martes, 16 de mayo de 2017

O VIENTO RONDADOR

Después de mi última aventura vivida en el Valle de Vió (Huesca) tocaba volver a la comarca del Sobrarbe a disfrutar de sus montañas. Esta vez fui a Boltaña, el pueblo donde pasaba las vacaciones cuando era pequeño.
La carrera O Viento Rondador está pensada para hacer disfrutar al corredor. Tiene un recorrido duro y exigente, pero a la vez de una gran belleza. Como bien dice la carrera de la Ronda de Boltaña que da nombre a la carrera, atravesamos cual viento las diferentes poblaciones que hay alrededor de Boltaña, algunas abandonadas y otras con su encanto de pequeños pueblecitos en medio de la naturaleza.
Esta vez en mi aventura contaría de nuevo con el apoyo de mi mujer Cristina, de Jordi y Mari, dos amigos. Jordi también iba a participar en la carrera, pero él iba a hacer la de11 kilómetros y después me haría el seguimiento con Cristina y Mari.
El viernes antes de ir a la charla técnica, cumplimos con la tradición de subir al Castillo de Boltaña. Después acudimos a la charla técnica para escuchar si había alguna novedad, nos dijeron que el tramo que cruzaba a Jánovas quizá lo tendrían que recortar por la crecida del rio. Tras la charla a cenar y a dormir para el día siguiente.
Llegó el gran día, el viernes había estado lloviendo bastante por la noche y dudé si los caminos estarían en condiciones o no y por lo tanto opté por coger los palos para la bajada de Nabain. Las 8:00h dan la salida con el disparo de un cohete y todo el mundo a correr, vamoooos!!!!
Los primeros 500 metros eran por asfalto y a ritmo muy alto, pero rápidamente cogimos el camino que llevaba al cementerio y a los pocos metros un camino que salía a la izquierda. Como el camino lo permitía iba a ratos trotando y a ratos caminando, pasamos junto a una antigua cabaña y habían unas vistas magnificas del pueblo de Boltaña vigilado por la silueta del castillo. Tras pasar varios tramos de sendero empedrado, hicimos un tramo de pista que nos condujo hasta un sendero por el interior de un bosque. Desde allí al avituallamiento se me hizo bastante corto, había llegado al avituallamiento del km. 3 dentro del tiempo que tenía previsto así que no estaba tan mal.
Boltaña y su castillo durante el ascenso.
Tramos empedrados


Seguí por pista 1,5 km. trotando y caminando rápido hasta que llegué a un desvío, allí empezaba una bajada vertiginosa por un bonito sendero en la que me adelantaron algunos corredores. Tras la bajada ya se podían ver las pozas de Ascaso a lo lejos, pero antes había que subir un tramo bastante inclinado donde volví a adelantar a los corredores que me habían adelantado anteriormente. Al llegar a las pozas las bordeamos por una pared de piedra muy inclinada que llevaba directamente a un bonito puente, desde allí hasta Ascaso solo había que llanear.
Dura subida por la roca inclinada.

Pozas de Ascaso.
Llegué a Ascaso cinco minutos mejor que el año pasado, al parecer el conocer el terreno me estaba ayudando bastante. Tras reponer líquidos y admirar el famoso reloj de sol de Ascaso, me dispuse a afrontar la subida hacia Nabain.
Reloj de sol de Ascaso.
El primer tramo de la subida era por pista así que puse mi ritmo y para arriba. Un poco más arriba el camino se desviaba hacia la izquierda y empezaba el tramo duro. Una subida continua por una ladera de piedra que cada vez estaba más inclinada, como se me dan bien las subidas yo puse mi ritmo y adelanté a muchos corredores. Me pasaron los primeros corredores de la media maratón, que habían empezado media hora más tarde que nosotros. A medida que iba subiendo, las vistas eran cada vez más espectaculares, hasta que llegué a un tramo donde podía observar lo que me esperaba también de bajada. Casi sin darme cuenta llegué al avituallamiento de Nabain, tome algo de líquido y un poco de membrillo y le pedí a los voluntarios que me hicieran una foto.
Subiendo hacia Nabain.

Las vistas a cada paso eran más espectaculares.

