lunes, 21 de agosto de 2017

VUELTA AL ULTIMO BUCARDO

Después de 5 años, este año volvía a participar en la carrera Vuelta al Ultimo Bucardo. Una carrera que se celebra en el pequeño pueblo de Linás de Broto, donde el pueblo entero se vuelca en su organización.

La carrera nació gracias a Amador y Encarna miembros del club de montaña El Último bucardo, diseñando un recorrido que da una vuelta al puerto de Cotefablo mostrando unas impresionantes vistas de la zona del macizo de Tendeñera y el parque nacional de Ordesa y Monte Perdido.

En esta aventura volvia a contar con el apoyo de Cristina, además dos amigas Sonia y Mari habían venido a pasar el fin de semana con nosotros. Tambien venia Jordi que participaría en la carrera. El sábado acudimos a recoger el dorsal y escuchar la charla técnica, después de la charla supimos que no necesitaríamos ningún tipo de material obligatorio y además nos enteramos de los tiempos de corte por si acaso.

El domingo llegó el gran día de la carrera, llegamos a Linás de Broto a las 7:45h asi que aprovechamos para ir a desayunar al bar del albergue Ultimo Bucardo. Después de desayunar nos fuimos hacia la zona de salida, allí nos pusimos en un rincón donde daba el sol ya que la mañana era fresquita. Mientras estábamos estirando momentos antes de la salida, llegó un amigo de Martorelles, Jordi Cot que participaba con su hija pequeña en la carrera de 10 km. Estuvimos hablando con el sobre algunas carreras y después de desearnos suerte nos fuimos hacia el corralito, mientras estábamos en el corralito el speaker no dejaba de llamar a los corredores para que fueron entrando. Hubo algún corredor que entró pasado el tiempo limite de entrada al corralito. Una vez dentro y con los escobas situados al final del pelotón nos dispusimos para salir.

Momentos previos a la salida con Jordi.
Sin darme cuenta Jordi y yo nos habíamos colocado en la primera fila. Llegó el momento y tras la cuenta atrás dio inicio la carrera. Salimos a gran velocidad y casi sin darnos cuenta ya habíamos hecho el rodeo al campo de fútbol, pasamos un tramo estrecho y frené de golpe para colocarme en mi sitio. Tras cruzar el puente de Engotituero, bordeamos la cara Norte del Cerro de la Cotiatata subiendo por un bonito sendero donde me iban pasando corredores. Pasado ese primer sendero se llaneaba un buen rato hasta llegar a una bajada por pista bastante rápida. Acabada la bajada empezamos a ascender por la pista de Buxosa hasta llegar al primer avituallamiento, como llevaba bastante líquido decidí no parar. Entramos en una zona de sendero en ascenso adentrándonos en un bosque de hoja caduca atravesando la Selva de Fragen. Durante la subida fui pasando a varios corredores ya que yo subía bastante bien. Tras salir del bosque, seguimos subiendo por un sendero algo más empedrado hasta el Sarrato de Yosa. 

Subiendo hacia el Sarrato de Yosa.
Seguimos subiendo con vistas del macizo del Pilupín enfrente, ya se intuía la subida que posteriormente deberíamos hacer, casi sin darme cuenta ya estaba en el primer corte horario y llevaba 20 minutos de margen. Aprovechando que iba bien de tiempo, decidí pararme a comer algo y beber algo de líquido. A partir de aquel punto me tocaba un tramo nuevo para mi, ya que la ultima vez que hice la carrera no pasé por allí. Tocaba un tramo de unos 2 kilómetros de bajada por el interior del bosque de Bucona, una bajada por un sendero donde se bajaba a gran velocidad. Una vez abajo se llegaba a la pista de Buxosa de nuevo, allí se seguía el tramo inicial hasta desviarnos y encarar la subida hacia el Pilupín.
Desde la pista ya se intuia la subida al Pilupín.
Los primeros metros de la subida no iba muy cómodo ya que el pie izquierdo se me dormía, decidí pararme y quitarme las bambas para volvérmelas a atar. Una vez me las puse bien mis sensaciones cambiaron, empecé a subir a ritmo fuerte intentando atrapar algún corredor. Tras pasar un claro donde habían miembros de la organización, empezaba la verdadera subida ascendiendo por el cerro y punta de la Cotiatata, una subida bastante inclinada donde adelanté a 3 corredores. Acabado aquel tramo se llegaba a un claro donde había un avituallamiento, bebí algo y al ataque a por el ultimo tramo de subida. 

Inicio de la subida final.
Una subida con fuerte pendiente por tasca y piedra grande. Empecé a subir a ritmo tranquilo pero a medida que iba subiendo me iba encontrando mejor y fui acelerando mi ritmo. Cuando ya quedaban muy pocos metros para la cima, pude comprobar la gran cantidad de gente animando que había justo cuando acababa el tramo de fuerte inclinación. Allí también estaba Ramón Ferrer del blog Corriendo por la sierra. Encontré un pequeño avituallamiento pero todavía quedaban algunos metros para llegar a la cima. 

Subiendo con ganas hacia la cima.

Espectaculares vistas mientras subía.
Al llegar a la cima del Pilupín 2007 m. me pude deleitar con una brutal panorámica de Ordesa, Tendeñera, Telera, Canciás… si no hubiera estado haciendo una carrera me habría quedado un rato allí disfrutando de las vistas.

En la cima del Pilupín 2007 m.
Inicié la bajada bajando por la ladera del Pilupín  y luego por pista hacia el collado o fondo Pilupín, después se subía a una pequeña cima llamada A Fazera donde había otro avituallamiento líquido. Desde allí se iniciaba la bajada, una bajada vertiginosa por una ladera con fuerte inclinación.

Bajada muy inclinada.
Desde allí se giraba por una pista con bastante piedra suelta y se pasaba por una nueva ladera, llegué de nuevo a una pista y continué hasta el avituallamiento. Había corrido todo lo rápido posible para llegar hasta aquel avituallamiento, ya que allí había otro control de paso. Llegué con 1 hora de margen así que no iba tan mal. Salí del avituallamiento y seguí trotando hasta el inicio de una fuerte subida por camino muy empedrado hasta el alto del Puerto de Cotefablo. Allí había un avituallamiento con la imponente imagen de la Tendeñera al fondo, después de hacerme una foto proseguí mi camino.

Subida empedrada hasta el Alto del Puerto de Cotefablo.

Foto con Tendeñera al fondo.
Tras una bajada se llegaba a una pista que ascendía hasta un pequeño cerro, desde allí ya se iniciaba la bajada hacia el pueblo. El primer tramo era por los prados de Toronzué siguiendo un sendero donde se podía correr bastante rápido. Después pasaba a convertirse en un sendero muy roto y de muy mal pisar plagado de piedras para llegar hasta el bosque de la Cercosa. La bajada por el bosque era bastante larga y yo ya hacia rato que corría en solitario. Traté de bajar lo mas rápido posible pero el terreno era bastante complicado por la gran cantidad de rocas sueltas que había. Tras salir del bosque se giraba para ir en dirección del puente de Toronzúe para evitar cruzar la carretera nacional. Tras pasar por debajo del puente se seguía por asfalto hasta llegar a la temida cuesta de la Escotiatata, una subida con fuerte inclinación. Allí estaban Cristina, Sonia y Mari animandome a subir. Después se llegaba a la calle principal del pueblo y en 50 metros se entraba en meta.

