miércoles, 10 de octubre de 2018

RIALP MATXICOTS 2018 (COMBINADA TRAIL)


Después de acabar el Grand Raid des Pyrénées mi cuerpo me pedía descansar una semanita, pero justo fue eso descansar una semana ya que justo 7 días después del gran reto del año me iba a subir al Monte Perdido desde Torla. Un entreno de 50 kilómetros y subiendo a un 3000 para ver cómo estaba de forma de cara a una carrera muy dura como seria Rialp Matxicots.
La Rialp Matxicots se puede considerar una carrera alpina debido a su recorrido y terreno, una carrera donde se asciende las emblemáticas cimas de la zona sud del Pallars Subirà, el Montsent de Pallars i el Macizo del Orri. En sus primeras ediciones la prueba era sobre un recorrido único a cubrir en una jornada, con el paso de los años han ido introduciendo nuevas distancias y endureciendo más aún si cabe sus recorridos.

Este año se cumplía la 9ª edición de la carrera y la prueba se dividía en cinco modalidades:

1ª La prueba reina era la combinada, una carrera en dos etapas donde se podía correr en individual o por parejas,  compuesta por el Trail 60km y 5000 metros de desnivel positivo el sábado y media maratón 23 km y 1500 metros de desnivel positivo el domingo.
2ª Trail 60km y 5000 metros de desnivel positivo.
3ª Maratón 44 km y 4000 metros de desnivel positivo
4ª Media Maratón 23 km y 1500 metros de desnivel positivo
5ª La caminada 11 km modalidad no competitiva, que estrenaba recorrido y que salía desde el pueblo de Roní y con llegada a Rialp.

Yo participaría en la prueba reina (la Combinada) formando pareja con Francisco un amigo del CEI, también tenían que haber formado pareja Natalia y Xavi Torrijos pero a última hora Xavi se puso enfermo y no pudo venir. Cristina haría una vez más de seguidora incondicional, que paciencia tiene pobre.
Fuimos todos juntos hacia Rialp, llegamos y nos alojamos en el hotel. Fuimos a recoger los dorsales que se entregaban en la oficina del banco, y después nos fuimos a escuchar el breafing de la carrera. Como la charla duraba demasiado y no decían nada interesante, nos fuimos a cenar y para dormir que al día siguiente tocaba madrugar y meterle caña al cuerpo.

Sábado Trail 60km y 5000 metros positivos.
Las 3:45 h suena el despertador, me cambio y bajo a almorzar junto a los compañeros de aventura. Vamos hacia la zona de salida y encontramos algún conocido del mundillo como Pau Correcat , Pau Triebel, Nuria Codina, Santi Barril… a parte de la gente conocida se podía ver en el corralito de salida el nivel que tenía la carrera con corredores muy experimentados en la larga distancia.
Con los amigos Natalia y Francisco antes de la salida.
5:30h da comienzo nuestra aventura, tras unos dos primeros kilómetros para ir estirando el grupo atravesando las calles de Rialp y un camino paralelo al rio empezamos a subir.
Avanzando a buen ritmo por un camino facíl.
Aunque oficialmente vamos en pareja Francisco y yo, Natalia va con nosotros y formamos un equipo. Subimos a un ritmo bastante rápido por sendero, al llegar a una bifurcación vemos que bajan muchos corredores de un camino que sale a la izquierda. Se habían equivocado por seguir al de delante y eso que la señal se veía perfectamente, iniciamos un descenso por pista trotando hasta que ascendemos de nuevo para pasar por el pueblo de Altron. Es noche cerrada por lo que el pueblo presenta un aspecto fantasmagórico hasta que llegamos a un cruce de carreteras donde encontramos mucha gente animándonos, a partir de allí se iniciaba una subida hasta llegar al primer avituallamiento situado en el pueblo de Saurí. Al llegar al avituallamiento no me di cuenta que había venido Cristina, no la esperaba allí y me llevé una sorpresa.
Llegando al pueblo de saurí.
Lástima que salimos muy rápido de allí ya que Natalia no se fiaba de pasar el corte y nos apretaba para que siguiéramos, salimos del pueblo y descendimos por un bonito sendero. Empezaba a amanecer y también empezaba la primera subida dura del día, empezamos a subir por un sendero muy inclinado pasando a bastantes corredores ya que subíamos a buen ritmo. Atravesamos una pista haciendo pequeños atajos y llegamos a un punto donde las vistas hacia nuestra espalda eran espectaculares, a partir de allí se iniciaba una dura subida por la ladera de la montaña por un camino herboso y muy inclinado. El Montsent de Pallars ya mostraba su imponente figura a nuestra derecha, íbamos subiendo y la pala de hierba parecía no tener fin.
Iniciando un autentico kilómetro vertical
El Montsent de Pallars mostraba todo su esplendor.
Al llegar al final de la subida se llegaba al segundo avituallamiento situado en una caseta, recuperamos algo de fuerzas comiendo y bebiendo bien y nos dispusimos a seguir subiendo. Tocaba subir por los terrenos de la antigua estación de esquí de Llessuí, un camino bastante inclinado que iba paralelo a un antiguo telesilla. Al llegar a la cima te marcaban conforme habías pasado y se iniciaba la aproximación hasta el siguiente punto, no teníamos muy claro por donde ir y Francisco y Natalia iban siguiendo a los demás corredores. Yo descendí hacia la derecha siguiendo las señales, cuando estaba a punto de llegar a una pista ancha me encontré de repente volando por los aires. Había tropezado con un alambre que no había visto y caí al suelo, por suerte el sitio donde caí no tenía muchas piedras y no me hice nada. Ya en la pista pudimos ponernos a trotar suavemente hasta que llegamos al lado de una alambrada, allí se descendía por una ladera bastante inclinada. Me encontraba bien y bajé bastante rápido dejando atrás a los compañeros, cuando llegaron comenzamos a subir una pequeña rampa antes de llegar al avituallamiento.
Descenso muy vertical por terreno herboso.

