domingo, 30 de abril de 2017

MARXA DEL CAP DE CREUS

Desde ya hace unos años, cuando llega semana santa tengo una cita con la marcha del Cap de Creus. Cada año que pasa intento superarme con respecto al anterior, pero este año había llegado algo más bajo de forma que en el anterior y con dolores en el pie.
La marcha del Cap de Creus es una de las marchas de resistencia que más me gustan, te permite disfrutar del todo el parque natural del Cap de Creus en 87 kilómetros y tiene una bonita mezcla de mar y montaña en su recorrido. Dentro de la marcha también hay otras dos distancias, una de 60 kilómetros y otra de 27 kilómetros.
Nuevamente en esta aventura me acompañarían mi mujer  Cristina y mi amigo Jordi. Esta vez Jordi también iba a participar en la marcha haciendo la distancia de 27 kilómetros junto a Toni otro amigo que también participaría en la distancia corta.
Llegó el gran día, el tiempo al parecer nos iba a acompañar durante toda la prueba y no sufriríamos el calor del año pasado. A primera hora Jordi, Toni y yo fuimos hacia el puerto de Llançà para recoger los dorsales y almorzar junto a todos los compañeros del CEI. Cuando quedaban pocos minutos para la salida, me fui a colocar en el corralito de salida.
Las 8:00h de la mañana, tras unas breves explicaciones sobre la carrera dio inicio la misma con el petardo de salida. Decidí utilizar la misma táctica que el año pasado, correr rápido hasta pasado el primer kilometro para evitar el atasco de la zona estrecha. Como me encontraba bien seguí corriendo a menor ritmo hasta llegar al primer control en Cap Ras, tras pasar por allí atravesé la Playa de Burro y su zona de bunkers, después  atravesé unos bonitos senderos y llegué a la playa de Garbet. 
Gaudint al Cap Ras
Playa del Burro.
Desde allí tocaba subida y aflojar un poco el ritmo. Subí el sendero a menor ritmo y cuando estaba a punto de llegar a la pista me encontré con Bernat. Nos saludamos y él salió como una moto hacia adelante. Seguí trotando por la pista que se adentraba en las montañas de Colera subiendo suavemente. A mi izquierda tenía un paisaje espectacular del Pueblo de Colera, casi sin darme cuenta llegué al primer avituallamiento en la ermita de Sant Miquel de Colera. Un avituallamiento muy completo donde cogí dos donuts, repuse líquidos y me puse en marcha. Desde el avituallamiento al Puig d’Esquer solo me quedaba subir por un bonito sendero y afrontar una corta pero inclinada rampa. Al llegar a la cima pude admirar una espectacular panorámica del Cap de Creus. 
Vistas de Colera desde las alturas.
Vistas espectaculares desde el Puig d'Esquer.

Tocaba afrontar la bajada, una bajada técnica y muy resbaladiza que hice a buen ritmo. Tras la bajada aun había que subir un poco por pista y subir a una pequeña cima, desde allí bajé por un sendero que pasaba por una zona alambrada hasta llegar al Coll de les Portes. Tras beber algo me puse a trotar de nuevo aprovechando la rápida pista que llevaba hasta el desvio hacia San Silvestre de Valleta, allí seguí trotando por una pista larguísima que atravesaba la riera. En esa zona me encontré con Joan Palleja, un experto en Ultra Trails, eso me llevó a la conclusión que estaba yendo muy rápido y debía aflojar para no pagarlo más adelante. Atravesamos el pueblo de Valleta y fuimos en dirección al Coll de Madres donde estaba el siguiente avituallamiento, pero antes de llegar tuvimos que afrontar una dura rampa de subida. 
Trotando hacia la Valleta.
Al llegar al avituallamiento Joan siguió corriendo y se distanció, yo decidí no forzar y seguir a mi ritmo. Seguí por la pista hasta unas ruinas, allí tras una bajada algo técnica por sendero llegué a la pista que llevaba hacia la riera. Apreté un poco el ritmo para llegar cuanto antes a LLançà, tras unos 3 kilómetros larguísimos por el interior de la riera por fin llegue a Llançà.
En el avituallamiento me esperaba Cristina acompañada de Sonia que esperaba a Toni y de Txuse, un compañero del CEI. Tras comer un buen plato de macarrones y descansar unos 10 minutos, me puse de nuevo en marcha para evitar encontrarme a los corredores de la distancia de 60 kilómetros, que salían a las 12 h. Sabía que me enfrentaba al tramo más duro de la marcha y decidí regularme, ya que el año pasado en este punto por ir un poco más rápido de la cuenta al final lo pagué. Empecé la subida adelantando a dos corredores de mi distancia, pero a los pocos metros me quedé solo. Iba subiendo a buen ritmo por un bonito sendero hasta llegar a una zona donde llaneaba un poco, allí apreté un poco el ritmo y llegué a la zona más inclinada de la subida. Empecé a subir y a lo lejos me pareció ver a una chica que conocía. Seguí subiendo a buen ritmo y le di alcance. Al llegar a su altura vi que era Montse Sistere, una amiga de Enric Sabater, subimos juntos hasta Roca Miralles. Después llegamos a la zona de la subida más inclinada de la carrera. Un cortafuegos muy inclinado que se me dio mucho mejor que el año pasado, allí dejé atrás a Montse y me volví a quedar solo. Al llegar al final del cortafuegos había una impresionante vista de LLançà.
Dura subida por el cortafuegos.
Bonitas vistas de LLançà.