22,9 Kilómetros

1500 Metros de desnivel positivo

1500 Metros de desnivel negativo

3000 Metros de desnivel acumulado

3:30 Horas

En conclusión, la carrera del Último Bucardo es una carrera muy bien organizada y diseñada. El recorrido es muy divertido y se tienen unas vistas espectaculares, la organización espectacular ya que todo el pueblo se vuelca en ayudar y además al final de la carrera se organiza una comida popular. 
En lo que se refiere a mi carrera, solo puedo decir que me salió bastante bien ya que con respecto a la primera vez que vine he mejorado muchísimo. Hice la carrera sin palos así que mi ritmo subiendo y bajando fue bastante bueno, subiendo estuve en mi línea de las últimas carreras sintiéndome comodísimo y bajando mejoré mucho con respecto a la última carrera en la que participé. Muscularmente me sentí perfectamente, en el tema del dolor de mi pie derecho también fui bastante bien y no me dolió hasta el tramo final donde el terreno era mucho mas técnico. 
Estoy contento de haber podido saludar a Jordi Cot y Ramón Ferrer Monrasin(he cogido alguna de las fotos que hizo en el Pilupín, felicitar a Jordi por haber conseguido acabar a pesar de no tenerlas todas consigo. Agradecer a Cristina que me dejara apuntarme a la carrera y me viniera a animar como siempre, a Sonia y Mari agradecerles sus ánimos y que hicieran compañía a Cristina mientras yo corría.


martes, 15 de agosto de 2017

MOIXERO TRAIL

El año pasado me apunte al Moixeró Trail para preparar la TDS, este año acudía a esta carrera simplemente para disfrutar y comprobar que las sensaciones tras la Calcenada y las etapas de reconocimiento de #ehunmilak17 seguían siendo buenas.
La carrera del Moixeró Trail recorre un tramo de la mítica ruta de Cavalls del vent y de la carrera Ultra Pirineu, pasando por el Refugio de rebost –Niu de l’Àliga – Penyes Altes – Coll de Pendís – Refugio Sant Jordi – Els Empedrats y el refugio Vents del cadí.
Esta vez no me acompañaba mi mujer Cristina y en carrera tampoco iría acompañado, esta situación me podía ir bien de cara al entreno psicológico. Llegue a Bagà a las 17:00h así que después de instalarme en el hostal me fui a recoger el dorsal, tras recoger el dorsal volví al hostal para tumbarme un rato antes de acudir a la charla técnica de la carrera. Justo antes de la charla me saludaron desde una terraza, era Luigi Carbonell un compañero al cual hacía mucho tiempo que no veía. Después de hablar un rato, entramos juntos a la charla. Durante la charla técnica no dijeron nada que no supiera, pero me gusta asistir para saber el tiempo que hará en carrera y como estará marcado el recorrido.
Llego el gran día, suena el despertador a las 6:45h me pongo la ropa de batalla y me dispuse a ir hacia la zona de salida no sin antes dejar la bolsa de la ducha en mi coche que había dejado aparcado justo al lado. En la zona de salida me encontré con Oriol Prat de los #ojukepassu, nos saludamos y nos deseamos suerte antes de entrar en el corralito. Cuando quedaban 2 minutos para salir llego Yeray, justo antes de que dieran la salida. El ambiente era muy bueno y se congregaba un gran número de gente en la zona de salida, 4, 3, 2, 1 vamoooos.
Justo antes de la salida.

en el corralito apunto de la batalla.

Ya estábamos en marcha a gran velocidad, cruzamos las calles de Bagà jaleados por la gente que se amontonaba en las calles. Salimos del pueblo y enseguida empezamos a afrontar la subida, el primer tramo era un sendero estrecho en el que se formo un pequeño tapón. La gente que había corrido mucho al principio se iba quedando atrás, yo disfrutaba a cada paso ya que las subidas son lo mío. Casi sin darme cuenta llegue al final del sendero, se entraba en una pista ancha en ligero ascenso. Nuevamente todo el mundo se puso a correr de nuevo, yo trotaba sin forzar. Llevaba a a pocos metros, pero enseguida después de un largo tramo llano donde yo me puse a caminar se me distancio. Seguí subiendo por la pista a veces caminando a veces trotando con unas vistas espectaculares del Pedraforca a mi izquierda, así llegue hasta el primer punto de corte el Paller de Dalt. 
Llegando al Paller de Dalt.
El año pasado llegue con 10 minutos de margen, este año llevaba casi media hora, tocaba un tramo bastante chulo. Atravesé un bosque hasta la Collada Grossa, después pase a buen ritmo por la Canal Mala para poco después atravesar la carretera. Un poco de subida un descenso y llegue al refugio de Rebost, allí había muchísima gente. Pude deleitarme con las vistas magnificas al Pedraforca mientras reponía fuerzas en el avituallamiento.
Refugio de Rebost

Vistas espectaculares del Pedraforca.
Mientras estaba en el avituallamiento vi hasta que punto hemos llegado en las carreras de montaña, la gente llegaba al avituallamiento y cogían algo y salían disparados para no perder tiempo. Así que en el tiempo que estuve en el, que fueron menos de 5 minutos me pasaron gran cantidad de corredores. Salí del avituallamiento y empecé a subir por una inclinada ladera, volvía a estar en mi terreno y volvía a adelantar a otro gran número de corredores.
Adelantando corredores en la subida.
 
Al final de la subida se llegaba a un tramo de subida más suave y al inicio de una corta bajada, al final de la bajada cogí la pista de Pla de Canells hasta el torrente de Coll de Pal. Al final de la pista se llegaba a una subida por prado bastante inclinada hasta el avituallamiento del Coll de Pal, aproveche el asfalto para atarme bien las bambas ya que las llevaba algo flojas. Nuevamente me pasaron gran cantidad de corredores que habían aprovechado 20 metros llanos para volver a trotar, empezaba uno de los tramos más duros de la carrera. La subida era por una ladera muy inclinada, se llegaba arriba atravesando la Colladeta de Comabella un sitio muy chulo con bastante piedra suelta. Una vez arriba me pare un momento para disfrutar de las vistas, viendo una vez más como a medida que llegaba la gente seguía corriendo. Yo seguía disfrutando de las vistas y de la carrera, desde allí se podía admirar una buena panorámica y a lo lejos ya veía el punto más alto de la carrera el Niu de l’Áliga (2524m). 
Vistas espectaculares desde la cima.
Descendí un poco y encare la subida hacia el Puig de Comabella, desde allí ya se llaneaba hasta los pies del refugio al que había que acceder subiendo una pequeña rampa. Ya había hecho prácticamente todo el desnivel positivo de la carrera, pero aun no podía confiarme ya que la bajada no iba a ser tan fácil.
Bonito tramo atravesando la cadena montañosa.