En el avituallamiento.
En ese breve espacio de tiempo iban llegando corredores que apenas paraban, yo salí del avituallamiento dispuesto a hacer la bajada a mi ritmo.
Bajando soy muy lento, pero en una bajada de 5,5 km. en la que bajas 1000 metros de golpe te embalas solo. Una bajada espectacular con un primer tramo abierto y en el que disfrutas del paisaje a medida que bajas, y una segunda parte de la bajada que atraviesa un frondoso bosque por senderos inclinadísimos. En este tramo de bosque coincidí con Nuria Sierra que ganó el Gran Trail Sobrarbe el año pasado, incluso bajé a su velocidad durante unos metros. Al acabar el sendero se llegaba a la carretera y allí estaba la Guardia Civil cortándonos el tráfico, pasé por debajo del quitamiedos y me dirigí hacia Jánovas. Cristina y Mari estaban allí, pero no me pudieron saludar directamente porque estaban detrás de una valla. Seguí mi camino y atravesé el puente colgante que conduce hacia Jánovas, al otro lado del puente estaba el avituallamiento y un fotocall de la cerveza Rondadora que por prisas de no tener a nadie agobiando en el paso por el congosto no utilicé.
Puente de Jánovas.
Tocaba hacer el tramo del congosto de Jánovas, un tramo con pasos paralelos al rio donde te tenías que agarrar de las cadenas para ayudarte a pasar. El rio bajaba con mucho caudal y bastante fuerza, pero en los pasos había varios voluntarios asegurados con arneses cuidando de que todo fuera bien. Pasado los tramos del rio tocaba adentrarse en el mágico bosque del congosto, un bosque que mostraba todo su colorido tras la lluvia de los días anteriores a la carrera.
El rió bajaba con fuerza.

Ayudándonos con cuerdas para cruzar el paso.

En los tramos de subida iba avanzando e incluso adelanté a algún corredor, en los tramos llanos trataba de trotar a buen ritmo y en los de bajada trataba de no entorpecer el paso de algunos corredores de la media. Tras salir de los senderos se llegaba a la pista de Seso, allí llegué con un hueco entre los que llevaba delante y los que llevaba detrás así que iba solo. Seguí la pista trotando pero reservando energías de cara a la siguiente subida, al final de la pista estaba el avituallamiento. En el avituallamiento estaban Cristina, Mari y Jordi que ya había terminado su carrera.
Mire el reloj y vi que iba 1 hora por debajo de el tiempo que había pronosticado para la carrera, eso quería decir que iba bastante bien y además muy sobrado con los cortes horarios. En el poco rato que había estado en el avituallamiento aparecieron 6 corredores, tocaba afrontar un tramo que conozco de mis veranos por la zona. El tramo de los Moscarales, pasar por el puente y atravesar el sendero que discurre paralelo al rio. El tramo lo hice a mi ritmo y casi todos los corredores que iban detrás me adelantaron, pero en medio del sendero donde se desviaban las dos carreras empezaba la subida hacia Campodarbe. 
Puente de Moscarales.

El paso junto al rió.
Empecé a la subida a un ritmo fortísimo, enseguida volví a adelantar de nuevo a todos los corredores y a los pocos metros abrí un hueco de distancia. La subida era por un bonito bosque con tramos muy inclinados y tramos donde se podía trotar, yo seguía a buen ritmo pero a mitad de la subida empecé a notar molestias en la pierna izquierda por lo que decidí aflojar un poco el ritmo. Al final del sendero se llegaba a la pista de los Rojos que lleva directamente hasta Campodarbe, pero no se seguía la pista sino que se iba atravesando siguiendo algunos senderos paralelos. Algunos corredores se despistaron y subían por la pista, pero al final todos llegamos al mismo sendero. El sendero subía bastante derecho y atravesaba algún tendido eléctrico, al final del mismo se llegaba a un cruce de pistas desde donde había una bonita vista de la peña Montañesa. Desde el cruce al avituallamiento de Campodarbe, solo había que recorrer un tramo de pista y bajar un sendero empedrado. En el avituallamiento estaban Cris, Jordi y Mari esperándome. Comí algo más de sólido, ya que llevaba mucho tiempo sin comer y me puse en marcha junto a 5 chicos de un mismo equipo.
Iniciamos un vertiginoso descenso hacia el Coño del Mundo o Cascada del Confesionario, tras pasar por la cascada se hacia un tramo de pequeños sube y baja y después un descenso directo hasta las pozas de San Martin. 
Cascada del Confesionario o Coño del Mundo.

