martes, 16 de mayo de 2017

O VIENTO RONDADOR

Después de mi última aventura vivida en el Valle de Vió (Huesca) tocaba volver a la comarca del Sobrarbe a disfrutar de sus montañas. Esta vez fui a Boltaña, el pueblo donde pasaba las vacaciones cuando era pequeño.
La carrera O Viento Rondador está pensada para hacer disfrutar al corredor. Tiene un recorrido duro y exigente, pero a la vez de una gran belleza. Como bien dice la carrera de la Ronda de Boltaña que da nombre a la carrera, atravesamos cual viento las diferentes poblaciones que hay alrededor de Boltaña, algunas abandonadas y otras con su encanto de pequeños pueblecitos en medio de la naturaleza.
Esta vez en mi aventura contaría de nuevo con el apoyo de mi mujer Cristina, de Jordi y Mari, dos amigos. Jordi también iba a participar en la carrera, pero él iba a hacer la de11 kilómetros y después me haría el seguimiento con Cristina y Mari.
El viernes antes de ir a la charla técnica, cumplimos con la tradición de subir al Castillo de Boltaña. Después acudimos a la charla técnica para escuchar si había alguna novedad, nos dijeron que el tramo que cruzaba a Jánovas quizá lo tendrían que recortar por la crecida del rio. Tras la charla a cenar y a dormir para el día siguiente.
Llegó el gran día, el viernes había estado lloviendo bastante por la noche y dudé si los caminos estarían en condiciones o no y por lo tanto opté por coger los palos para la bajada de Nabain. Las 8:00h dan la salida con el disparo de un cohete y todo el mundo a correr, vamoooos!!!!
Los primeros 500 metros eran por asfalto y a ritmo muy alto, pero rápidamente cogimos el camino que llevaba al cementerio y a los pocos metros un camino que salía a la izquierda. Como el camino lo permitía iba a ratos trotando y a ratos caminando, pasamos junto a una antigua cabaña y habían unas vistas magnificas del pueblo de Boltaña vigilado por la silueta del castillo. Tras pasar varios tramos de sendero empedrado, hicimos un tramo de pista que nos condujo hasta un sendero por el interior de un bosque. Desde allí al avituallamiento se me hizo bastante corto, había llegado al avituallamiento del km. 3 dentro del tiempo que tenía previsto así que no estaba tan mal.
Boltaña y su castillo durante el ascenso.
Tramos empedrados

Seguí por pista 1,5 km. trotando y caminando rápido hasta que llegué a un desvío, allí empezaba una bajada vertiginosa por un bonito sendero en la que me adelantaron algunos corredores. Tras la bajada ya se podían ver las pozas de Ascaso a lo lejos, pero antes había que subir un tramo bastante inclinado donde volví a adelantar a los corredores que me habían adelantado anteriormente. Al llegar a las pozas las bordeamos por una pared de piedra muy inclinada que llevaba directamente a un bonito puente, desde allí hasta Ascaso solo había que llanear.
Dura subida por la roca inclinada.

Pozas de Ascaso.
Llegué a Ascaso cinco minutos mejor que el año pasado, al parecer el conocer el terreno me estaba ayudando bastante. Tras reponer líquidos y admirar el famoso reloj de sol de Ascaso, me dispuse a afrontar la subida hacia Nabain.
Reloj de sol de Ascaso.
El primer tramo de la subida era por pista así que puse mi ritmo y para arriba. Un poco más arriba el camino se desviaba hacia la izquierda y empezaba el tramo duro. Una subida continua por una ladera de piedra que cada vez estaba más inclinada, como se me dan bien las subidas yo puse mi ritmo y adelanté a muchos corredores. Me pasaron los primeros corredores de la media maratón, que habían empezado media hora más tarde que nosotros. A medida que iba subiendo, las vistas eran cada vez más espectaculares, hasta que llegué a un tramo donde podía observar lo que me esperaba también de bajada. Casi sin darme cuenta llegué al avituallamiento de Nabain, tome algo de líquido y un poco de membrillo y le pedí a los voluntarios que me hicieran una foto.
Subiendo hacia Nabain.