Llegando al Niu de l'Àliga (2524m)

Después de avituallarme y comer algo me puse a trotar aprovechando la bajada, trote a mi ritmo ya que yo no bajo bien y el terreno no era para ir muy rápido. Me adelantaban por todos lados, pero en las pequeñas subidas yo volvía a adelantar. Así tras un largo sube y baja trotando todo lo que pude encare la subida hacia la última subida larga de la carrera, la subida era bastante inclinada pero yo me encontraba bastante cómodo y conseguí adelantar a varios corredores. Llegue a Penyes Altes del Moixeró (2260m) una cima donde coinciden las provincias de Barcelona, Lleida y Girona. Tras deleitarme con las vistas inicie el descenso, el primer tramo tenia tramos muy técnicos donde tuve que extremar las precauciones.
En Penyes Altes del Moixeró (2260m)
En el tramo técnico no me adelanto ningún corredor ya que había creado un hueco bastante grande en la subida anterior, seguí bajando esta vez con mejor terreno. Me puse a trotar a buen ritmo ya que el terreno lo permitía, aun así me pasaron varios corredores que bajaban más rápido que yo. Tras una corta pero intensa subida hice un tramo por un sendero que atravesaba un bosque repleto de raíces en el suelo, al salir del bosque y después de descender por una ladera llegue al Coll de Pendís. Allí me encontré con Xavi Caros y un avituallamiento bastante completo, después de avituallarme me dispuse a encarar los últimos 13 kilómetros de carrera.
Amb el company Xavi caros al Coll de Pendís.
El primer tramo hasta el refugio Sant Jordi era por un sendero que se bajaba bastante rápido, después se cogía otro sendero algo más empedrado en el que seguí bajando a un ritmo alto. El pie me empezó a doler debido a la gran cantidad de piedras del sendero, acabado aquel tramo venia un tramo por bosque en el que se bajaba muy rápido si eras de los que saben bajar. Yo baje rápido pero sin llegar a ir muy deprisa, así casi sin darme cuenta llegue al tramo más espectacular de la carrera. Els Empedrats, un camino escavado entre riscos. Eso hace que el descenso sea muy entretenido y técnico, ya que hay que ir atravesando el torrente saltando de piedra en piedra encontrando algunas que están mojadas y resbalan bastante. 



Cuando salí de aquel tramo encare el tramo de bajada hasta el refugio Vents del Cadí a bastante velocidad, llegue al refugio e hice una breve parada ya que tenía ganas de llegar a Bagà. El tramo que vino a continuación era bastante rompe piernas, era un sendero con pequeños sube y bajas. Después se llegaba a un avituallamiento y se cogía la popular Via del Nicolau, un antiguo camino por donde bajaban madera con vagonetas. Un divertido camino en el que se cruzaba por un puente colgante y dos túneles
Puente colgante
cuando acabo el camino se desviaba hacia la izquierda para llegar hasta el Puente medieval de Bagà y atravesarlo para después de subir pasando por la iglesia hacer mi entrada en el arco de llegada de Bagà.

39 kilómetros

2500 Metros de desnivel positivo

2500 metros de desnivel negativo

5000 Metros de desnivel acumulado

6:40 horas


En conclusión, estoy contento por cómo me ha ido la carrera pues a pesar de no ser un buen corredor creo que me fue bastante bien. Durante las subidas me encontraba muy bien, pero cuando llegaban las bajadas bajaba mucho el ritmo. Desde que empecé en el mundo de las carreras de montaña he mejorado en muchos aspectos, pero todavía me falta mejorar muchas cosas. Eso demuestra que en cada carrera aprendes cosas nuevas, y lo mejor es que vuelvo a recuperar las buenas sensaciones. En el aspecto físico me encontré bastante bien, aunque el pie me dolió bastante en las bajadas. La carrera tiene un recorrido muy chulo, los avituallamientos están muy bien, la señalización era perfecta ya que era imposible perderse. 

CALCENADA VUELTA AL MONCAYO

Tras mi forzada retirada en la Ehunmilak, necesitaba apuntarme a una prueba de 100km para desestresarme mentalmente. A pesar de saber que mi retirada en la Ehunmilak fue por precaución y no por problemas físicos, estuve unos días tocados moralmente.
Elegí como prueba la Calcenada, una prueba de 104km que da la vuelta al Moncayo,  una prueba que tiene como objetivo, además de promover el deporte en unas jornadas de convivencia con los participantes, difundir la riqueza histórica, artística y paisajística de la comarca del Aranda y el entorno del Moncayo.
En el 2012 antes de participar en mi primer UTMB ya había participado en la prueba junto a Esteve y Miquel, ya que aquel año otorgaban puntos para poder participar en el Montblanc. Este año y dado la proliferación de pruebas de larga distancia, ya no dan puntos.
En esta aventura me acompañaría mi mujer Cristina y mi amigo Jordi que participaría en la prueba que hacían de 26 kilómetros, antes de ir hacia Calcena hicimos un poco de turismo por Calatayud y comimos algo en el hotel donde se hospedarían Cristina y Jordi mientras yo corría. Después de comer nos fuimos hacia Calcena para recoger el dorsal y esperar la hora de la salida, cuando nos dirigíamos a buscar los dorsales nos encontramos a Martí y Eugeni que también correrían la prueba de 104.
Con Martí, Eugeni i Ana.
A las 18:00h salía la prueba de 104 kilómetros en la modalidad de caminar y a las 21:00h salía la modalidad de corredores. Yo sabía que correría bastante rato, pero no estaba preparado para hacer la modalidad de correr así que me había apuntado a la de caminar.
Unos minutos antes de dar la salida llegaron los participantes de la modalidad de 104km a caballo, casi todos los que participaban eran chicos y chicas jóvenes. Tras una breve cuenta atrás dieron la salida, los caballos iban delante y enseguida tomaron una buena distancia. Yo iba controlando el movimiento de la gente, ya que estaba en la modalidad de caminar y no era plan de salir corriendo solo empezar. La gente empezó caminando y un grupito que llevaba un ritmo fuerte se iba distanciando, aprovechando que era llano y por carretera me puse a caminar rápido y enseguida me puse con el grupo de cabeza. Cuando llevábamos apenas 1km un tío se puso a correr y dos más lo seguían de cerca, yo pensé que era demasiado pronto para ponerme a correr así que continúe caminando rápido. Cuando vi que se estaban distanciando bastante decidí ponerme a trotar, enseguida me quede solo persiguiendo a los 3 de cabeza. El primer tramo hasta el avituallamiento eran unos 6,8km totalmente llanos y por carretera, llevaba a los 3 primeros a 600metros de distancia y por detrás no venia nadie. Pasado el avituallamiento había un rio y allí estaban los caballos bebiendo agua, seguí mi camino e inicie la subida en busca de los que iban delante. 
LLegando a Pujurosa.

Los caballos avituallando.

