jueves, 2 de agosto de 2018

SKYRACE COMAPEDROSA


Después de la decepción que supuso la suspensión de la Ehunmilak, buscaba una carrera que me sirviera como entrenamiento de cara al Grand Rayd des Pyrénées. Como no quería que Cristina estuviera sola dos días, decidí descartar una ultra de dos días y buscar una carrera más corta y que hacia el mediodía estuviera libre.
La carrera elegida fue la Skyrace Comapedrosa en Andorra, una carrera de solo 21 kilómetros pero con 2300 metros de desnivel positivo y con un recorrido muy técnico. La carrera entraba dentro del circuito de las Skyrunner series, un circuito de carreras de montaña que cuenta con los mejores especialistas del Trailrunning. En esta edición de la carrera el nivel de corredores elite era impresionante encabezados todos por el gran Kilian Jornet, en chicas también había mucho nivel y el espectáculo estaba garantizado.
Cristina y yo llegamos a Arinsal el viernes y dejamos el coche aparcado para no moverlo hasta el domingo, el viernes y sábado por la mañana no se veía mucho ambiente en el pueblo. Pero el sábado por la tarde empezaron a llegar gran cantidad de corredores, esperamos hasta las 19:00h que llegaba Yeray que también venia a correr la carrera para ir a recoger el dorsal y asistir al breafing.

Domingo 29 de de julio
Me levanto y voy junto con Cristina a la línea de salida, cuando salía del hotel me saludan Raúl y Olivia de Bcn Trail Runners. Encontramos un bar abierto y entramos para tomar un café. Vamos hacia la salida y me despido de Cristina para meterme en el corralito. Sé que la salida será muy rápida porque era en bajada pero tampoco quería salir de los últimos. Me coloco en el corralito justo detrás del espacio reservado para los corredores elite, poco a poco van llegando los cracks y muy discretamente veo llegar a Kilian que se coloca justo delante mío y en la parte de atrás de los corredores elite. Cuando quedaba muy poco para que dieran la salida llegaron Yeray y Carlos, nos deseamos suerte y nos dispusimos a encarar la aventura.
Con Carlos y Yeray.

El gran Kilian Jornet a pocos metros.

A las 8:30h se dio inicio a la carrera, la gente salió a tope aprovechando la bajada inicial. Después de unos 350 metros en bajada empezamos a subir por asfalto, yo decidí economizar energía y alternaba trotar con caminar. Acabó el asfalto y llegamos a un sendero donde había un tapón considerable, en esas vi que me había pillado Raúl. Seguimos juntos subiendo por el sendero, un sendero que ascendía por un bosque bastante inclinado y en el que se veía la larga serpiente de corredores. 
El grupo iba compacto al principio
Al salir del bosque se llegaba al Coll de les Cases donde estaba el primer avituallamiento, la gente apenas paraba pero yo me paré a tomar algo de beber. Me puse de nuevo en marcha para afrontar el último tramo de subida hacia la cima. El primer tramo de la subida era por un bosque muy inclinado en el que como me encontraba muy bien me puse a tirar rápido. Adelanté a muchísimos corredores durante la subida, cuando acabó la vegetación ya se podía admirar el espectacular paisaje de les Valls del Comapedrosa.
Subiendo por prados.
 