Habíamos llegado al corte horario y con bastante margen, el avituallamiento estaba situado dentro de una tienda militar (aquella tienda me recordó a mis tiempos de la mili, donde yo montaba tiendas de ese tipo) cuando estábamos en el avituallamiento llegó Santi, le esperaba su mujer y salió antes de que arrancáramos nosotros. Tras reponer fuerzas nos dispusimos a afrontar la subida al Montsent de Pallars, la niebla cubría la montaña y no nos dejaba ver por donde debíamos ir. Íbamos subiendo por una pradera de hierba donde pastaban caballos, un paisaje magnífico. De repente Francisco empezó a tener problemas de rampas. Aflojamos el ritmo pero él no podía seguirnos, nos dijo que fuéramos tirando hacia arriba que él se recuperaría poco a poco. Fuimos tirando hacia arriba pero siempre echando un ojo de no dejarlo muy atrás, la subida se iba endureciendo a medida que ascendíamos. Tras una pala de hierba que subía muy inclinada el camino giraba hacia la derecha para pasar por entre las rocas, escuchábamos gritos de ánimo desde hacía rato y no sabíamos de dónde venían. Tras atravesar por un paso entre las rocas por un sendero muy inclinado, vimos de donde procedían las voces de ánimo. Era un grupo de voluntarios que nos jaleaban a nuestro paso, yo localicé donde estaba situada una fotógrafa y le dije a Natalia que hiciéramos un poco de postureo. 
Postureo del bueno al ver una fotografa.
Dureza extrema subiendo, pero siempre con la sonrisa.
Seguimos subiendo y Francisco no llegaba, esperamos unos minutos y enseguida apareció por el estrecho paso entre rocas. Le lanzamos un grito de ánimo y seguimos subiendo, cada vez estábamos más cerca de la cima y el paisaje era espectacular. A un lado un extenso mar de nubes cubría el valle y las montañas, al otro lado el espectacular Parc Nacional d'Aigüestortes i Estany de Sant Maurici. 
El Parc Nacional d'Aigüestortes i Estany de Sant Maurici.
El mar de nubes, simplemente impresionante.
Una vez en la cima Natalia me dijo que ella iba tirando que no quería coger frió, yo le dije que esperaría a Francisco y seguiríamos juntos. Mientras llegaba Francisco estuve deleitándome con las impresionantes vistas a lado y lado de la cima, Francisco llegó enseguida y nos hicimos una foto antes de emprender de nuevo la marcha. 
Con Natalia en la cima del Montsent de Pallars.
Con Francisco a unos metros de la cima.
Comenzamos a descender por un sendero muy empedrado, llaneamos un rato y enseguida encaramos una nueva subida. La subida hacia el Montorroio, Francisco se iba quedando atrás y decidí volverlo a esperar en la cima. Por suerte esta subida no era tan larga como la anterior y pese a la inclinación considerable, se llegaba enseguida a la cima. 
Llegando al Montorroio.