Las vistas a cada paso eran más espectaculares.

En el avituallamiento.
En ese breve espacio de tiempo iban llegando corredores que apenas paraban, yo salí del avituallamiento dispuesto a hacer la bajada a mi ritmo.
Bajando soy muy lento, pero en una bajada de 5,5 km. en la que bajas 1000 metros de golpe te embalas solo. Una bajada espectacular con un primer tramo abierto y en el que disfrutas del paisaje a medida que bajas, y una segunda parte de la bajada que atraviesa un frondoso bosque por senderos inclinadísimos. En este tramo de bosque coincidí con Nuria Sierra que ganó el Gran Trail Sobrarbe el año pasado, incluso bajé a su velocidad durante unos metros. Al acabar el sendero se llegaba a la carretera y allí estaba la Guardia Civil cortándonos el tráfico, pasé por debajo del quitamiedos y me dirigí hacia Jánovas. Cristina y Mari estaban allí, pero no me pudieron saludar directamente porque estaban detrás de una valla. Seguí mi camino y atravesé el puente colgante que conduce hacia Jánovas, al otro lado del puente estaba el avituallamiento y un fotocall de la cerveza Rondadora que por prisas de no tener a nadie agobiando en el paso por el congosto no utilicé.
Puente de Jánovas.
Tocaba hacer el tramo del congosto de Jánovas, un tramo con pasos paralelos al rio donde te tenías que agarrar de las cadenas para ayudarte a pasar. El rio bajaba con mucho caudal y bastante fuerza, pero en los pasos había varios voluntarios asegurados con arneses cuidando de que todo fuera bien. Pasado los tramos del rio tocaba adentrarse en el mágico bosque del congosto, un bosque que mostraba todo su colorido tras la lluvia de los días anteriores a la carrera.
El rió bajaba con fuerza.

Ayudándonos con cuerdas para cruzar el paso.

En los tramos de subida iba avanzando e incluso adelanté a algún corredor, en los tramos llanos trataba de trotar a buen ritmo y en los de bajada trataba de no entorpecer el paso de algunos corredores de la media. Tras salir de los senderos se llegaba a la pista de Seso, allí llegué con un hueco entre los que llevaba delante y los que llevaba detrás así que iba solo. Seguí la pista trotando pero reservando energías de cara a la siguiente subida, al final de la pista estaba el avituallamiento. En el avituallamiento estaban Cristina, Mari y Jordi que ya había terminado su carrera.
Mire el reloj y vi que iba 1 hora por debajo de el tiempo que había pronosticado para la carrera, eso quería decir que iba bastante bien y además muy sobrado con los cortes horarios. En el poco rato que había estado en el avituallamiento aparecieron 6 corredores, tocaba afrontar un tramo que conozco de mis veranos por la zona. El tramo de los Moscarales, pasar por el puente y atravesar el sendero que discurre paralelo al rio. El tramo lo hice a mi ritmo y casi todos los corredores que iban detrás me adelantaron, pero en medio del sendero donde se desviaban las dos carreras empezaba la subida hacia Campodarbe. 
Puente de Moscarales.