seguí subiendo por pista y adelantando a algún corredor. El calor había hecho acto de presencia y me notaba algo revuelto del estomago, seguí a un ritmo suave pero constante hasta llegar al control de Mas Ventos. Solo pasar el control me entró un fuerte dolor de barriga y tuve que salirme del camino para ir a hacer una técnica larga, durante mi parada empezaron a pasar los primeros corredores de la distancia de 60 kilómetros. Cuando ya me encontraba mejor, seguí por la pista 1,5 kilómetros y enseguida llegué a St. Pere de Rodes. Antes de llegar al avituallamiento me encontré a Txuse que me acompañó hasta allí, Cristina me estaba esperando en el avituallamiento y me ayudó a recargar el camel mientras yo recargaba energías.
Tras despedirme de Cristina me tocaba afrontar el tramo más técnico de la marcha, primero una dura subida hasta el Castell de Sant Salvador. Después de un pequeño paso técnico llegué a un mirador, desde allí tenía una panorámica magnifica del golfo de Roses y del Port de la Selva. Tocaba afrontar la temida cresta, un sendero muy técnico donde había que ir con mucho cuidado para no caerse y no torcerse los tobillos. Los corredores de la marcha de 60 venían con energía y pidiendo paso, intenté hacer la cresta lo más rápido posible y me iba apartando cuando encontraba algún hueco.
El castell de San Salvador.

Vistas espectaculares del golfo de Roses.

Afrontando la temida cresta.
Tras finalizar la cresta venía un tramo de pequeñas bajadas y subidas por sendero que se hizo interminable hasta llegar a la carretera que lleva a Cadaqués.  Allí el tiempo empezaba a cambiar y el sol había desaparecido para dar paso a unas nubes amenazantes que se veían a lo lejos. Tocaba subida por carretera durante un rato, como sabia que la carretera me iba a llevar al mismo punto que el camino decidí seguirla aunque hiciera algún metro más. Adelanté a unos cuantos marchadores en ese tramo, una vez conecté de nuevo al camino continúe subiendo un poco por pista antes de encarar la bajada. Me puse música y comencé a correr a un ritmo controlado. La bajada hasta el avituallamiento de cala Joncols se hizo larguísima. 
Vistas durante la bajada a Cala Joncols.
Una vez en el avituallamiento bebí bastante líquido para no desfallecer durante la subida, decidí subir a un ritmo más suave que el año pasado para no pasarme. Mientras iba subiendo empecé a ver corredores que bajaban por el sendero, al parecer un buen número de corredores se habían despistado siguiéndose unos a otros y tenían que bajar al control a fichar. Una vez arriba tocaba bajar hasta Cadaqués, intenté trotar algo más que el año pasado pero el viento me lo impedía. Solo troté en las zonas del camino que hacían bajada, tras pasar varios tramos de senderos que atajaban la pista llegué a las calles de Cadaqués. Como hacía fresquito y estaba medio nublado, había mucha menos gente que el año pasado.
Bonita estampa de cadaqués.
Tras atravesar el tramo urbano giré hacia la izquierda para ir hacia el pabellón, allí me esperaban Cristina, Sonia, Toni y Jordi. Había llegado 15 minutos mejor que el año pasado y me encontraba mucho mejor, no me entraba el arroz y la pasta así que me comí una magdalena y algo de embutido que me dio Cristina. Aproveché la parada y me cambié los calcetines, empezaba a notar fresco así que decidí salir rápido del avituallamiento.
Recordaba el tramo desde Cadaqués al faro del año pasado ya que allí me entró una buena pájara. Este año me encontraba mejor e incluso pude trotar un buen rato cosa que hizo que el tramo no se me hiciera tan largo como el año pasado. Un tramo muy bonito de sendero con pequeñas subidas y bajadas con zonas algo técnicas, al llegar al faro el tiempo era bastante malo. 
Finalizando el tramo hacia el Faro.
Hacía bastante viento y se notaba algo de frio, había mucha menos gente que el año pasado y a la hora de bajar por la carretera lo pude hacer sin necesidad de ir esquivando coches como el año pasado. Quedaban 23 kilómetros para llegar hasta Llançà y unas 2:30h de luz solar y mi objetivo era llegar de día hasta el Port de la Selva. El camino hasta Sant Baldiri se hizo larguísimo como todos los años que he ido a esta marcha. Un tramo que tiene algunas zonas técnicas y algunas bajadas y subidas inesperadas, pasando por la curiosa señal indicatoria que tiene una calavera de animal. Todo ese tramo es pesado pero de día se me hizo muy diferente a la noche, así casi sin darme cuenta había llegado a Sant Baldiri y de día. 
Curioso panel indicador.