Una vez arriba no tuve que esperar mucho a que llegara Francisco, estaba sufriendo con las rampas pero no se le veía con mala cara. Iniciamos la bajada hacia el siguiente avituallamiento y nuevo punto de corte horario, Natalia no estaba allí y había seguido hacia adelante. La bajada era un poco machacona para los cuadriceps ya que bajaba muy inclinada, un primer tramo con mucha piedra y un segundo tramo con tierra suelta donde tenias que ir clavando talones para bajar. Al avituallamiento se llegaba llaneando por un prado, antes de llegar Francisco me comentó que no era su dia y que conociendo lo que quedaba hasta el siguiente punto lo mejor era retirarse. Me supo mal que se tuviera que retirar, pero si no se encontraba fino tomó la mejor decisión que podía tomar. Estuve unos minutos con él en el avituallamiento y nos despedimos, yo me puse en marcha para ver si podía pillar a Natalia y al menos ir juntos hasta Rialp. Tocaba subir a las Picardes, Francisco me había comentado que esa subida tenía tela y enseguida lo pude comprobar. Al inicio se seguia un senderó que se distinguía bien, pero de repente el camino giraba y te encontrabas con una auténtica pared de hierba frente a tus ojos. Empecé a subir a buen ritmo pero a medida que iba subiendo me notaba que me estaba quedando sin fuerzas, decidí aflojar un poco el ritmo y avanzaba a ritmo muy lento pero sin pararme. A pesar del ritmo que llevaba adelanté a varios corredores que se paraban exhaustos del tremendo esfuerzo que estaban realizando para subir aquella subida. A mitad de la subida había un cartel que indicaba que a 500 metros se desviaban la Trail y la maratón, que largos se me hicieron aquellos 500 metros. Además de largos la inclinación en aquel tramo era brutal, al llegar arriba me tomé unos segundos de respiro y continué mi camino. No veía hacia donde tenia que ir porque la niebla cubría la montaña pero si que notaba que seguía ascendiendo, poco a poco la niebla se abrió y pude apreciar que estaba llegando a una cresta aérea. Nuevamente un paisaje espectacular a medida que avanzaba por aquel paso entre rocas, finalmente llegué a la cima de les Picardes (como había costado llegar hasta allí) tocaba afrontar la bajada y ver si recuperaba un poco las fuerzas.

El primer tramo de la bajada era muy técnico y se descendía por las rocas, después se llegaba un collado donde había un voluntario que advertía que venia un descenso muy vertical por un senderó de piedra suelta. Empecé a descendir extremando las precauciones, a lo lejos vi que tenia a Natalia bastante cerca y decidí acelerar un poco el ritmo. Vi como Natalia se caía a unos pocos metros delante mio y un chico la ayudaba a levantarse. El camino resbalaba bastante debido a la cantidad de piedra suelta que tenia. Bajé clavando talones para descendir mejor, a medida que descendía la bota se me iba llenando de piedrecillas. Por fin llegué al final de la bajada y allí estaba Natalia junto a otros dos chicos quitándose las piedrecillas, le dije que si me esperaba a que me quitara las piedras y me dijo que iba tirando que la pillara. Me quité las piedras y me puse en marcha para atrapar a Natalia, descendimos por un camino empedrado antes de iniciar la subida nueva de la carrera la Pla de Eixe. Enseguida comprobaríamos por qué la llamaban así, el primer tramo de subida no era excesivamente duro pero de repente girabas y te encontrabas un verdadero muro vertical. Natalia y yo soltamos un “me cago en la puta” los dos a la vez y comenzamos a subir, poco a poco conseguimos llegar a la cima. Tocaba descender hasta Espot Esquí, un primer tramo de descenso muy vertical daba paso a un descenso siguiendo las pistas de esquí hasta la estación de esqui.
Allí estaba situado un nuevo corte horario y llegábamos con 1:15h de margen, antes de entrar dentro un tío nos dijo que no nos entretuviéramos mucho allí que íbamos justos. Pero si íbamos con tiempo de sobras, Natalia que ya iba nerviosa pensando que no llegábamos se puso aún mas nerviosa. Yo necesitaba parar un rato allí ya que había llegado muy tocado, a parte pensaba que hasta allí podia llegar Cristina con coche y la verdad es que solo se podía llegar en 4X4. Llamé a Cristina y le dije que estábamos bien y que salíamos enseguida para encarar el ultimo tramo de carrera, Natalia no se fiaba de conseguir llegar en hora a Rialp pero yo le dije que tranquila que seguro que llegábamos incluso antes de que se hiciera de noche. Solo abandonar las pistas de Espot esqui comenzamos a ascender por un senderó, la subida no fue muy larga y llegamos a la cima con una intensa niebla. Empezamos a descendir por pista ancha hasta llegar a un cruce de caminos, desde allí llaneamos por senderó atravesando la niebla. Comenzamos a descendir y la niebla desapareció de repente, bajamos hasta un rió que reseguimos para subir un poco y comenzar un largo descenso por un bonito bosque. Yo me paré a cambiarme los calcetines ya que los llevaba empapados de agua de haber cruzado un rió, Natalia se fue hacia adelante pero como bajé rapido no me costó volver a pillarla. Llegamos a la ermita de la mare de Déu de Caregue y seguimos una pista hasta llegar a las calles del pueblo de Caregue, paramos muy poco en el avituallamiento y le dije a Natalia que iba a llamar a Cristina para decirle que estábamos allí. Justo cuando estaba llamando vi que aparecia junto a Francisco subiendo, nos acompañaron hasta la salida del pueblo y nos despedimos hasta meta. 
Habíamos pasado el último corte horario con muchísimo margen, salimos del pueblo y descendimos hasta el rió siguiendo un sendero. Desde allí subimos una rampa corta pero inclinada hasta el pueblo de Escàs, atravesamos el pueblo subiendo por un inclinado tramo de escaleras. Salimos del pueblo y nos metimos en un sendero, comenzábamos a ascender la última subida de la carrera. Al inicio del sendero una cabra se enganchó a Natalia y la seguía mientras subíamos, subíamos a un ritmo bastante fuerte y poco a poco nos acercábamos a los corredores que teníamos delante nuestro. Llegamos al último avituallamiento antes de meta, comimos algo y nos pusimos de nuevo en marcha. Vimos que teníamos un grupo de 4 corredores delante a pocos metros y aceleramos el ritmo para ver si los pillábamos, una vez en la cima ya veíamos a lo lejos el pueblo de Rialp. Cuando empezaba el descenso le dije a Natalia (seguro que en cuanto estemos cerca se ponen a correr, y dicho y hecho). En un cruce había un coche con voluntarios que ofrecían bebida, aprovechamos para beber algo y seguimos descendiendo ya con ganas de llegar a meta. Pasamos por el pueblo de Surp y comenzamos a descendir por una pista con mucha piedra, la bajada se nos hizo larguísima por culpa de algún cartel de señalización que nos engañaba con la distancia que quedaba a Rialp. Por fin después de pasar junto a las ruinas de un Castillo entramos a las calles de Rialp, atravesamos las calles y llegamos a meta justo antes de que anocheciera. Lo habíamos conseguido una primera etapa de la combinada muy dura, pero superada con éxito. Lastima que Francisco no pudiera acabar la etapa, pero esperábamos que lo dejaran correr el domingo la media con nosotros.
Con Txuse, Natalia y Merce.

