero que no era el correcto. Tuve que retroceder unos metros hasta encontrar el camino correcto, en ese momento vi que delante estaba Martin. Llegué al centro de Nerín (1281m) final de la distancia media y mitad de mi carrera. Salí del avituallamiento dispuesto a enfrentarme en teoría a una mitad de carrera más suave que la primera parte. Tocaba hacer una subida fuerte hasta la Fueba (1730m) siguiendo el camino de Cuello Arenas, un sendero en el que me volví a distanciar un poco de Martin. Al llegar al final del sendero se llegaba a una pista que seguimos unos metros, para después desviarnos por el camino de Cuello Arenas a Buisán. Los primeros metros del camino eran de muy mal pisar con camino muy irregular, después iniciamos un descenso bestial y muy técnico hasta Guampe (1200m). Desde allí se subía una corta pero inclinada subida hasta llegar a Buisán (1281m). 
Buisán un pueblo donde no vi a nadie.
Atravesé el pueblo y me paré a beber un poco de agua en una fuente. Al salir del pueblo dudé un poco que camino había que seguir, pero enseguida llegué a la pista que seguía el GR15 hacia Fanlo. Tras 2 kilómetros por pista me desvié por un sendero hasta llegar al pueblo de Fanlo (1342m). Atravesé todo el pueblo y ni rastro del avituallamiento hasta que al final del pueblo me llevé la grata sorpresa de encontrarme a Cristina. Me acompañó hasta el avituallamiento.
En el avituallamiento repuse energías y me senté un momento en una piedra a descansar. Me quedaban 21 kilómetros y en teoría una subida fuerte antes de llegar. Me despedí de Cristina y me dirigí por una pista de servicios hasta la cruz de Perúla (1427m). Allí cogí el antiguo camino de Fanlo a los Montes de Blasco, un recorrido de 3,4 kilómetros por tramos de bosque espectaculares. Un tramo rompe piernas con sube y bajas continuos y tramos técnicos hasta que llegué al barranco de Cerceto (1250m). Desde allí se ascendía hasta la cima del Comiello (1889m) por las costeras de Blasco. Una subida durísima con un primer tramo de ascenso por bosque, después se subía más despejado pero con unas rampas muy inclinadas. Llegué a la cima totalmente desfondado, pero tras reponer energías en el avituallamiento y deleitarme con la maravillosa panorámica proseguí con energías renovadas. 
Vista de la Peña Montañesa desde el Comiello.

Con el Macizo del Monte Perdido de fondo.
Me quedaban 15 kilómetros y ya no tenía fuerzas para trotar. Por suerte el tramo que seguía era reseguir el cortafuegos de la Sierra del Comiello hasta la Collata Salas. Un tramo muy corrible pero no tenía fuerzas, así que decidí caminar a ritmo muy rápido. Al llegar a la Collata giramos hacia la izquierda siguiendo la pista de Ceresuela a Yeba, bueno llamarle pista seria por lo ancho. Pero era una pista muy irregular y con muchísima piedra suelta, al final de la pista llegamos a la altura de un depósito de agua. Allí cogí un sendero antiguo en el cual costaba mucho encontrar las señales, hasta que por fin llegué a una pista y la seguí hasta entrar al pueblo de Yeba (1150m). 
Llegando al pueblo de Yeba.
Me paré en una fuente para beber un poco de agua y proseguí mi camino, el GPS con el track se me había parado así que esperaba que el camino siguiera estando bien señalizado hasta el final. Desde el Comiello las señales eran algo escasas. Seguía solo desde Fanlo así que ya contaba que si hasta allí no me habían pillado sin haber corrido, ya no me pillarían. Descendí hasta el puente románico sobre el rio Yesa, y desde allí seguí un larguísimo sendero con poquísimas marcas de la carrera. Tras un buen rato a un ritmo alto siguiendo el sendero, llegué al cubo (915m) después se giraba a la izquierda y se pasaba  junto  a las ruinas del molino de Buerba (cerca de la cueva Manutuero y Malapreciata). Tocaba afrontar la última rampa antes de llegar a Buerba. Una rampa de 1 km. que no tendría más de 300 metros positivos pero que se me hizo durísima. Así tras finalizar la dura subida ya veía Buerba a lo lejos. Casi sin darme cuenta ya estaba encarando la única calle del pueblo. Justo cuando ya veía el arco de meta, vi la calle cortada y tuve que hacer un rodeo para cruzarlo. En la meta no había nadie de la organización esperando a los corredores. Fui con Cristina hasta el local donde daban la comida y allí me tomaron el tiempo, después una duchita comer algo y hacia el camping de mis padres a descansar.