Sant Baldiri.
Me quedaban 13 kilómetros para llegar a Llançà y sabia que sería imposible llegar de día, pero al menos quería llegar hasta el Port de la Selva de día. Tras salir del avituallamiento subí la pequeña subida antes de encarar la bajada al Port de la Selva trotando despacio, en la bajada aceleré un poco el ritmo pero no pude evitar que me pasaran bastantes corredores. Llegué a las calles del Port de la Selva de día, había logrado mi objetivo. Me paré un momento antes de encarar el camino de Ronda a ponerme el frontal ya que estaba anocheciendo, me encontraba bien así que decidí intentar trotar todo el camino de Ronda. Aunque el viento era fuerte conseguí llegar al siguiente control y último de la carrera sin parar de trotar, hacia fresco y el viento era muy molesto. Pensaba que ya era el único que quedaba de mi distancia y que los que me seguían eran de la de 60, pero justo antes de salir del avituallamiento llegaron un chico y una chica de mi distancia. Salí del avituallamiento e intenté mantener el trote, el viento me lo impedía pero podía trotar lentamente. Troté incluso en los incómodos tramos de escaleras. Justo antes de llegar a la playa del cau del Llop me adelantaron el chico y la chica que había visto en el avituallamiento. Tras cruzar la playa vino el temido tramo de escaleras final, un tramo bastante inclinado y que aproveché para adelantar de nuevo a la pareja que me había adelantado. Al final de las escaleras me puse a trotar y no paré hasta la llegada. Justo antes de llegar me encontré a Cristina, Jordi, Toni y Sonia que me acompañaron hasta la llegada.

86,1 kilómetros

3500 metros de desnivel positivo

3500 metros de desnivel negativo

7000 metros de desnivel total acumulado

13:45 horas

En conclusión, una vez más he superado mi tiempo en la marcha del Cap de Creus. Seguramente este tiempo sea imposible que lo rebaje, así que el año que viene tendré que probar la distancia de 60 kilómetros para tener nuevos alicientes. Físicamente pensaba que llegaba más flojo que el año pasado, pero al final me he encontrado mucho mejor. Muscularmente no he tenido ningún problema, el pie me ha molestado en algunas zonas pero en general he tenido menos dolores de lo normal. Ha sido un placer reencontrarme con los compañeros del CEI. Sobre el recorrido solo puedo decir que me encanta. La marcha pasa por zonas muy bonitas y hay muy buen ambiente. Una vez más solo puedo agradecerle a mi mujer Cristina que me acompañara en esta aventura y me hiciera el seguimiento en muchos puntos de la carrera. Felicitar a Jordi y Toni por su gran tiempo en la marcha de 27 kilómetros.
Con Cristina.


Con los compañeros del CEI

Con Jordi y Toni.





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