A los pocos metros de subida vi que los tres de delante volvían hacia atrás, al parecer no habían visto cintas y pensaban que iban mal. Comprobamos el track y vimos que íbamos bien, no me lo podía creer estaba con los primeros de la prueba. Empezamos a subir y rápidamente un chico de los que íbamos se puso a trotar, yo y los otros dos decidimos reservar. A los pocos metros llegábamos a una especie de granja y nos pasaban los caballos nuevamente. Seguimos subiendo por pista cada vez con más inclinación, yo decidí acelerar el ritmo aprovechando que se me dan bien las subidas e ir a por el primero. Enseguida deje atrás a los compañeros y me puse manos a la obra a por el que iba delante, en un tramo que bajaba y llaneaba me paso un tío corriendo bastante rápido. No me puse nervioso porque total me daba igual la posición y tercero ya estaba bien, acabado aquel tramo vino uno con mucha inclinación donde los caballos que se habían parado a beber en un abrevadero me pillaron. Cuando pasaron a mi lado me puse a bromear con un chaval que se llamaba Darío a que era capaz de adelantarlo, me puse a caminar muy rápido para ponerme a su altura y se quedo sorprendido. 
Persiguiendo a los caballos durante la subida.
Los caballos iban más rápido y se distanciaron, seguí subiendo y enseguida pase al tío que me había pasado en la bajada. Y justo antes de coronar la cima del Collado del Tablado pille al que iba primero, el calor estaba apretando de lo lindo así que decidí beber bastante liquido. Tocaba afrontar un largo tramo de bajada hasta Borobia, yo salí primero del avituallamiento y me puse a trotar aprovechando la bajada. El compañero que iba segundo me paso enseguida, me puse a su altura y nos pusimos a hablar. Me dijo que se llamaba Ángel y que era la primera de 100 kilómetros que hacía, seguimos trotando aprovechando la bajada. 
Ángel descendiendo hacia el valle.
Nos dirigíamos hacia una gran planicie y delante nuestro veíamos a los caballos, cuando llevábamos unos 2 kilómetros bajando nos paso el tío que me había pasado a mi anteriormente a un ritmo bastante fuerte. Nosotros decidimos no forzar y bajar a nuestro ritmo, pasamos junto alguna casa abandonada y llaneamos atravesando campos de cultivo. Llegamos a Borobia y fuimos recibidos por una gran cantidad de gente, entramos en el avituallamiento donde deberían estar las mochilas con material. Allí estaba el tío que nos había adelantado, pero las mochilas no estaban allí. Por suerte Ángel y yo llevábamos todo lo que necesitábamos encima, pero aquel tío no tenía el frontal así que tenía que esperar que llegara su mochila. Aprovechando que el avituallamiento era completo, me comí o al menos intente comérmelo, un bocadillo de jamón y algunas galletas.
Una vez avituallados nos disponíamos a encarar un largo tramo hasta el siguiente avituallamiento, llevábamos 20 kilómetros y solo 2:20h así que llevábamos un buen ritmo. Hicimos unos 3 kilómetros por carretera antes de meternos en una pista, seguíamos Ángel y yo solos y no se veía venir a nadie por detrás. Recordaba el tramo al que nos íbamos a enfrentar como un tramo eterno, fuimos avanzando caminando rápido ya que el camino era en ligero ascenso. Cuando ya llevábamos un buen rato subiendo y habíamos pasado un par de granjas, en  medio del camino habían colocado un avituallamiento líquido. Allí nos pidieron el nombre de uno de los dos para anotarlo como el primero que pasaba por allí. Ángel me cedió el honor de ser yo el que constara como primero en aquel punto, cuando salimos del avituallamiento giramos hacia la izquierda para seguir atravesando campos. A lo lejos vi que se acercaba un corredor, se lo comente a Ángel y me dijo que no veía a nadie. Pasada una pequeña loma venia un tramo de bajada y recta larguísimo, Ángel se puso a trotar y yo me puse a seguirlo. 
Planicie larguisima.
En Bajada no tenía ningún problema, pero en llano me costaba muchísimo mantener el ritmo. Llegamos a un nuevo avituallamiento liquido en el que la bebida estaba bastante caliente, le comente a Ángel si nos poníamos los frontales ya que estaba anocheciendo y el avituallamiento de Cueva de Agreda aun quedaba un poco lejos. Me comento que podríamos aguantar sin frontal ya que el tramo era bueno, seguimos trotando cada vez con menos luz por un camino de buen pisar y bastante llano. Cuando la luz ya era muy escasa y como Ángel se me había distanciado, decidí pararme a ponerme el frontal. Seguí caminando rápido y trotando a ratos hasta que por fin llegue a las calles de Cueva de Agreda, allí antes de llegar al avituallamiento tuve que tragarme el polvo de una maquina de segar gigantesca. En el avituallamiento me informaron que iba segundo, cosa que yo ya sabía y que el primero apenas había parado allí.
Por lo visto Ángel quería quedar primero a toda costa y había aprovechado que yo aflojara el ritmo, a mi la posición no me preocupaba y quedar segundo ya me iba muy bien. Salí del pueblo y me dispuse a encarar la subida hacia el Canto Hincao y ver si era capaz de pillar a Ángel, el primer tramo era de llaneo y cortas bajaditas. Cuando empezó la subida acelere el ritmo para ver si pillaba a Ángel, el camino era bastante bueno y la subida picaba bastante. Mientras estaba subiendo me paso un coche que me dijo que iban a preparar el avituallamiento, también veía luces detrás de mí como si viniera algún corredor en mi persecución. Cuando llegue a la cima solo tuve que descender un poco y llegue al avituallamiento, ni rastro de Ángel y tocaba un tramo largo de bajada así que me podían pillar si bajaban más rápido que yo. Me puse a trotar sin forzar en exceso la maquina, el camino era bueno así que avanzaba bastante rápido. Cuando ya me había pasado 1 kilometro de los 40 donde teóricamente estaban las mochilas, me lleve una sorpresa ya que delante mío había un tío y que yo supiera no me habían adelantado. Lo adelante y al cabo de 1 km llegue al avituallamiento del km40. Allí estaban las mochilas de los que habían dejado algo para utilizarlo allí, yo no había dejado ninguna mochila allí así que solo me tenía que preocupar de hidratarme e intentar comer algo. Me bebí una taza de caldo e intente comer algo, hice una parada bastante larga ya que empezaba a estar cansado y solo llevaba 40 kilómetros. Salí del avituallamiento y justo cuando salía llegaba el tío que había aparecido de la nada, me puse en marcha dispuesto a la persecución. Me puse a caminar rápido pero enseguida me puse a trotar, el camino era muy bueno y totalmente llano lo que lo hizo muy monótono. Justo cuando pase una cadena se iniciaba una bajada, escuche mucho ruido detrás de mí y me di cuenta que eran los caballos a los cuales hacia mucho rato que no veía. Continúe bajando trotando bastante y llegue a un avituallamiento liquido, allí me dijeron que le había recortado tiempo al primero y que lo tenía a 5 min. No me lo podía creer ya que tampoco había ido tan rápido, proseguí mi camino siguiendo la carretera. Reseguí la carretera en ligera subida, caminaba a ritmo muy rápido aprovechando el piso. Deje la carretera y cogí una pista de tierra, cuando llevaba unos 500 metros de pista me di cuenta que tenía una luz justo delante. A los pocos metros volví a pillar a Ángel, estaba teniendo problemas físicos y había tenido que bajar el ritmo. Seguimos juntos bajando hacia San Martin de la Virgen del Moncayo, antes de entrar al pueblo escuchamos que llegaban los caballos. Desde que los había escuchado antes de encontrarme con Ángel, no me habían pasado. Entramos en el pueblo y vimos que había un ambientazo, en general la gente estaba más atenta a la llegada de los que iban a caballo que de la nuestra. En el avituallamiento estaba congregada muchísima gente, bebimos algo y nos pusimos en marcha. Justo antes de salir del pueblo nos pillaron los caballos, venia un poco de subida y cuando Darío paso por mi lado me dijo que si era capaz de adelantarlo. Le dije que claro que sí y me puse a trotar a su lado, enseguida frene y me quede con Ángel. El tramo desde el pueblo hasta el avituallamiento de Litago se nos hizo eterno, ya que el primer tramo era de subida con mucha piedra suelta y después debíamos atravesar un sinfín de campos de cultivos. Unos kilómetros antes de llegar nos paso el primero de la modalidad de correr, llegamos al pueblo de Litago km 60 de la carrera y donde había dejado una mochila para poder cambiarme de ropa.
Cuando me estaba cambiando de ropa, llego uno de los dos chicos que habíamos coincidido al principio. Después de comer le dije a Ángel que arrancáramos y a José el chico que había llegado si se venía, me dijo que no que iba a descansar así que Ángel y yo nos pusimos en marcha. Seguimos caminando a buen ritmo, iniciamos una larga subida siguiendo el cauce del rio. El camino era ancho y de buen pisar, pero no paraba de subir y subir. A media subida nos adelanto el segundo corredor y al poco el tercero, después ya no nos pasó nadie y nos quedamos solos. Seguimos subiendo un buen rato hasta que al llegar al final llegamos al asfalto, tocaba encarar una larga bajada. Bajamos por carretera hasta la central de Morca, justo antes de llegar a la central nos volvieron a pasar los caballos que se habían quedado atrás. Seguimos por la carretera un tramo para dejarlo y coger una pista que nos llevo hasta el área recreativa de las cuevas de Añón, en el avituallamiento solo había un chico allí solo. Salimos del avituallamiento con música de fondo, ya que por lo visto en el pueblo seguramente eran fiestas. Seguimos atravesando campos y más campos siempre con la música de fondo, cuando salimos del avituallamiento empezamos a ascender por carretera. Ángel me dijo que fuera tirando que él estaba tocado, acelere el ritmo y subí a gran velocidad aprovechando que subía por asfalto. El tramo de subida picaba bastante y la carretera se me hizo larguísima, cuando llegue al collado de Añón pude comprobar que Ángel se había quedado muy atrás. Me tocaba iniciar el descenso hacia Talamantes, empecé a descender por la carretera pero a los pocos metros me tuve que parar para hacer una técnica larga ya que hacía rato que lo necesitaba. Proseguí mi camino trotando suave, a los pocos metros vi subir un coche de Protección Civil. Cuando llego a mi altura me dijo que habían cambiado un poco el recorrido y que debía seguir las marcas, desde arriba había estado escuchando música como si en el pueblo estuvieran de fiesta. Cuando llegue abajo descubrí que la música venia de 4 chavales que se habían montado su propia fiesta, tras pasar por las ruinas del Castillo descendí hasta la entrada del pueblo. Allí justo antes de llegar me paso un coche desde el que me saludaron, era Ángel que se había retirado por problemas físicos. No me lo podía creer, estaba primero y en solitario. Decidí comer algo rápido y salir del avituallamiento lo antes posible, ya que iba primero pues quería quedar primero si podía ser.
Me quedaban 24 kilómetros y tenía que ir controlando por si venia alguien, saliendo del avituallamiento se pasaba junto a una ermita. Desde allí se hacia un largo descenso que hice trotando, después inicie la temida subida por el cerro  la Tonda. Una subida que en su inicio tenía pequeñas rampas y algún tramo de descanso, después se llegaba al avituallamiento y desde allí se iniciaba la subida hacia los collados de Valdelubia y Valdetiñoso. Una subida por pista con un desnivel bastante pronunciado, empezaba a notarse el calor producido por el sol pero yo subí a buen ritmo. Cuando llegue al final de la subida respire tranquilo, en principio ya solo me quedaba bajar hasta la meta. Como pasa en todas las carreras, estaba muy equivocado. Empecé a bajar por una pista trotando todo lo que pude, seguí bajando y llegue a un nuevo avituallamiento. Repuse energías y me dispuse a encarar los últimos kilómetros los cuales iba descontando mentalmente, una subida inesperada mino mi moral. Después vino un tramo larguísimo de bajada con bastante piedra suelta, me pasaron uno o dos corredores de la modalidad corredor. Llegue al avituallamiento pensando que solo quedaba llegar a la carretera para llegar a meta, me lleve una sorpresa ya que se habían inventado un sendero para llegar a Calcena. Menudo sendero, el primer tramo era de subida continuada. Después se llaneaba atravesando una ladera tras otra de las pequeñas montañas, se seguía un sendero de muy mal pisar con mucha piedra suelta. Después se bajaba a la carretera pero enseguida se volvía a dejar, en el tramo anterior había visto que me seguía un corredor. Pero después de atravesar el rio y pasar esta vez por un bonito sendero que lo atravesaba, vino un tramo de pequeños sube y bajas en los que me puse a trotar. Desde el sendero veía la carretera y vi que los caballos ya se aproximaban a Calcena, seguí trotando lo más rápido posible ya que no quería que me adelantaran justo antes de llegar a Calcena. Justo cuando iba a llegar a donde estaba el arco de llegada vi que llegaba un corredor por otro lado, había recortado mientras yo había dado la vuelta entera. Entre justo detrás de el ya que acelero el ritmo cuando me vio, pero yo sabía que había quedado el primero de los que caminaban.
Contento por la carrera que me había salido.