El sendero continuaba subiendo pero con alguna zona de falso llano por prado, una vez arriba me encontré de repente con un avituallamiento. Por el kilómetraje que ponía y la distancia que daba mi GPS no me cuadraba mucho, cuando estaba en el avituallamiento me saludó Antoní Badia del CEI. Salí del avituallamiento dispuesto a afrontar un paso muy técnico, recorriendo una cresta bastante aérea en la que un helicóptero sobrevoló por nuestras cabezas. 
Paso espectacular por la cresta.
Espectaculares paisajes a nuestra espalda.
Tras un breve descenso por una ladera en la que se pisaba de lado, se iniciaba la subida hacia la cima del Pic de les Fonts desde donde había una panorámica espectacular del Comapedrosa.
En la cima del Pic de les Fonts. 
Desde la cima se iniciaba la bajada hasta el siguiente avituallamiento, el primer tramo de la bajada era de mal pisar con mucha piedra suelta. Pero después se convertía en un sendero de muy buen pisar, en el que si no te da miedo bajar puedes correr muy rápido. A mí se me da mejor subir que bajar, pero me sorprendí a mi mismo de la manera que bajé. Ayudándome de los palos en las zonas más complicadas bajé a una velocidad considerable, adelantando a algún corredor. 
Descendiendo con ayuda de los palos.
Casi sin darme cuenta llegué al refugio de Pla de l’Estany, allí el corte horario estaba en 3 horas y me habían sobrado 45 minutos. No me lo podía creer, con aquel terreno y la larga subida que había antes de llegar allí pensaba que no pasaría el corte. Aprovechando que el avituallamiento era bastante completo, aproveché para comer algo y ponerme de nuevo en marcha. Tocaba afrontar una dura subida hacia la cima del Comapedrosa, el primer tramo era un sendero muy inclinado donde adelanté a muchísimos corredores. Cuando acababa el primer tramo de sendero se entraba en el caos de piedras, ya no había camino marcado y había que ir saltando sobre las rocas para ir subiendo. Encontré a muchísimos corredores destrozados por la subida a medida que iba subiendo, yo me encontraba muy fuerte y podía haber acelerado mi ritmo. Decidí reservar energías porque recordaba lo mal que lo había pasado en aquella subida en ediciones anteriores de la Ultra de Andorra, avanzaba con rapidez y pillé a Antoní Badia que me había sacado ventaja bajando al refugio. Tocaba encarar un tramo muy inclinado por un sendero de tierra resbaladiza, la subí con bastante energía y relativamente rápido.
Caos granitico en la segunda parte de la ascensión.
Al fondo la subida a la Collada dels Forat de Malhiverns.


Había llegado a la collada del Forat de Malhiverns, allí parece que ya estas arriba pero aún quedan unos 150 metros positivos. Un tironcillo más y enseguida llegué al pico más alto de Andorra el Comapedrosa 2942m, había subido muy rápido y estaba muy contento. Aprovechando que había mas corredores en la cima, me hice una foto para inmortalizar el momento.
En la cima del Comapedrosa 2942m.
Tocaba iniciar el descenso hacia el refugio del Comapedrosa, primero se bajaba por un tramo muy técnico hasta el avituallamiento. Por suerte el tramo era muy corto, tras avituallarme inicié el descenso. Los primeros 300 metros eran muy técnicos y no se podía ir rápido, después el sendero ya era mucho mejor y me pude poner a correr algo más rápido. Atravesar el Estany Negre por el sendero nevado es una experiencia única, pero el descenso tras el estany era algo más complicado por la nieve acumulada. Había que tener mucho cuidado para no resbalar e ir directo al agua, pasado aquel tramo ya se podía empezar a correr rápido.
Tramos de nieve en los que no se podía correr.

Un mal paso y directos al lago
 Justo empezar el descenso me encontré con un chico que estaba enrampado, le ofrecí un bote de magnesio y me puse de nuevo en marcha. A los pocos metros y cuando ya había cogido bastante velocidad, me encontré con un pequeño salto en el sendero. Casi me pego un leñazo tremendo, pero por suerte mantuve el equilibrio. Me sorprendió lo rápido que estaba bajando, y llegué al avituallamiento casi sin darme cuenta. El avituallamiento estaba justo debajo del refugio y no se tenía que ascender hasta el, solo había que subir una pequeña subida y empezar a descender. El primer tramo de descenso era siguiendo un sendero bastante técnico en el que intenté mantener un ritmo rápido, de repente escuché un ruido y vi que venía Antoni que me pasó muy rápido. Enseguida aquel sendero empedrado acababa y se llegaba al último avituallamiento de la carrera. Por fin encontraba una pista donde correr y ganar algo de tiempo. Al final de la pista se llegaba al pueblo, se pasaba por un túnel y tras seguir la carretera se ascendía hacia un prado. Desde allí se seguía llaneando y en bajada hasta entrar de nuevo al pueblo y bajar por las escaleras que llevaban a la iglesia, se cruzaba la carretera y se llegaba a la zona de llegada.
Una carrera más, seguimos sumando.
21 Kilómetros