Pozas de San Martín.
Durante este trayecto no llevaba a nadie detrás, pero los chicos que habían salido conmigo del avituallamiento estaban un poco más adelante. Llegué al avituallamiento de San Martin con un buen crono, pensé que quizás podía hacer la carrera en 6:30h pero aún no sabía que me esperaba. Tras salir del avituallamiento se descendía hacia el rio, tras cruzarlo debía dirigirme hacia el sendero de La Valle. Durante el sendero pasé por dos grandes caserios Casa Francho y Casa Monclús, para después de bordear la montaña y dirigirme hacia la Madalena iniciar un descenso hacia el lecho de un rio. 
Sieste a lo lejos con la Peña Montañesa al fondo.
Atravesé el rio y me desvié por un sendero muy inclinado, después llaneaba un poco para bajar de nuevo al rio y coincidir con el mismo tramo del año anterior. Todavía me quedaba una corta pero durísima subida hasta llegar al pueblo de Sieste. Había tardado más de lo que había calculado pero también me salía 1,5 km. más de distancia. En la entrada del pueblo me esperaban Jordi y Cristina, me acompañaron hasta el avituallamiento. En el avituallamiento no quise entretenerme mucho pues tenía ganas de llegar. Solo me quedaba bordear la pequeña montaña de la Madalena y encarar el último tramo hacia Boltaña. Recordaba lo mal que lo pase el año pasado en el tramo de subida hacia la Madalena, así que intenté regularme. Una vez en la cima tocaba afrontar el descenso por el bonito sendero, hasta enlazar con el camino que lleva desde el camping a Marguded. 
Boltaña desde la Madalena.
Una vez en el camino me tocaba llanear y encarar dos pequeñas rampitas, intenté trotar a buena velocidad pero mis piernas no daban para mucho. Tras llegar al camping La Gorga ya solo quedaba cruzar el puente y subir por las estrechas calles de Boltaña. La subida me la tomé con calma y la hice caminando rápido. Una vez arriba saqué las últimas fuerzas y llegué a meta corriendo, lo había conseguido.

42 kilómetros

2500 metros de desnivel positivo

2500 Metros de desnivel negativo

5000 Metros de desnivel total acumulado.


En conclusión, la carrera O Viento Rondador es muy recomendable. Circuito completito con subidas duras y descensos a lo bestia. Pasa por bonitos senderos y atraviesa zonas como las Pozas de Ascaso y San Martin, el reloj de sol de Ascaso y el impresionante paso del Congosto de Jánovas. El ambiente de la carrera ha sido genial, el marcaje del recorrido impecable y la organización y voluntarios de 10, con una comida final para rematar la jornada. Mis sensaciones en carrera han sido muy buenas a pesar de algunos problemas, he mejorado el tiempo del año pasado ya que este año he hecho servir los palos que me han ayudado bastante en subidas y bajadas a no cargar cuádriceps. Dar las gracias una vez más a Cristina por dejarme participar en lo que me gusta, además repitiendo viaje a Huesca por segunda semana consecutiva. Felicitar a Jordi por su gran carrera en la prueba de 11 kilómetros y agradecer a Mari que acompañara a Cristina.