104 Kilómetros

2514 Metros de desnivel positivo

2514 Metros de desnivel negativo

5028 Metros de desnivel acumulado total

15:39 Horas


En conclusión, es la primera vez que quedo primero en una carrera de larga distancia. La verdad es que no me importaba la posición en la que quedara, solo quería recuperar sensaciones. Tengo que decir que físicamente me encontré bastante bien, en las subidas iba como un tiro, pero me costaba más trotar en llano y en bajada. El pie me molesto en algunos momentos, pero en general no sufrí apenas dolor. La Calcenada es una de las pruebas de más de 100 kilómetros más fáciles que hay, su recorrido es prácticamente entero por pista y tiene poco desnivel positivo cosa que la hace muy corredora. A pesar de ser un pueblo pequeño la carrera está muy bien montada, te encuentras avituallamientos cada 5-6 kilómetros. En los avituallamientos líquidos tenias bebida fresca y en los avituallamientos sólidos había comida suficiente para avituallarse, el hecho de poder dejar mochilas cada 20 kilómetros hacen que si quieres puedes ir con lo mínimo. Ha sido un placer haber podido compartir kilómetros con Ángel, me ha sabido mal que no pudiera acabar la carrera. Agradecerle una vez más a Cristina que haya venido a acompañarme, a Jordi felicitarlo por su carrera y agradecerle que le hiciera compañía a Cristina la tarde del viernes.