2300 Metros de desnivel positivo

2300 Metros de desnivel negativo

4600 Metros de desnivel acumulado

4:47 Horas

En conclusión, este tipo de carreras cortas no son lo mío. Pero esta carrera a pesar de ser corta, tiene un terreno muy técnico y un par de subidas en las que no todo el rato se puede correr. Físicamente me he encontrado espectacúlarmente, en las subidas iba muy bien y bajando me ha sorprendido el poder descender tan rápido. Felicitar a los compañeros que han conseguido terminar la carrera, Yeray, Carlos, Antoní, Raúl y Olivia. 

miércoles, 1 de agosto de 2018

EHUNMILAK 2018 ( LAS TORMENTAS ACABARON CON EL GRAN RETO)


La Ehunmilak es una espectacular Ultra Trail que se celebra en el País Vasco. Se recorre por los mágicos montes de 5 comarcas de Euskal Herria, el Goierri, Urola, Urola Kosta, Debagoiena y Tolosaldea. La prueba reina es la Ehunmilak las 100 millas vascas, con sus 168 km y 11000 metros de desnivel positivo. Pero también se celebran dos pruebas más, la G2 Haundiak Goierri trail con 88 km y 6000 metros de desnivel positivo y la prueba pequeña la Marimurumendi con 42,195 km y 2300 metros de desnivel positivo.
El año pasado me quedó la espinita clavada en la Ehunmilak, ya que me tuve que retirar por principio de hipotermia en el km 113. Este año tenía que ser el bueno, así que cuando salieron las inscripciones no lo dudé y me apunté de nuevo.
Jueves 12 de julio
En esta aventura me iba a compañar una vez más Cristina y también Jordi, al mediodía salimos hacia Beasain. A las 19:00h ya estábamos allí. Y nos fuimos para el hotel y primera sorpresa del fin de semana, ya hacía tiempo que teníamos el hotel reservado y cuando pedimos la habitación nos dicen que las tenían todas ocupadas. Después de un buen rato esperando para ver si nos solucionaban el problema, nos consiguieron alojamiento en unos apartamentos en Zegama. No era el plan que teníamos previsto, pero al menos teníamos sitio donde dormir.
Viernes 13 de julio
Llegó el gran día, nos acercamos a Beasain para recoger el dorsal y las bolsas de vida. Una vez recogido el dorsal nos encontramos con los compañeros del CEI que también correrían la Ehunmilak Martí y Vicenç y sus parejas, Maite y Anna, Jordi correría la Marimurumendi. 
La Expedición del CEI al completo.

Fuimos a tomar unos pinchos y después a la comida que organizaba la carrera, allí nos encontramos con Jordi Cot que también correría la Ehunmilak. Después de comer fuimos a dejar las bolsas de vida, y luego hacia el apartamento para tumbarme un rato, yo no soy de hacer siestas así que lo único que hice fue tumbarme un rato para intentar descansar un poco.
A las  17h y me dirigí junto a los compañeros a la zona de salida, pasamos el control de material y entramos en el corralito. La espera antes de la salida se hace más amena escuchando como tocan la Txalaparta un instrumento que se toca con troncos de madera, después desde la organización nos comentaron las previsiones meteorológicas. Por lo que comentaron la cosa no pintaba muy bien, teníamos un montón de tormentas eléctricas rondando por la zona y nos comentaron que según evolucionaran podrían haber neutralizaciones temporales.
Antes de la salida con Vicenç y Martí.