lunes, 8 de mayo de 2017

ULTRA GRADERAS VALLE DE VIO

Desde que terminé la Marxa del Cap de Creus solo había hecho un entreno largo, así que tenía ganas de hacer una prueba larga para probar mi estado de forma. Podía haberme apuntado a la Ultra de Estels del Sud, pero como no sabía si este fin de semana me tocaría trabajar no lo hice. Pensé en hacerla pirata, pero el hecho de que fueran muchos kilómetros y no disponer de avituallamientos me hizo repensármelo. Estuve buscando por internet alguna carrera tipo maratón o corta con desnivel, pero no vi ninguna que me llamara la atención o que aun tuviera inscripciones abiertas. Pero cuando ya casi había desistido, descubrí una Ultra en Huesca que podía estar bien.
El problema es que ya estaba apuntado la semana que viene a una carrera en Huesca, así que no sabía si sería demasiado. Se lo comente a Cristina y me dijo que no le importaba tener que ir dos veces a Huesca, así que no me lo pensé y me apunte a la carrera. Como el pueblo desde donde salía no estaba muy cerca de los pueblos grandes, decidí probar suerte y mirar si en el mismo pueblo había alojamiento. Tuve suerte y pude reservar una habitación en una casa rural, todo esto a última hora del jueves y el viernes por la tarde salimos hacia Huesca.
La Ultra las Graderas del Valle de Vió salía desde el pequeño pueblo de Buerba. El pueblo está situado en el recóndito Valle de Vió con pueblos situados por encima de los 1.000 m. de altitud en un espacio de alta montaña en la zona sur del Macizo de Monte Perdido. Es el municipio que más territorio aporta al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.
Solo llegar a Buerba nos alojamos en la casa rural y después nos fuimos hacia el local donde repartían los dorsales y se realizaba la charla técnica, bueno los dorsales los repartían allí, pero la charla técnica era personalizada ya que el organizador nos explicó como era el recorrido y algunas fotos de tramos comprometidos. Lo que me preocupo de las explicaciones, fue que me dijo que era una carrera muy técnica y con un solo corte horario pero era en 2:30h en el km 14. Pensé que tendría que apretar hasta el corte y después regular, así que nos fuimos hacia la casa para cenar y dormir.
Llegó el gran día, tras una noche lluviosa amaneció un día espectacular. En la carrera había la distancia Ultra de 60 kilómetros y la media de 30 kilómetros, pero entre las dos carreras éramos 47 corredores. En mi prueba solo éramos 15 así que sabía que además de ser el último, iría solo durante toda la carrera o eso pensaba. La salida fue un simple venga adelante jajaja, así que sin darme cuenta ya estaba dándole a los pedales.
El primer tramo era en bajada así que el ritmo de la gente era rápido, al no haber diferencia de colores en los dorsales no sabía si estaría siguiendo el ritmo de uno que hiciera la Ultra o uno que hiciera la media. Casi sin calentar llegó la primera subida, ese es mi territorio y adelanté a algún corredor. Llegamos a una carretera y giramos hacia una pista de tierra que seguimos durante 1 kilómetro, continuaba a buen ritmo y además llevaba gente detrás y veía gente delante. Tras dejar la pista seguimos un largo descenso por un espectacular sendero hasta el fondo de un valle, me sorprendió lo bien que estaba bajando pues la bajada no es lo mío pero iba con la mentalidad de apretar hasta el kilómetro 14. Al final de la bajada llegué a un río que se cruzaba por un bonito puente medieval, desde allí una corta subida y una bajada hasta el río. Cruzamos el río por unas pasarelas y encaramos la subida hacia el avituallamiento de Gallisué, hasta ese momento iba con un grupo de 3 chicas y 2 chicos pero en la subida me distancié de ellos. 
Cruzando por las pasarelas.
El primer tramo de subida era por bosque en un camino zigzageante, después se subía cerca del tendido eléctrico hasta llegar al avituallamiento, bueno por llamarlo así. Era un chico con una mesa con alguna lata de Gatorade y agua.
Desde el avituallamiento se subía al pueblo abandonado de Gallisué. Desde allí cogí el camino de la Sardinera que bordeaba un congosto con unas vistas que me hacían quedarme maravillado del espectáculo visual. 
Vistas impresionantes desde el camino de la Sardinera.
El sendero combinaba tramos de llaneo con pequeñas subidas y bajadas, en este tramo iba solo, como me había imaginado, pero de repente en una bajada escuché un ruido detrás mío y vi que se acercaba un chico, continuamos juntos hasta que en una bajada me dejó atrás. Llevaba 2 horas de carrera y llegué al punto de corte el pueblo de Vió (1211m), Me llevé una agradable sorpresa ya que allí estaba Cristina. Por la mañana había hablado con los organizadores para echar una mano ya que así estaría entretenida. La saludé y me ayudó a quitarme la ropa de abrigo y darme algo para reponer fuerzas.
Salí del avituallamiento con la intención de regular. Solo salir seguí una pista y delante de mis ojos un paisaje brutal. Tenía delante mío el Mondoto, que tendría que subir en breve y al fondo los tres Sosores.
Al fondo el Mondoto y los tres Sosores.
Seguí en ascenso por pista a buen ritmo hasta llegar a la bajada. Una bajada por un sendero con mucha piedra suelta y después por un sendero más estrecho y embarrado, eso hizo que bajara la velocidad. Justo cuando estaba en el tramo más complicado llegó un chico a gran velocidad, me adelantó y al poco llegué a una pista. Allí vi como estaba el chico hablando con Martin que era el chico que me adelantó antes de llegar Vió, al parecer volvía porque dudaba si iba bien. Seguí la pista en descenso siguiéndolos de cerca, seguimos la pista 2 kilómetros y giramos por un sendero para ir a cruzar por debajo del puente de Mallarguero. Desde allí nos metimos por un sendero de muy mal pisar hasta descender al barranco de Mallarguero, en el tramo complicado se me distanciaron así que volvía a estar solo. 
Bajando hacia el barranco de Mallarguero.
Crucé el puente y la cueva de Espucialla. Allí se seguía el camino dirección Sercué. Antes de llegar al pueblo había una pequeña subida desde donde vi que en la bajada se habían acercado el grupo de chicas y chicos de los primeros kilómetros. Llegué al avituallamiento de Sercué (1278m) bastante acalorado, decidí sentarme un rato a descansar y comer y beber algo.
Tocaba afrontar la subida al Mondoto (1957m), unos 700 metros de desnivel positivo. El primer tramo atravesaba unos campos pero rápidamente cogí un sendero que subía progresivamente. Un sendero de mal pisar con zonas de rocas lisas y tramos de hierba irregular. Poco a poco iba ganando altura y me encontraba muy bien físicamente así que llevaba un buen ritmo de ascenso. 
Subiendo hacia el Mondoto.
A mitad de subida vi a lo lejos a Martín y al chico que me adelantó bajando. Casi sin darme cuenta adelanté al chico y a otro corredor que estaban descansando en una piedra. Tras un pequeño tramo de subida bastante inclinada llegué al tramo donde se juntaban la subida y la bajada, allí vi a varios corredores que descendían y a lo lejos a Martín. Enseguida llegué a su altura y en un momento me adelanté debido a que iba más rápido. Pensaba que ya había llegado a la cima cuando vi un montículo con una especie de bandera. Me equivocaba porque aquel montículo estaba en la mitad de lo que quedaba para llegar a la cima. Seguí subiendo a buen ritmo hasta que llegué a la cima. Tras reponer líquido y comer algo, me pude deleitar por fin con la impresionante vista panorámica que se veía desde allí. Primero la inmensidad del Cañón de Añisclo y justo al frente el Macizo del Monte Perdido. Lástima que había una nube justo enfrente del Perdido.
Contento de hacer cima.
Lástima de la nube.