lunes, 24 de julio de 2017

EHUNMILAK 2017

Después de una temporada intensa y llena de carreras, me enfrentaba al gran reto de la temporada la Ehunmilak.
La Ehunmilak es una carrera que discurre por el país vasco y surge de la idea de un corredor que hizo la UTMB. Mientras se recuperaba de una lesión tuvo la idea de hacer el mismo tipo de prueba que la francesa en el país vasco y así nació Ehunmilak. La prueba consta de tres carreras: la prueba reina la Ehunmilak Ultra-trail de 168 km y 11000 metros de desnivel positivo, la Goirriko Haundiak de 88 km y 6500 metros de desnivel positivo, la Marimurumendi de 42 km y 2300 metros de desnivel positivo.
Yo me enfrentaba a la prueba reina la Ehunmilak de 168 km, lo hacia con respeto pero con seguridad en mi mismo ya que tenia muchas ganas de correr esta carrera.
En esta aventura me acompañarían mi mujer Cristina y Jordi un amigo. El jueves tarde lo dedicamos a quedar con los compañeros del CEI Francisco y Xavi para cenar. El viernes tocaba ir a buscar el dorsal y hacer tiempo para ir a la zona de salida. Al ir a prepararme las bosas de vida me di cuenta que me había dejado una de las bolsas que llevaba preparadas, ni más ni menos que la ropa que quería ponerme para salir en la carrera. Me tocaba cambiar de estrategia y dejar la ropa para cambiarme en Etzegarate, arriesgándome a que no podría cambiarme en Tolosa. Después de recoger el dorsal nos fuimos a comer con los compañeros en el palacio Igartza, lugar donde la organización había programado la pasta party. Después de comer nos fuimos hacia el hotel donde se hospedaban Xavi y Francisco, allí nos dejaron una sala para que pudiéramos tumbarnos a descansar un rato. Estuvimos tumbados 1:30h pero yo no fui capaz de dormir, después nos cambiamos y nos fuimos hacia la zona de salida para entregar las bolsas de vida y la de ducha.
A las 17:00h pasamos al corralito, antes de entrar en la zona donde estaban todos los corredores había que pasar un control de material aleatorio. Nosotros al llevar mochila grande ni nos pararon. Nos reunimos todos los compañeros del CEI y estuvimos comentando la jugada hasta que empezaron los actos previos a la salida. 

Comentando lo que podíamos encontrarnos en carrera.

Con los compañeros del CEI justo antes de empezar la batalla.
Primero tocaron la Txalaparta que es un instrumento de percusión de origen tradicional, después salieron varias personas cantando un himno a las montañas en vasco y por último nos deleitaron con el Aurresku (danza vasca que se baila a modo de reverencia).
Ya ubicados y tras desearnos suerte para la carrera solo faltaba ponerse en marcha, tras ponernos la música de Conquest of Paradise de Vangelis (la misma que ponen en UTMB) estábamos con los vellos de punta.
Cuenta atrás en vasco y ya estábamos en el lio, los primeros metros por las calles de Beasain fueron un subidón de adrenalina brutal. Muchísima gente jaleándonos y dándonos ánimos nos daba energía para afrontar la gran aventura, comenzamos trotando y subíamos por carretera. 
Momento espectacular con todo el pelotón.

Primeros metros de la carrera.

Después de casi 1 km corriendo sin parar y sin dejar de subir, le tuve que decir a Xavi que aflojara un poco el ritmo. Nos habíamos quedado Xavi, Francisco y yo dejando atrás a los demás compañeros del CEI. Tras dejar la carretera nos metimos en un bonito camino sombreado, el calor era considerable y sudábamos muchísimo. Nos pusimos de nuevo a trotar ya que el camino era ancho y subía ligeramente, de repente encontramos un tapón en medio del camino y tuvimos que parar en seco. El camino giraba y se metía por un sendero que parecía una selva para salvar un tramo de pista, volvimos a la pista la seguimos un rato y de nuevo a un tramo de sendero inclinado. En ese sendero sufrimos muchísimo ya que la inclinación era considerable y el calor y humedad bestiales, poco a poco íbamos ganando altura hasta que al final llegamos a un tramo muy inclinado en el que a lo lejos se veía una enorme cruz. Justo antes de llegar a la cruz nos recibieron entre aplausos y vítores haciéndonos un pasillo, llegamos arriba y bajamos durante un pequeño tramo hasta una especie de merendero. 
Llegando al final de la primera subida.
Desde allí iniciamos una subida corta, después bajamos por un prado y seguimos llaneando para encarar una nueva subida a una ermita. Cuando llegamos a la zona del avituallamiento pudimos comprobar el ambiente de la Ehunmilak. Un pasillo formado por la gente vitoreaba la llegada de los corredores, justo antes de entrar nos pasó un tio que venía lanzado de la bajada y al que los de la organización tuvieron que frenar.
Con Xavi subiendo una nueva subida con energia.

Ambiente espectacular en el primer avituallamiento.
Íbamos dentro del planning que yo tenía planificado, repusimos líquidos y nos pusimos de nuevo en marcha. Descendimos llaneamos mientras el tiempo iba poco a poco cambiando, iniciamos una subida por pista mientras la niebla se iba apoderando de la montaña. Al llegar arriba veíamos a lo lejos una montaña coronada por una cruz, aquel seria nuestro siguiente objetivo. Descendimos y comenzó la subida, una subida que iba ganando en inclinación a cada paso, Xavi se adelantó y Francisco y yo no podíamos seguirlo así que decidimos subir a nuestro ritmo. Las vistas del valle engullido por las nubes era impresionante, seguimos nuestro camino y preguntamos cuanto quedaba hasta Zumarraga. 

La inclinación de la subida era considerabla.