58 kilómetros

3586 metros de desnivel positivo

3586 metros de desnivel negativo

7172 metros de desnivel total acumulado

En conclusión, al final creo que acerté plenamente al apuntarme a esta carrera. Me ha permitido hacer un gran entreno de calidad, he tenido desnivel, terreno técnico, también he entrenado el aspecto psicológico al tener que hacer muchos kilómetros en solitario. En el tema físico me he encontrado muy bien, las molestias en el pie que había tenido en otras carreras apenas las he notado. La carrera en si ha sido espectacular. Marcaje impecable aunque en los últimos kilómetros se echaran en falta más señales. Los avituallamientos estaban bastante bien, aunque para los que son de comer igual eran un poco escasos. Los voluntarios de 10, éramos pocos corredores y habrán tenido que esperar muchísimo tiempo a que fuéramos pasando. Los paisajes de la carrera eran espectaculares, si puedo el año que viene repetiré. Agradecerle a Cristina que me permita semana tras semana disfrutar de este deporte, y encima que me acompañe y me haga el seguimiento. Seguimos sumando kilómetros, desnivel y experiencia en carreras.



domingo, 30 de abril de 2017

MARXA DEL CAP DE CREUS

Desde ya hace unos años, cuando llega semana santa tengo una cita con la marcha del Cap de Creus. Cada año que pasa intento superarme con respecto al anterior, pero este año había llegado algo más bajo de forma que en el anterior y con dolores en el pie.
La marcha del Cap de Creus es una de las marchas de resistencia que más me gustan, te permite disfrutar del todo el parque natural del Cap de Creus en 87 kilómetros y tiene una bonita mezcla de mar y montaña en su recorrido. Dentro de la marcha también hay otras dos distancias, una de 60 kilómetros y otra de 27 kilómetros.
Nuevamente en esta aventura me acompañarían mi mujer  Cristina y mi amigo Jordi. Esta vez Jordi también iba a participar en la marcha haciendo la distancia de 27 kilómetros junto a Toni otro amigo que también participaría en la distancia corta.
Llegó el gran día, el tiempo al parecer nos iba a acompañar durante toda la prueba y no sufriríamos el calor del año pasado. A primera hora Jordi, Toni y yo fuimos hacia el puerto de Llançà para recoger los dorsales y almorzar junto a todos los compañeros del CEI. Cuando quedaban pocos minutos para la salida, me fui a colocar en el corralito de salida.
Las 8:00h de la mañana, tras unas breves explicaciones sobre la carrera dio inicio la misma con el petardo de salida. Decidí utilizar la misma táctica que el año pasado, correr rápido hasta pasado el primer kilometro para evitar el atasco de la zona estrecha. Como me encontraba bien seguí corriendo a menor ritmo hasta llegar al primer control en Cap Ras, tras pasar por allí atravesé la Playa de Burro y su zona de bunkers, después  atravesé unos bonitos senderos y llegué a la playa de Garbet. 
Gaudint al Cap Ras
Playa del Burro.
Desde allí tocaba subida y aflojar un poco el ritmo. Subí el sendero a menor ritmo y cuando estaba a punto de llegar a la pista me encontré con Bernat. Nos saludamos y él salió como una moto hacia adelante. Seguí trotando por la pista que se adentraba en las montañas de Colera subiendo suavemente. A mi izquierda tenía un paisaje espectacular del Pueblo de Colera, casi sin darme cuenta llegué al primer avituallamiento en la ermita de Sant Miquel de Colera. Un avituallamiento muy completo donde cogí dos donuts, repuse líquidos y me puse en marcha. Desde el avituallamiento al Puig d’Esquer solo me quedaba subir por un bonito sendero y afrontar una corta pero inclinada rampa. Al llegar a la cima pude admirar una espectacular panorámica del Cap de Creus. 
Vistas de Colera desde las alturas.
Vistas espectaculares desde el Puig d'Esquer.