55,3 Kilómetros

5000 Metros de desnivel positivo

5000 Metros de desnivel negativo

10000 Metros de desnivel total acumulado

15:00 Horas


lunes, 17 de septiembre de 2018

GRAND RAID DES PYRÉNÉES 2ª PARTE


Pierrefitte – Bederet 13,8 km 1305+ 30-
Tiempo Límite: 24:15 horas   tiempo invertido: 22:00h

Al salir del avituallamiento no me quedaba muy claro que camino había que coger, me habían dicho que debíamos retroceder por donde habíamos llegado, pero yo no veía ninguna marca. Me enganché a dos corredores y salimos los 3 juntos hasta dar de nuevo con el sendero correcto, ya era negra noche y en un letrero pude leer que hasta Bederet había 5:30h de camino. Lógicamente no iba a tardar tanto tiempo, pero no me fiaba mucho. El sendero picaba hacia arriba cada vez más, íbamos subiendo atravesando un frondoso bosque que pese a la oscuridad me permitía apreciar la altura que iba ganando. Me empecé a notar algo flojo y decidí aflojar un poco el ritmo de subida, había llegado la primera pájara? Mientras subía me iba animando a mi mismo de que aquel momento seria pasajero y pasaría enseguida, tras la larga subida (se me hizo interminable) vino un tramo de llaneo donde a lo lejos iba viendo un pueblo. El sendero no era fácil de seguir ya que tenía bastantes raíces y piedras. Salí del sendero y vino un tramo bastante largo de pista. Me animé a trotar un poco pero sin llevar un ritmo muy elevado, me había puesto como tiempo de referencia un punto que se llamaba Virage Viscos. No sabía si aquello era un pueblo o un punto del camino, iba mirando el reloj y cuando llevaba lo que yo había calculado vi un letrero que marcaba Viscos en una curva. Seguramente aquello seria el Virage Viscos, a pesar del bajón de energía que había tenido había hecho el tiempo que había calculado. Tras un giro volví a entrar en un nuevo sendero ascendente, a medida que iba subiendo la niebla iba cubriendo la montaña y la sensación térmica de frio iba aumentando. No tenia frio en el cuerpo, pero si un poco en las manos. Tras un buen rato subiendo llegué al avituallamiento de Bederet. Entré en la carpa y me senté en una silla a descansar un poco y comer algo a ver si me recuperaba. Allí me llevé una sorpresa, Francisco el corredor español con el que había coincidido subiendo al Pic Du Midi estaba allí. Me comentó que lo había pasado muy mal en aquel tramo y que había vomitado y no le entraba la comida, me comentó que igual había sido culpa de la sopa y que muchos corredores habían caído por lo mismo. Tras recuperar fuerzas y equiparme con guantes y gorro, me puse de nuevo en marcha.