A las 18:00h y tras presenciar el Aurresku dio comienzo nuestra aventura, los primeros metros de la carrera discurren por las calles de Beasain unas calles repletas de gente animando. Yo me puse a trotar pero sin forzar en exceso, Vicenç me seguía pero Martí se había quedado un poco más atrás. 
Trotando por las calles de Beasain.
Salimos de Beasain y entramos en el monte, tras unos metros de pista llegamos al primer sendero de la carrera. El tapón para entrar en el sendero era considerable y al igual que el año pasado el calor y la humedad eran bestiales, tras casi 10 minutos conseguimos entrar en el sendero. Poco a poco íbamos subiendo hasta conectar de nuevo con la pista, por suerte no llovía y parecía que se estaban abriendo claros. Tras un buen rato subiendo llegamos al tramo final de la primera subida, los últimos metros de la ascensión estaban repletos de gente animando a pesar del mal tiempo que estaba haciendo. Yo llegué primero arriba y enseguida llegó Vicenç, a  Martí no se le veía venir. Nos sabia mal que no nos pudiera seguir, pero antes de salir ya habíamos hablado de no hipotecarnos la carrera. Empezamos a descender por un sendero algo resbaladizo, empezaba a llover con bastante intensidad y al final de la bajada decidimos pararnos a ponernos el chubasquero y así esperábamos por si llegaba Martí. Estuvimos un buen rato esperando y no llegaba, decidimos seguir y haber si en Zumarraga nos podíamos juntar. A los pocos metros de habernos puesto el impermeable, nos tuvimos que parar nuevamente a quitárnoslo ya que hacia muchísima calor. 

Animados para conseguir el objetivo.
Tras bajar por unos prados y después de una pequeña subida, descendimos a travesando un pequeño bosque repleto de gente animando y llegamos al primer avituallamiento Mandubia. Llevábamos 10 kilómetros y 1:50h, unos 20 minutos peor de lo que tenía previsto.
Saliendo del avituallamiento.

Salimos del avituallamiento y seguíamos sin tener señales de Martí, tras salir del avituallamiento se seguía un camino ancho y se iba subiendo hasta llegar a una ermita. El tiempo nos estaba respetando y eso hacía que nos fuéramos animando, Ttras descender por una pista donde pudimos trotar cómodamente, nos tocaba afrontar la segunda subida del día. El inicio de la subida era muy inclinado y poco a poco iba dejando atrás a Vicenç. Me dijo que tirara hacia adelante, yo me encontraba muy bien y subía sin esfuerzo. La parte final de la subida la hice bajo una intensa niebla que no me dejaba admirar el paisaje, casi sin darme cuenta empecé a escuchar a un voluntario dando ánimos desde la cima. Llegué a la cima casi sin darme cuenta, una vez arriba me puse a bajar caminando para ver si Vicenç se juntaba. La niebla era densa y no era cuestión de quedarnos solos, a los pocos minutos llegó Vicenç, seguimos juntos bajando por un fantasmagórico bosque. Al salir del bosque llegamos a una pista, volvían a verse claros en el cielo. Aprovechamos la pista para ponernos a trotar y ganar un poco de tiempo, descendimos por un camino asfaltado hasta las calles de Zumarraga y enseguida llegamos a donde nos esperaban Cristina, Maite, Ana y Jordi. Estábamos en el km 20 y llevábamos 3:42h así que le habíamos ganado algo de tiempo al corte horario.
Entrando en el avituallamiento de Zumarraga.

Tras avituallarnos, nos pusimos los frontales dispuestos a afrontar la primera noche de la carrera. Salimos de Zumarraga y nos metimos en un bosque, enseguida llegamos a una carretera que seguimos hasta un merendero. Ya era de noche y habíamos tenido que encender los frontales, el tiempo seguía respetándonos pero se empezaban a ver relámpagos a lo lejos. Tras atravesar el merendero, la subida se endurecía bastante y el sendero se inclinaba en el interior de un bosque. Vicenç se iba quedando cada vez más atrás y me sabia mal alejarme, cuando llegué a la cima me encontré que habían dos voluntarios con agua y una tortilla de patatas con muy buena pinta. Cuando llegó Vicenç nos dijeron que si queríamos comer podíamos, no nos lo pensamos dos veces y nos comimos un poco. Antes de empezar el descenso tuvimos que crestear y pasar por pequeñas cimas, la niebla volvía a hacer acto de presencia y esta vez era muy intensa. Había tramos donde nos encontrábamos mucha niebla y otros donde apenas había, empezamos a descender por el inclinado sendero del bosque y avanzando poco a poco. Los relámpagos seguían escuchándose pero por suerte no llovía, una vez atravesamos el bosque pasamos un tramo de pista y llegamos a un nuevo avituallamiento.