Llegando al final de la subida.
Nos dijeron que en 30 minutos llegábamos, pero no nos fiamos ni un pelo. Comenzamos el descenso y a los pocos minutos de estar bajando tuvimos que parar, a Francisco se le subían los gemelos del esfuerzo de la subida. Solucionado el problema seguimos trotando suave para que Francisco se recuperara bien, por suerte el camino era bueno y acabamos llegando hasta las calles de Zumarraga siguiendo una larga pista.
Llegando a Zumarraga con energias.
Al entrar en el pueblo dimos un pequeño rodeo antes de encarar la entrada al avituallamiento, allí nos recibieron Cristina, Jordi, Betlem con Roger y Esteve Jr. y Vanesa con María. Entramos al avituallamiento con la intención de hacer una parada breve para no perder mucho tiempo, ya teníamos pasado el primer corte horario con un buen margen. Comimos todo lo que pudimos y lo que nos entraba y bebimos para recuperar líquidos, ya que habíamos sudado mucho. Una vez repusimos energías y nos despedimos de nuestros suporters nos pusimos en marcha, nos encontrábamos muy bien de energías y dispuestos a afrontar la primera noche.
Justo antes de meternos en la montaña de nuevo nos paramos a ponernos los frontales, solo salir el camino picaba hacia arriba y atravesaba un frondoso bosque. Subíamos a buen ritmo y aguantamos toda la subida sin ponernos los frontales, al llegar arriba la niebla era muy espesa y caía una fina capa de lluvia. 
Momentos previos al anochecer.
Cuando oscureció era muy complicado ver las señales, me puse al frente de mis compañeros porque supuestamente yo era el que veía mejor. La verdad es que yo tampoco era capaz de ver a pocos metros delante mio, además las luces de los frontales se mezclaban unas con otras y hacían que mi sombra tapara mi visión. Bajamos una zona muy inclinada y resbaladiza y después nos metimos en un bosque muy oscuro, o al menos era esa la sensación. Algunos corredores se atrevían a bajar trotando con esa niebla tan espesa que había, nosotros decidimos no arriesgar y bajar andando a buen ritmo. Parecía que la bajada había terminado pero fuimos haciendo pequeñas subidas y bajadas, en una de aquellas subidas llevaba a un tio enganchado y no se me despegó hasta que no paramos nosotros para dejarle un frontal a Xavi ya que el suyo no alumbraba. El tramo hasta Madarixa se hizo eterno ya que era el más largo de la carrera, pero si además le sumamos las condiciones que tuvimos se puede uno imaginar lo que se nos atragantó. El avituallamiento estaba a oscuras por algún tipo de fallo eléctrico, pero había muy buen ambiente. Aprovechamos que allí tenían caldo caliente y nos bebimos un vasito, también comimos algo y nos pusimos de nuevo en marcha.
Íbamos bastante mejor de lo que yo tenía programado así que no hacía falta forzar, nos dijeron que para llegar al siguiente avituallamiento había que subir un poco y después descender hasta Azpeitia por una bajada muy técnica por una calzada romana. La subida no tuvo mayor historia ya que nos encontrábamos cómodos y subíamos a nuestro ritmo, la bajada ya fue otra cosa. Un sufrimiento constante mirando donde poníamos el pie a cada paso, piedras resbaladizas, barro y alguna caída sin importancia. Cuando llegamos a terreno firme dimos las gracias por que se hubiera terminado aquel larguísimo suplicio. Una vez en Azpeitia llegamos a un pueblo desértico en el que no vimos a nadie debido a las horas de la mañana que eran, íbamos muy bien de ánimos pero ya no tan bien físicamente. Descansamos unos minutos y nos pusimos de nuevo en marcha, salimos del avituallamiento y atravesamos las calles de Azpeitia hasta llegar a una especie de paseo paralelo al rio. Desde allí llegamos hasta las vías del tren que cruzamos e iniciamos la subida, la subida hacia Zelatun a parte de larga era durísima. Algunos tramos tenían una inclinación considerable y el terreno era herboso por lo que resbalaba bastante, antes de acabar de subir ya amaneció y pudimos comprobar que el día seguía muy tapado y continuaba cayéndonos el maldito Txirimiri que nos había acompañado toda la noche.
El día amaneció nublado.
Llegamos al avituallamiento de Zelatun con ganas de llegar ya a Tolosa, yo empezaba a notar muchas molestias en la espalda y tenía ganas de llegar para que me pusieran alguna cosa. Salimos del avituallamiento y nos enfrentamos a un tramo que no era excesivamente duro, pero que a mí se me atragantó bastante y los compañeros se me iban distanciando. Subíamos y bajábamos continuamente con una humedad considerable, poco a poco el día iba abriendo y la subida iba terminando. Iniciamos el descenso hacia Tolosa. El primer tramo de la bajada era de mal pisar y con zonas muy resbaladizas, después atravesamos un bonito sendero que discurría por un frondoso bosque. La bajada acababa atravesando varios campos de cultivo para entrar en las calles de Tolosa, para llegar al avituallamiento nos hicieron dar un rodeo impresionante. El calor empezaba a apretar de lo lindo, yo hacía rato que quería quitarme ropa pero no lo había hecho para no perder tiempo. Empecé a notar el desgaste del calor y cada vez me iba costando más andar, tras un buen rato dando vueltas por Tolosa llegamos al avituallamiento.
Habíamos llegado al avituallamiento de la base de vida, llevábamos un buen tiempo y allí nos esperaban nuestros acompañantes. Yo me fui directamente hacia la cruz roja a ponerme algo en la espalda, cuando estaba esperando me dio un bajón y tuve que vomitar. Me encontraba fundido físicamente, necesitaba un buen rato descansando y seguro que me recuperaría. La medico de la cruz roja me dijo que no podían ponerme nada en la espalda, pero finalmente me pusieron un buen apósito y me dijeron que descansara un buen rato antes de salir de nuevo. Tuve que ir al servicio para soltar algo de lastre y encontrarme mejor, llevaba parado más de 20 minutos y aún no había comido nada. Habían llegado Esteve, Martí y Vicenç y estaban junto a Xavi y Francisco. Martí y Vicenç tuvieron la mala suerte que por problemas médicos no los dejaron continuar, Martí con dolor en la rodilla y Vicenç con una alergia en las piernas. Mientras descansaba, Cristina me cambió los calcetines, luego  intenté comer algo. Xavi dijo que si salíamos ya y yo le pedí un poco de tiempo. No quería hipotecar la carrera de los compañeros así que salí con ellos sabiendo que lo pasaría mal durante un rato, a los pocos metros los compañeros se iban alejando. Salimos de Tolosa atravesando un polígono y entramos en un sendero de subida, allí definitivamente los compañeros se alejaron. Tocaba tirar de coco y superar aquel mal momento, después de descender por una carretera y justo cuando venia un tramo de subida me tuve que parar a descansar 10 minutos. Pasado ese tiempo me tomé un gel y me puse de nuevo en marcha, parecía que había recuperado un poco las fuerzas y subía bastante bien. Acabada la carretera coincidí con una chica (Arancha) estuvimos hablando de que si llegaba la noche y no nos juntábamos con nadie ir juntos. En carreras largas si te quedas solo y más de noche, te rayas mucho y el coco te hace abandonar. Como me encontraba bien porque me había recuperado bastante, subí a buen ritmo ya que el camino apenas tenía pendiente. Después llegué al tramo de bajada que llevaba hacia el siguiente avituallamiento, un tramo que se me hizo larguísimo. Cuando llegué al avituallamiento les comenté que mi GPS marcaba unos 4 kilómetros más de lo que daba la organización, me comentaron que a todo el mundo le pasaba lo mismo y a todos les marcaba la misma distancia. Quedaban unos 9 kilómetros hasta Amezqueta, un nuevo punto donde podría ver a Cristina y Jordi. No estaba en condiciones de correr, pero si de caminar lo más rápido que podía así que así lo hice y poco a poco fui avanzando. Justo antes de llegar al asfalto me pilló Arancha a la cual había dejado atrás en la subida, ella había bajado trotando y me había ganado tiempo. Justo cuando llegué al asfalto me encontré a Jordi que había subido hasta allí a esperarme, le comenté que había pasado un mal momento pero ya estaba recuperado y con energía para afrontar lo que me quedaba. Continuamos bajando hacia el pueblo junto a Arancha. Cristina me esperaba a la entrada del pueblo. Justo cuando iba a llegar al avituallamiento vi que salían los compañeros, ellos ya habían parado y habían repuesto energía. Yo estaba recuperado pero tenía que comer algo para recargar más energías, comí todo lo que pude y me puse en marcha dispuesto a intentar atrapar a los compañeros. Cuando salí me despedí de Arancha y le dije que nos encontraríamos más adelante. Inicié la subida hacia el Txindoki con ganas, cuando ya hacia un ratito que había salido de Amezqueta me encontré con la agradable sorpresa de ver a Jordi y Cristina en un merendero. Me dijeron que los compañeros no hacía mucho que habían marchado de allí, me despedí de ellos y encaré las primeras rampas. El primer tramo de la subida era una pista por lo que podía caminar rápido, desde que salí de Amezqueta iba totalmente solo y no tenia nadie ni delante ni detrás. La pista fueron unos 2 km y me desvié hacia la izquierda por un sendero que subía bastante empedrado, llevaba un buen ritmo de subida y poco a poco iba avanzando. A medida que subía la pendiente se inclinaba más y más, decidí bajar el ritmo y subir algo más despacio. Hasta ese momento había hecho buen tiempo y pensaba que subiría el Txindoki sin problemas, pero me equivocaba. A medida que iba ganando altura la niebla se iba apoderando de la montaña. Veía excursionistas descendiendo, pero no veía a nadie subiendo. Justo cuando iba por un poco más de la mitad de la subida, escuché a Xavi animando a los demás compañeros. No sé porque no me dio por pegarles un grito para que me esperaran, pensaba que los tenía muy cerca y los pillaría. Llegué a un cambio de sentido en el camino y le pregunté a una pareja que quedaba a la cima, me dijeron que unos 30 minutos con un tramo muy inclinado y después algo más suave. Seguí subiendo y después de pasar un cercado sorteando alguna vaca que otra comenzó una subida muy inclinada, bajé un poco más mi ritmo y fui subiendo poco a poco. Comenzaba a hacer frio pero no quería parar a abrigarme hasta llegar a la cima, cometí un error porque empecé a sentir frio y no llegaba nunca a la cima. Subía lento y apenas veía lo que tenía delante debido a la niebla, me pasaron dos corredores que me dejaron atrás enseguida. A duras penas llegué al control de paso, pensaba que estaría en algún sitio resguardado del frio. Pero me equivoqué ya que solo había una pequeña tienda, me senté dentro y me puse el chubasquero ya que se había puesto a llover. Pasé el control justo a la hora que tenía prevista pasar, así que pensé que a pesar de haber pasado un mal momento iba bien. Tocaba seguir subiendo, la niebla era muy espesa y la lluvia cada vez caía con más fuerza. A parte de eso soplaba bastante aire, llaneé un buen rato y pensé que al menos no había mucha subida. Me equivoqué nuevamente, empecé a subir por una ladera que debido a la niebla se me hizo interminable. Acababa la ladera, llaneaba y de nuevo otra ladera. Así estuve un buen rato, este tramo me estaba desgastando psíquicamente. Tras un tramo bastante largo de llaneo descendí por un campo repleto de piedras, de vez en cuando veía alguna tienda de campaña entre medio de la niebla. Seguí caminando y tras unas dos o tres rampas más llegué a lo que parecía el pico, nueva equivocación. Aquel tramo era corto si lo hubiera hecho con sol y buen tiempo, pero con aquellas condiciones se hizo larguísimo. Parecía que empezaba a descender pero nuevamente volvías a ascender, el frio me había entrado en el cuerpo y me estaba asustando. Llegué a un punto donde habían dos tios de la organización, les pregunté si quedaba mucho para el avituallamiento porque quería que me miraran los de la cruz roja. Me dijeron que si que aun quedaba un buen trozo, pero que en 3 kilómetros había un puesto de la cruz roja. Inicié el descenso extremando las precauciones ya que las piedras resbalaban un pelín, el descenso era por un valle que tenía aspecto tétrico debido a la niebla pero que en un buen día tenía que ser espectacular. Un valle con infinidad de rocas y repleto de ovejas, intenté apretar el ritmo en una zona donde parecía que no había tantas piedras. Miré hacia atrás y vi que se acercaban 3 corredores, como bajo lento me habían casi pillado. Las malas sensaciones por el frio poco a poco iban desapareciendo, pero necesitaba la opinión de los de la cruz roja. Así que cuando llegué al puesto me metí dentro y les comenté lo que me pasaba, me pusieron una manta térmica y me hicieron varias pruebas. El médico me preguntó que si iba a continuar o no. Pero me comentó que quizás si continuaba lo mismo me recuperaba del todo o no llegaba a hacer 10 kilómetros. Esas palabras me hicieron recapacitar y decidí dejarlo allí, no era cuestión de jugarse la salud. La carrera el año que viene también se hará y podría volver a acabar lo que había empezado, en esas llegó Arancha a cambiarse de ropa porque tenía mucho frio. Cuando se iba le comenté que no era capaz de ponerme en contacto con mi mujer, que si era tan amable de informarle que había tenido que dejarlo allí.
Estuve un buen rato a que me trasladaran a Beasain, cuando llegamos a Beasain me tumbaron en la camilla y me hicieron descansar allí. Al principio en el puesto de la cruz roja y en el trayecto del coche había tenido mucho frio, pero allí ya me encontraba mejor. Tras un buen rato sin localizar a Cristina por fin pude hablar con ella, me vino a buscar y nos fuimos al hotel a descansar.
A la mañana siguiente me encontraba perfectamente, dolido en mi orgullo pero físicamente perfecto. Le dije a Cristina si me dejaría hacer los últimos kilómetros siguiendo a los compañeros, me dijo que si así que nos fuimos hacia Mutiloa el último avituallamiento antes de llegar a Beasain. Después de almorzar con Cristina y Jordi, nos fuimos Jordi y yo a ver si veíamos a los compañeros por el camino. Retrocedimos 4 kilómetros hasta encontrarnos con ellos, les saludamos y nos pusimos a caminar unos metros más atrás que ellos. No podíamos caminar a su lado ya que corrían el riesgo de que les descalificaran. Llegamos a Mutiloa y los compañeros avituallaron y salieron, yo esperé unos 5 minutos y me fui detrás de ellos. Quería hacer los últimos kilómetros de la carrera para quitarme un poco el mal sabor de boca, el tramo desde Mutiloa hasta Beasain era bastante fácil y casi todo por pista. Al llegar a las calles de Beasain yo me adelanté a los compañeros y fui avisando a todos los demás que ya llegaban. Al poco hicieron su entrada triunfal Francisco ,Xavi y Esteve FINISHERS.