Bederet – Cauterets 9,8 km 265+ 1089-
Tiempo límite: 27 horas tiempo invertido: 24:38h

Cuando salí del avituallamiento me entró mucho frio, suerte que venía un tramo de pista y pude acelerar el ritmo para entrar en calor. Dejé atrás a Francisco y le dije que ya nos veríamos en Cauterets, tras 1,5 km por pista ascendente coroné el Col de Riou. A partir de aquel punto todo era bajada hasta Cauterets, la bajada era por un sendero bastante inclinado en algunos puntos y con bastantes raíces. Algunos corredores bajaban trotando, yo decidí bajar caminando lo más rápido posible puesto que aun me notaba raro y sobre todo tenia malestar de estómago. Me volví a dar ánimos a mi mismo diciéndome que pronto llegaría al pueblo y podría tomarme un pequeño descanso, o lo que podía ser más determinante pasar por el lavabo para aliviar mis dolores de estómago. Tras un buen rato bajando llegué al pueblo de Cauterets, como ya venía siendo costumbre antes de llegar al avituallamiento se tenía que dar un rodeo enorme. Nuevamente no me cuadraban los km. que debíamos llevar con los que me marcaba el GPS, yo en aquel punto ya llevaba 100 km y según el libro de ruta deberíamos llevar 97. Por lo menos ya había llegado a la barrera psicológica de los 100, a partir de aquel punto tocaba descontar km, el sueño de ser finisher cada vez estaba más cerca. Al igual que me pasó anteriormente en el avituallamiento de Hautacam, al entrar en el local donde estaba situado el avituallamiento te tentaba a abandonar en aquel punto. Un local calentito, con comida, lavabos y una zona con camillas para tumbarse a descansar. Lo primero que hice fue ir al lavabo para aliviar mis dolores de barriga, cuando salí intenté comer alguna cosa, ya que desde que había salido de la base de vida no me había entrado la comida. Por fin me volvía a entrar la comida, iba bien de tiempo y podía haberme tumbado un poco para descansar un poco. Decidí no hacerlo, puesto que cuando estaba mucho rato parado el pie me dolía horrores. Hasta aquel momento había notado alguna molestia sobre todo en las zonas de mucha piedra, pero empezaba a notar dolores en las plantas de los pies. Me dispuse a continuar, pero antes le pregunte a Francisco como estaba. Me comentó que como iba bien de tiempo intentaría descansar un rato haber si le desaparecían las molestias, le di ánimos y me puse de nuevo en marcha dispuesto a afrontar un nuevo tramo de carrera.

 Cauterets – Luiz Saint Sauver   2ª Base de Vida   17,9 km 1186+ 1425-
Tiempo límite: 32:30 horas tiempo invertido: 29:30 h