Preguntamos cómo estaba el tema de las tormentas y nos dijeron que nos iban a pillar de pleno, mientras estábamos en el avituallamiento empezó a llover con fuerza. Algunos corredores abandonaban allí mismo, pero nosotros lo que queríamos era terminar y nos daba igual que lloviera. Salimos del avituallamiento con la esperanza de que las tormentas cambiaran de dirección y no nos pillaran, a 1 km del avituallamiento y cuando pasamos por un cruce de carreteras nos encontramos un tío que nos dijo que nos iban a neutralizar en Azpeitia. Eso nos desanimó mucho ya que no esperábamos que nos cortaran, seguimos el camino con esperanza de que el tiempo cambiara. Empezamos a ascender por una pista bajo una persistente lluvia, empezamos a descender por un largo tramo de pista. De repente nuevamente el camino volvía a subir, la subida se hizo durilla y al llegar arriba nos encontramos con un tío que nos dijo que las tormentas se estaban alejando y que en 3,5 kilómetros encontraríamos un avituallamiento donde había flan casero. La noticia de las tormentas nos devolvió la confianza, pero cuando llevábamos unos metros de descenso vimos que subía un tío y nos dijo que en Azpeitia se había suspendido la carrera por las tormentas. ¿Pero por qué? Si apenas llovía y encima estaba haciendo un tiempo fantástico ya que no hacia ni frio ni calor. La noticia nos dejó hechos polvo y seguimos bajando hacia el avituallamiento con la esperanza de que aquello no fuera cierto, el tramo hasta el avituallamiento se nos hizo larguísimo. Una vez llegamos al avituallamiento nos confirmaron la mala noticia, la carrera se había suspendido definitivamente en Azpeitia. Nos dijeron que a nosotros nos llevarían hacia allí desde Madarixa, salimos del avituallamiento en el que por cierto no quedaba ni un solo flan, dispuestos a afrontar los últimos kilómetros de nuestra aventura. Descendimos por una pista hasta una carretera y allí seguimos la carretera unos 2 km hasta el pueblo de Madarixa, comimos algo y nos pusimos en la cola para que nos llevaran hasta Azpeitia. Al haber tal cantidad de corredores esperando, nos iban recogiendo en autobuses, ambulancias y coches particulares. Cuando llegamos a Azpeitia nos encontramos con Martí, el llevaba un rato allí y había venido desde el control que había justo después de Zumarraga. También estaba Jordi Cot que había llegado hasta allí, tuvimos que esperar un buen rato a que viniera un autocar a buscarnos. Cuando llegamos a Beasain nos habían venido a buscar Cristina, Maite, Anna y Jordi.

Al día siguiente a la carrera el día era espectacular. Como nos habíamos quedado con ganas de andar decidimos hacer una excursión familiar a San Adrian.
Toda la expedición en San Adrian.



43,67 Kilómetros

2508 Metros de desnivel positivo

2140 Metros de desnivel negativo

4648 Metros de desnivel acumulado

8:46 Horas

En conclusión, este año llegaba con muchas ganas y mucha confianza a la carrera. Lamentablemente no se puede luchar contra las inclemencias meteorológicas. Felicitar a la organización por la decisión tomada. En un principio cuando te dan la noticia no te la tomas muy bien, pero después piensas que podía haber pasado alguna desgracia y éramos mucha gente entre voluntarios y corredores esparcidos por las montañas. En el aspecto físico, tenía mis dudas por unas molestias que tengo en los pies últimamente. La verdad es que en carrera me encontraba muy bien y los pies no me molestaban nada, quizás podría haber tirado un poco más rápido pero como iba más o menos como tenía previsto, decidí ir con Vicenç para ir juntos durante la noche. Lástima que Martí no pudiera seguirnos, habría estado muy bien haber hecho todos los kilómetros que hicimos juntos. Habrá que volver nuevamente al País Vasco para terminar la carrera, no sé si será el año que viene o en otra ocasión pero la Ehunmilak a de caer. Agradecerle nuevamente a Cristina que me acompañe en estas aventuras, también agradecerles a Maite y Anna los ánimos y a Jordi por los suyos. Jordi renunció a correr la Marimurumendi la única prueba que se pudo disputar por completo, lástima porque yo hubiera corrido si me hubiesen dejado.