Mi aventura:

113 kilometros

6762 Metros de desnivel positivo

6027 Metros de desnivel negativo

12789 Metros de desnivel acumulado

27:24 Horas


En conclusión, llegaba en muy buena forma pero eso no es garantía de victoria. En esta ultra he aprendido varias cosas a utilizar en próximos retos, en carrera he de intentar comer aunque no tenga hambre, el tema de la hidratación creo que lo llevé bastante bien pero me faltó gasolina para el cuerpo. Quizás debería tomar algún gel de vez en cuando para meterle energía al cuerpo, pero siempre intento no tomar ninguno. En el tema de planificación fue súper controlado, pero lo que no pude controlar fue el tiempo. Me alegro mucho que los compañeros pudieran llegar a meta, y como siempre fue un placer poder hacer tantos kilómetros juntos. Una lástima no haber pegado un grito cuando los escuché subiendo al Txindoki, quizás tendría que haberme abrigado antes? Quizás si en el puesto de la cruz roja me hubiera cambiado y hubiera descansado me habría recuperado? Son preguntas o suposiciones que no sirven una vez ha pasado todo, lo que tengo claro es que volveré a terminar lo que he empezado. Dar las gracias una vez más a Cristina por estar ahí en todo momento y a Jordi por hacerle compañía y darnos ánimos. En el tema de la carrera, el marcaje era perfecto, imposible perderse incluso habiendo niebla,  los avituallamientos eran muy completos, quizás hubiera puesto algo más en alguno, los voluntarios de 10, siempre atentos al corredor, el recorrido me gustó muchísimo (al menos el tramo que yo hice). Agradecer también el trato a los miembros de la cruz roja su trato tanto en Tolosa donde me hicieron la cura de la herida de la espalda, en el puesto de control donde me retiré porque me trataron muy bien y en Beasain donde siguieron estando por mi hasta que llegó Cristina. Por poner un pero a la organización, sería el puesto de avituallamiento de Lizarrausti. Un puesto donde no había ninguna manera de comunicar con ellos, allí estaba mi mujer Cristina y me fue imposible contactar con ella, tampoco pudieron informar a los del puesto de los abandonos en el tramo del Txindoki un tramo bastante propenso a haber abandonos. Agradecer a Arancha que avisara a mi mujer y la tranquilizara.