Tras salir de las calles de Cauterets se atravesaba un parque y se iniciaba una subida por camino ancho, solo empezar la subida me repetía a mi mismo que ojala toda la subida fuera por un camino tan cómodo como aquel. El camino iba ganando altura a medida que iba subiendo, se subía haciendo curvas. Me estaba empezando a dar mucho sueño, mientras subía intentaba hacer pequeños trucos para ganarle la batalla. Contaba los pasos que daba, contaba las curvas, me sentaba en los pequeños muros de piedra que había en cada curva para hacer micro sueños de 30 segundos con los ojos cerrados, caminaba con los ojos cerrados. Lo único que podría quitarme el sueño definitivamente es que amaneciera, por suerte ya quedaba muy poco para que aquello sucediera. Había subido a buen ritmo y eso incluso me permitió atrapar a algún corredor, había ido solo todo el tramo de subida. Tras más de 1 hora subiendo el camino ancho dio paso a un verde prado, al fondo se veía una enorme montaña y pequeños puntitos subiendo por su ladera. Soplaba el aire y hacia bastante frio, por suerte había que seguir subiendo. Inicié el último tramo de subida hacia el collado, la subida era por un sendero muy inclinado. Subía muy despacio pero sin pararme, aquellos 400 metros de desnivel se me hicieron muy duros y al llegar arriba solté un grito de alivio.
Vistas desde la cima del Col du lisey.
En la cima daba el solecito y se estaba muy bien, me quité el frontal y el gorro y me puse en marcha. Parecía que la bajada hasta el siguiente avituallamiento seria por pista, pero de repente vi que las señales se desviaban para descender por la ladera de la montaña en dirección a las pistas de esquí. La planta de los pies me dolía horrores en aquella bajada, pero intenté bajar lo más deprisa posible. Mientras iba bajando saqué la cámara para grabar un poco y no me di cuenta que se me había caído un palo, tuve que volver hacia atrás unos metros para recuperarlo. Tras aquella bajada pronunciada solo había que seguir una pista ancha para llegar al avituallamiento de Aulian, estaba dentro de la estación de esquí y había comida y bebida para reponer fuerzas. Dudé por unos instantes si comer mucho o no, puesto que la base de vida no quedaba muy lejos. Finalmente y al ver que estaban haciendo creps me decidí a comerme algunas, sin nada dentro por si me daba dolor de estómago. Salí del avituallamiento dispuesto a llegar lo más rápido posible a Saint Sauver, el inicio de la bajada era siguiendo un GR que atravesaba la carretera varias veces. Después llegué a un sendero muy bonito en el que incluso me aventuré a bajar 4 km trotando, las plantas de los pies me molestaban bastante pero el terreno era cómodo para bajar rápido. Rápido lo que se dice rápido no iba, pero avanzaba bastante más que caminando. Al final del sendero se llegaba a un pequeño pueblo o urbanización no tengo claro que era aquello, desde allí un nuevo sendero te llevaba directo a las calles de Luiz Saint Sauver. Iba muy bien de tiempo y al parecer me había recuperado del bajón físico que había tenido, me puse a caminar rápido y atravesé un puente colgante para entrar en una larga calle. Al final de la calle ya pude ver a Cristina que me estaba esperando, desde el día anterior en el Pic Du Midi no nos habíamos visto. Habían pasado unas cuantas horas y verla me dio más energía, me acompañó hasta el avituallamiento. Una vez dentro de la base de vida de Luiz Saint Sauveur, me senté a comer algo mientras Cristina me recogía la bolsa de la ropa seca.
Llegando a Luiz Saint Sauver.
 
Después de comer me fui al lavabo para cambiarme, el lavabo estaba ocupado así que cogí y me cambié allí mismo escondido detrás de unos armarios. Cambio de ropa completo para afrontar los últimos km de la carrera, volví con Cristina y tras unos minutos descansando me puse de nuevo en marcha.

Luiz Saint Sauveur – Refuge de la Glère 13,3 km 1529+ 66-
Tiempo límite: 39 horas       tiempo invertido: 34:21h

Cristina me acompañó unos metros hasta que tome un camino que seguía el rio, quedamos en vernos más tarde en el avituallamiento de Tournaboup.
Ya cambiado saliendo del avituallamiento.
Me enfrentaba a las dos últimas subidas serias de la carrera, la primera subida era por un sendero muy inclinado que iba ganando altura rápidamente. Volvía a encontrarme flojo subiendo así que decidí aflojar un poco el ritmo, a pesar de ello me hice aquellos 700 metros de desnivel bastante bien. Una vez arriba se llaneaba un buen rato por un bonito sendero que atravesaba la ladera de la montaña, al final del sendero comenzaba el terreno complicado. Para empezar tuve que subir una pequeña rampa con un desnivel considerable, después se llegaba a una zona más llana pero con mucha piedra que me llevó hasta la Cabana de Sardiche. Un avituallamiento solo de agua situado en una cabaña en medio del valle, llevaba líquido suficiente por lo que no me paré. Unos metros pasado el avituallamiento pensaba que me había perdido, no veía ningún camino ni sendero y solo un mar planicie de rocas delante de mí. Vi que las señales estaban colocadas en las rocas indicando la dirección y las fui siguiendo, un continuo saltar de roca en roca vigilando de no meter el pie en un agujero. Las plantas de los pies y el pie izquierdo me dolían una barbaridad en las zonas técnicas, por lo que pasar aquel tramo fue un suplicio. Después venían unos cuantos sube y baja por pequeñas rampas repletas de piedras, tras superar aquella zona miré al horizonte y vi que a lo lejos los corredores seguían subiendo por otra montaña. Aquel tramo desde  el avituallamiento se me estaba haciendo interminable, pasé junto a un rio y decidí beber agua para reponer fuerzas. Una última y durísima subida me llevó hasta el collado, desde allí podía ver el refugio donde estaba el siguiente avituallamiento.
Desde el Sarrat de Lagues ya podía ver el refuge de la Glère.
 