El paso junto al rió.
Empecé a la subida a un ritmo fortísimo, enseguida volví a adelantar de nuevo a todos los corredores y a los pocos metros abrí un hueco de distancia. La subida era por un bonito bosque con tramos muy inclinados y tramos donde se podía trotar, yo seguía a buen ritmo pero a mitad de la subida empecé a notar molestias en la pierna izquierda por lo que decidí aflojar un poco el ritmo. Al final del sendero se llegaba a la pista de los Rojos que lleva directamente hasta Campodarbe, pero no se seguía la pista sino que se iba atravesando siguiendo algunos senderos paralelos. Algunos corredores se despistaron y subían por la pista, pero al final todos llegamos al mismo sendero. El sendero subía bastante derecho y atravesaba algún tendido eléctrico, al final del mismo se llegaba a un cruce de pistas desde donde había una bonita vista de la peña Montañesa. Desde el cruce al avituallamiento de Campodarbe, solo había que recorrer un tramo de pista y bajar un sendero empedrado. En el avituallamiento estaban Cris, Jordi y Mari esperándome. Comí algo más de sólido, ya que llevaba mucho tiempo sin comer y me puse en marcha junto a 5 chicos de un mismo equipo.
Iniciamos un vertiginoso descenso hacia el Coño del Mundo o Cascada del Confesionario, tras pasar por la cascada se hacia un tramo de pequeños sube y baja y después un descenso directo hasta las pozas de San Martin. 
Cascada del Confesionario o Coño del Mundo.

Pozas de San Martín.
Durante este trayecto no llevaba a nadie detrás, pero los chicos que habían salido conmigo del avituallamiento estaban un poco más adelante. Llegué al avituallamiento de San Martin con un buen crono, pensé que quizás podía hacer la carrera en 6:30h pero aún no sabía que me esperaba. Tras salir del avituallamiento se descendía hacia el rio, tras cruzarlo debía dirigirme hacia el sendero de La Valle. Durante el sendero pasé por dos grandes caserios Casa Francho y Casa Monclús, para después de bordear la montaña y dirigirme hacia la Madalena iniciar un descenso hacia el lecho de un rio. 
Sieste a lo lejos con la Peña Montañesa al fondo.
Atravesé el rio y me desvié por un sendero muy inclinado, después llaneaba un poco para bajar de nuevo al rio y coincidir con el mismo tramo del año anterior. Todavía me quedaba una corta pero durísima subida hasta llegar al pueblo de Sieste. Había tardado más de lo que había calculado pero también me salía 1,5 km. más de distancia. En la entrada del pueblo me esperaban Jordi y Cristina, me acompañaron hasta el avituallamiento. En el avituallamiento no quise entretenerme mucho pues tenía ganas de llegar. Solo me quedaba bordear la pequeña montaña de la Madalena y encarar el último tramo hacia Boltaña. Recordaba lo mal que lo pase el año pasado en el tramo de subida hacia la Madalena, así que intenté regularme. Una vez en la cima tocaba afrontar el descenso por el bonito sendero, hasta enlazar con el camino que lleva desde el camping a Marguded. 
Boltaña desde la Madalena.
Una vez en el camino me tocaba llanear y encarar dos pequeñas rampitas, intenté trotar a buena velocidad pero mis piernas no daban para mucho. Tras llegar al camping La Gorga ya solo quedaba cruzar el puente y subir por las estrechas calles de Boltaña. La subida me la tomé con calma y la hice caminando rápido. Una vez arriba saqué las últimas fuerzas y llegué a meta corriendo, lo había conseguido.

42 kilómetros

2500 metros de desnivel positivo

2500 Metros de desnivel negativo

5000 Metros de desnivel total acumulado.


En conclusión, la carrera O Viento Rondador es muy recomendable. Circuito completito con subidas duras y descensos a lo bestia. Pasa por bonitos senderos y atraviesa zonas como las Pozas de Ascaso y San Martin, el reloj de sol de Ascaso y el impresionante paso del Congosto de Jánovas. El ambiente de la carrera ha sido genial, el marcaje del recorrido impecable y la organización y voluntarios de 10, con una comida final para rematar la jornada. Mis sensaciones en carrera han sido muy buenas a pesar de algunos problemas, he mejorado el tiempo del año pasado ya que este año he hecho servir los palos que me han ayudado bastante en subidas y bajadas a no cargar cuádriceps. Dar las gracias una vez más a Cristina por dejarme participar en lo que me gusta, además repitiendo viaje a Huesca por segunda semana consecutiva. Felicitar a Jordi por su gran carrera en la prueba de 11 kilómetros y agradecer a Mari que acompañara a Cristina.

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