Tocaba afrontar la bajada, una bajada técnica y muy resbaladiza que hice a buen ritmo. Tras la bajada aun había que subir un poco por pista y subir a una pequeña cima, desde allí bajé por un sendero que pasaba por una zona alambrada hasta llegar al Coll de les Portes. Tras beber algo me puse a trotar de nuevo aprovechando la rápida pista que llevaba hasta el desvio hacia San Silvestre de Valleta, allí seguí trotando por una pista larguísima que atravesaba la riera. En esa zona me encontré con Joan Palleja, un experto en Ultra Trails, eso me llevó a la conclusión que estaba yendo muy rápido y debía aflojar para no pagarlo más adelante. Atravesamos el pueblo de Valleta y fuimos en dirección al Coll de Madres donde estaba el siguiente avituallamiento, pero antes de llegar tuvimos que afrontar una dura rampa de subida. 
Trotando hacia la Valleta.
Al llegar al avituallamiento Joan siguió corriendo y se distanció, yo decidí no forzar y seguir a mi ritmo. Seguí por la pista hasta unas ruinas, allí tras una bajada algo técnica por sendero llegué a la pista que llevaba hacia la riera. Apreté un poco el ritmo para llegar cuanto antes a LLançà, tras unos 3 kilómetros larguísimos por el interior de la riera por fin llegue a Llançà.
En el avituallamiento me esperaba Cristina acompañada de Sonia que esperaba a Toni y de Txuse, un compañero del CEI. Tras comer un buen plato de macarrones y descansar unos 10 minutos, me puse de nuevo en marcha para evitar encontrarme a los corredores de la distancia de 60 kilómetros, que salían a las 12 h. Sabía que me enfrentaba al tramo más duro de la marcha y decidí regularme, ya que el año pasado en este punto por ir un poco más rápido de la cuenta al final lo pagué. Empecé la subida adelantando a dos corredores de mi distancia, pero a los pocos metros me quedé solo. Iba subiendo a buen ritmo por un bonito sendero hasta llegar a una zona donde llaneaba un poco, allí apreté un poco el ritmo y llegué a la zona más inclinada de la subida. Empecé a subir y a lo lejos me pareció ver a una chica que conocía. Seguí subiendo a buen ritmo y le di alcance. Al llegar a su altura vi que era Montse Sistere, una amiga de Enric Sabater, subimos juntos hasta Roca Miralles. Después llegamos a la zona de la subida más inclinada de la carrera. Un cortafuegos muy inclinado que se me dio mucho mejor que el año pasado, allí dejé atrás a Montse y me volví a quedar solo. Al llegar al final del cortafuegos había una impresionante vista de LLançà.
Dura subida por el cortafuegos.
Bonitas vistas de LLançà.

seguí subiendo por pista y adelantando a algún corredor. El calor había hecho acto de presencia y me notaba algo revuelto del estomago, seguí a un ritmo suave pero constante hasta llegar al control de Mas Ventos. Solo pasar el control me entró un fuerte dolor de barriga y tuve que salirme del camino para ir a hacer una técnica larga, durante mi parada empezaron a pasar los primeros corredores de la distancia de 60 kilómetros. Cuando ya me encontraba mejor, seguí por la pista 1,5 kilómetros y enseguida llegué a St. Pere de Rodes. Antes de llegar al avituallamiento me encontré a Txuse que me acompañó hasta allí, Cristina me estaba esperando en el avituallamiento y me ayudó a recargar el camel mientras yo recargaba energías.
Tras despedirme de Cristina me tocaba afrontar el tramo más técnico de la marcha, primero una dura subida hasta el Castell de Sant Salvador. Después de un pequeño paso técnico llegué a un mirador, desde allí tenía una panorámica magnifica del golfo de Roses y del Port de la Selva. Tocaba afrontar la temida cresta, un sendero muy técnico donde había que ir con mucho cuidado para no caerse y no torcerse los tobillos. Los corredores de la marcha de 60 venían con energía y pidiendo paso, intenté hacer la cresta lo más rápido posible y me iba apartando cuando encontraba algún hueco.
El castell de San Salvador.

Vistas espectaculares del golfo de Roses.