Antes de llegar al refugio se daba un gran rodeo saltando más rocas, al fondo del valle se podía ver un espectacular lago. Llegué al refugio y me senté en un banco a comer algo y beber, no les quedaba agua con gas que era lo que me estaba manteniendo con energías así que me conformé con agua. Tras descansar me puse de nuevo en marcha.

Refuge de la Glère – Tornaboup 6,8 km. 36+  750-
Tiempo límite: 41 horas Tiempo invertido: 35:50 horas

Solo salir del avituallamiento se descendía por una pista ancha, por un momento pensé que tendría una bajada plácida hasta el siguiente punto. Una vez más me equivocaba, el recorrido iba atravesando la pista descendiendo por senderos bastante técnicos y con muchas piedras. En condiciones normales no me hubiera costado bajar por allí, pero con el dolor de las plantas de los pies que llevaba me costaba horrores avanzar. En uno de esos senderos me llevé una sorpresa, un corredor volvía hacia atrás. Cuando llegó a mi altura vi que era Martín de Huesca con el que ya había coincidido dos años en la carrera del Vall de Vió, lo saludé y me dijo que se había dejado algo en el avituallamiento y volvía a buscarlo (que ganas de volver a subir, pero bueno no sé lo que se habría dejado) tras un buen rato descendiendo cortando la pista por senderos llegué a una especie de valle donde la pista iba paralela a un rio. Intenté trotar un rato pero no me encontraba cómodo así que decidí ponerme a caminar rápido, me sorprendí porque era capaz de mantener un ritmo de 6,7 – 7 km/h sin forzar. Incluso dejé atrás a dos corredores que había atrapado en el descenso, a medida que iba descendiendo la temperatura iba bajando y me tuve que parar a ponerme los manguitos. Tras dejar la pista se bajaba por un sendero de hierba hasta una carretera, veía casas y pensaba que ya llegaba al avituallamiento. Seguí la carretera durante un rato y me alejaba de aquellas casas, como vi que la carretera descendía me puse a trotar. Me sorprendí porque bajé al menos 2,5 km sin parar de trotar, al llegar abajo había que ascender unos metros y descender nuevamente hasta el avituallamiento. Al llegar al avituallamiento me sorprendí porque no veía a Cristina, cuando la iba a llamar para ver dónde estaba la vi salir del lavabo.
Avituallamiento de Tournaboup.

Reponiendo fuerzas.
 Entró conmigo en el avituallamiento y me ayudó a rellenar los bidones, cuando salí del avituallamiento me despedí de ella hasta la meta.

Tournaboup – Restaurant Merlans 15,7 km. 1246+  644-
Tiempo límite: 48 horas  Tiempo invertido: 40:54 horas

Salí del avituallamiento dispuesto a enfrentarme a las dos últimas subidas largas de la carrera, aprovechando que el primer tramo de la primera subida era por pista, puse un ritmo constante pero sin forzar.
Saliendo del avituallamiento.
Tras acabar la pista se entraba en un sendero más técnico y con mucha piedra que subía bordeando el rio, el ascenso por allí coincidía con los corredores de la prueba de 120 kilómetros así que de ir prácticamente solo hasta Tournaboup pasaba a tener muchos corredores delante y detrás. Cuando ya parecía que había terminado de subir, me encontré con un tramo de pequeñas subidas y llaneos. La niebla empezaba a hacer acto de presencia y la temperatura iba bajando, iba mirando el GPS controlando la altura hasta que por fin llegué al avituallamiento de Cabana d’Aygues Cluses, allí había situada una carpa repleta de corredores resguardándose del frio. Decidí sentarme 2 minutos a descansar, solo salir de la carpa me entro frio por lo que me paré en un muro de piedra protegiéndome del viento para equiparme con guantes, gorro y buff. Tocaba enfrentarse a la última subida dura de la carrera, pensaba que iría ganando metros a base de pequeñas subidas que iba haciendo. Me volví a equivocar nuevamente, de repente y bajo una niebla muy intensa apareció ante mí la silueta de un collado. Empecé a ascender por un sendero muy inclinado, las fuerzas me estaban abandonando y me costaba mucho avanzar. Decidí subir a ritmo muy lento pero sin hacer paradas, me costó casi 25 minutos hacer un tramo de 800 metros de distancia, pero había salvado 350 metros de desnivel positivo. Estaba contento porque teóricamente ya no quedaba ninguna rampa así de dura, pero en realidad aun me quedaban 200 metros de ascenso. Me puse a caminar todo lo rápido que el terreno me permitía ya que era bastante técnico, tras pasar un primer tramo de llaneo empecé a descender. No sé cómo definir el siguiente tramo de la carrera, pero podría denominarlo el tramo fantasma. Una interminable bajada por terreno muy técnico, saltando rocas, atravesando zonas de barros, atravesando riachuelos, saltando raíces, saltando troncos, agachándome constantemente para no golpearme la cabeza… iba mirando el GPS y según los km. que me marcaba debía estar a punto de llegar al siguiente avituallamiento. Llegué a una zona donde había un tío que nos dijo que quedaban 3,5 kilómetros hasta el restaurant Merlans, no podía ser o los kilómetros eran eternos o se habían equivocado al medir la distancia. Tras ascender una dura subida se seguía un sendero muy aéreo y muy oscuro, había anochecido muy rápido y la noche era muy cerrada. La llegada hasta el Restaurant Merlans se me hizo bastante larga, además empezaba a hacer mucho frio. Por fin llegué al avituallamiento, al entrar nuevamente me lo encontré repleto de gente así que busqué un hueco para sentarme y llamé a Cristina para decirle que estaba allí.