Afrontando la temida cresta.
Tras finalizar la cresta venía un tramo de pequeñas bajadas y subidas por sendero que se hizo interminable hasta llegar a la carretera que lleva a Cadaqués.  Allí el tiempo empezaba a cambiar y el sol había desaparecido para dar paso a unas nubes amenazantes que se veían a lo lejos. Tocaba subida por carretera durante un rato, como sabia que la carretera me iba a llevar al mismo punto que el camino decidí seguirla aunque hiciera algún metro más. Adelanté a unos cuantos marchadores en ese tramo, una vez conecté de nuevo al camino continúe subiendo un poco por pista antes de encarar la bajada. Me puse música y comencé a correr a un ritmo controlado. La bajada hasta el avituallamiento de cala Joncols se hizo larguísima. 
Vistas durante la bajada a Cala Joncols.
Una vez en el avituallamiento bebí bastante líquido para no desfallecer durante la subida, decidí subir a un ritmo más suave que el año pasado para no pasarme. Mientras iba subiendo empecé a ver corredores que bajaban por el sendero, al parecer un buen número de corredores se habían despistado siguiéndose unos a otros y tenían que bajar al control a fichar. Una vez arriba tocaba bajar hasta Cadaqués, intenté trotar algo más que el año pasado pero el viento me lo impedía. Solo troté en las zonas del camino que hacían bajada, tras pasar varios tramos de senderos que atajaban la pista llegué a las calles de Cadaqués. Como hacía fresquito y estaba medio nublado, había mucha menos gente que el año pasado.
Bonita estampa de cadaqués.
Tras atravesar el tramo urbano giré hacia la izquierda para ir hacia el pabellón, allí me esperaban Cristina, Sonia, Toni y Jordi. Había llegado 15 minutos mejor que el año pasado y me encontraba mucho mejor, no me entraba el arroz y la pasta así que me comí una magdalena y algo de embutido que me dio Cristina. Aproveché la parada y me cambié los calcetines, empezaba a notar fresco así que decidí salir rápido del avituallamiento.
Recordaba el tramo desde Cadaqués al faro del año pasado ya que allí me entró una buena pájara. Este año me encontraba mejor e incluso pude trotar un buen rato cosa que hizo que el tramo no se me hiciera tan largo como el año pasado. Un tramo muy bonito de sendero con pequeñas subidas y bajadas con zonas algo técnicas, al llegar al faro el tiempo era bastante malo. 
Finalizando el tramo hacia el Faro.
Hacía bastante viento y se notaba algo de frio, había mucha menos gente que el año pasado y a la hora de bajar por la carretera lo pude hacer sin necesidad de ir esquivando coches como el año pasado. Quedaban 23 kilómetros para llegar hasta Llançà y unas 2:30h de luz solar y mi objetivo era llegar de día hasta el Port de la Selva. El camino hasta Sant Baldiri se hizo larguísimo como todos los años que he ido a esta marcha. Un tramo que tiene algunas zonas técnicas y algunas bajadas y subidas inesperadas, pasando por la curiosa señal indicatoria que tiene una calavera de animal. Todo ese tramo es pesado pero de día se me hizo muy diferente a la noche, así casi sin darme cuenta había llegado a Sant Baldiri y de día. 
Curioso panel indicador.

Sant Baldiri.
Me quedaban 13 kilómetros para llegar a Llançà y sabia que sería imposible llegar de día, pero al menos quería llegar hasta el Port de la Selva de día. Tras salir del avituallamiento subí la pequeña subida antes de encarar la bajada al Port de la Selva trotando despacio, en la bajada aceleré un poco el ritmo pero no pude evitar que me pasaran bastantes corredores. Llegué a las calles del Port de la Selva de día, había logrado mi objetivo. Me paré un momento antes de encarar el camino de Ronda a ponerme el frontal ya que estaba anocheciendo, me encontraba bien así que decidí intentar trotar todo el camino de Ronda. Aunque el viento era fuerte conseguí llegar al siguiente control y último de la carrera sin parar de trotar, hacia fresco y el viento era muy molesto. Pensaba que ya era el único que quedaba de mi distancia y que los que me seguían eran de la de 60, pero justo antes de salir del avituallamiento llegaron un chico y una chica de mi distancia. Salí del avituallamiento e intenté mantener el trote, el viento me lo impedía pero podía trotar lentamente. Troté incluso en los incómodos tramos de escaleras. Justo antes de llegar a la playa del cau del Llop me adelantaron el chico y la chica que había visto en el avituallamiento. Tras cruzar la playa vino el temido tramo de escaleras final, un tramo bastante inclinado y que aproveché para adelantar de nuevo a la pareja que me había adelantado. Al final de las escaleras me puse a trotar y no paré hasta la llegada. Justo antes de llegar me encontré a Cristina, Jordi, Toni y Sonia que me acompañaron hasta la llegada.

86,1 kilómetros

3500 metros de desnivel positivo

3500 metros de desnivel negativo

7000 metros de desnivel total acumulado

13:45 horas

En conclusión, una vez más he superado mi tiempo en la marcha del Cap de Creus. Seguramente este tiempo sea imposible que lo rebaje, así que el año que viene tendré que probar la distancia de 60 kilómetros para tener nuevos alicientes. Físicamente pensaba que llegaba más flojo que el año pasado, pero al final me he encontrado mucho mejor. Muscularmente no he tenido ningún problema, el pie me ha molestado en algunas zonas pero en general he tenido menos dolores de lo normal. Ha sido un placer reencontrarme con los compañeros del CEI. Sobre el recorrido solo puedo decir que me encanta. La marcha pasa por zonas muy bonitas y hay muy buen ambiente. Una vez más solo puedo agradecerle a mi mujer Cristina que me acompañara en esta aventura y me hiciera el seguimiento en muchos puntos de la carrera. Felicitar a Jordi y Toni por su gran tiempo en la marcha de 27 kilómetros.
Con Cristina.


Con los compañeros del CEI

Con Jordi y Toni.