Restaurant Merlans – Vielle Aure 13,7 km. 177+   1424-
Tiempo límite: 52 horas Tiempo     Total invertido: 43:54 horas

Solo salir del avituallamiento se subía la misma bajada que habíamos hecho en los primeros kilómetros de la carrera, por suerte pude mantener un buen ritmo de subida. Así casi sin darme cuenta ya me había comido todo el desnivel positivo de la carrera, tocaba bajar y esperaba por el bien de las plantas de mis pies que la bajada fuera cómoda. Empecé a descender por un sendero bastante cómodo a medida que me pasaban muchos corredores, yo bajaba trotando suave pero el dolor de pies me hizo ponerme a caminar. De repente la niebla se hizo más intensa y apenas se veía a 3 metros de distancia, para postre el último tramo de sendero hasta el pueblo de Soulan se hizo eterno y además era bastante inclinado y obligaba a frenarse bastante. Una vez en Soulan ya solo me quedaban 5,1 km así que decidí comenzar a descontar km. Descendí unos metros por la carretera y luego por una pista ancha. Tras unos 2 kilómetros el camino se desviaba y se descendía por un sendero más inclinado  a través de un bosque. A medida que bajaba empezaba a tener calor por lo que decidí pararme en una mesa que vi en el camino a quitarme ropa. A los pocos metros de allí me encontré con un control donde ponía que quedaban 1,8 kilómetros, ya quedaba muy poco para conseguir el reto. Pasé por un puente y tras desviarme cogí un camino paralelo al rio, me quedaba 1 kilómetro a meta.
Últimos metros de la carrera.
 
Me quería poner a correr pero me puse y no me encontré cómodo por lo que seguí andando, cuando quedaban unos 200 metros a meta me encontré con Cristina. Le di la cámara y me acompañó hasta la meta para acabar así una durísima carrera. Siiii reto conseguido!!.
Reto conseguido.
Al día siguiente y tras dormir unas horas, fuimos a ver la entrega de premios y a la comida de final de carrera, una comida donde no te quedabas con hambre, había de todo.
En la comida final había de todo.
170,6 Kilómetros

10800 Metros de desnivel positivo

10800 Metros de desnivel negativo

21600 Metros de desnivel total acumulado

43:54 horas

En conclusión, a la tercera fue la vencida. Por fin he podido acabar una carrera de 100 millas este 2018. Esta carrera no era mi gran reto de la temporada pero después de lo que pasó en las dos anteriores pasó a serlo. En el plano físico estoy muy contento porque me he encontrado perfectamente, a pesar de los dos momentos de bajón físico que son normales en este tipo de carreras. He tenido molestias en las plantas de los pies debido al tipo de terreno, también me ha dolido el pie derecho como siempre y la parte del talón del pie izquierdo pero he aguantado muy bien el dolor. He mejorado mucho en el tema mental puesto que en esta carrera he ido solo y apenas he hablado con alguien a parte de un rato con Francisco y con el chico vasco-francés, por lo que he hablado conmigo mismo durante muchas fases. En lo referente a la carrera, decir que el recorrido es espectacular. Quitando los primeros 15 kilómetros el resto no te da apenas respiro, paisajes alucinantes, infinidad de rocas y muchos lagos, la señalización muy buena y casi imposible perderse excepto algunas zonas que no estaban del todo bien marcadas. Agradecerle a Cristina que a pesar de que el seguimiento en esta carrera haya sido complicado, haya estado ahí dándome su apoyo como siempre.