Me puse en marcha para encarar la bajada, pero a los pocos metros me tuve que parar a quitarme una piedra. Justo cuando me iba a poner en marcha llegaba Martín, así que decidí que bajaría con él si podía seguir su ritmo bajando. El primer tramo de la bajada se podía hacer rápido porque era correr por prado, después seguimos por un sendero muy empedrado donde yo me adelanté un poco. No sé porque pero me encontraba bien bajando y aunque no bajara a gran velocidad, Martín no me seguía. La bajada desde la cima fueron 3,9 kilómetros larguísimos, pero justo antes de llegar al pueblo me salté un desvío y me metí por un sendero que no era el correcto. Tuve que retroceder unos metros hasta encontrar el camino correcto, en ese momento vi que delante estaba Martin. Llegué al centro de Nerín (1281m) final de la distancia media y mitad de mi carrera. Salí del avituallamiento dispuesto a enfrentarme en teoría a una mitad de carrera más suave que la primera parte. Tocaba hacer una subida fuerte hasta la Fueba (1730m) siguiendo el camino de Cuello Arenas, un sendero en el que me volví a distanciar un poco de Martin. Al llegar al final del sendero se llegaba a una pista que seguimos unos metros, para después desviarnos por el camino de Cuello Arenas a Buisán. Los primeros metros del camino eran de muy mal pisar con camino muy irregular, después iniciamos un descenso bestial y muy técnico hasta Guampe (1200m). Desde allí se subía una corta pero inclinada subida hasta llegar a Buisán (1281m). 
Buisán un pueblo donde no vi a nadie.
Atravesé el pueblo y me paré a beber un poco de agua en una fuente. Al salir del pueblo dudé un poco que camino había que seguir, pero enseguida llegué a la pista que seguía el GR15 hacia Fanlo. Tras 2 kilómetros por pista me desvié por un sendero hasta llegar al pueblo de Fanlo (1342m). Atravesé todo el pueblo y ni rastro del avituallamiento hasta que al final del pueblo me llevé la grata sorpresa de encontrarme a Cristina. Me acompañó hasta el avituallamiento.
En el avituallamiento repuse energías y me senté un momento en una piedra a descansar. Me quedaban 21 kilómetros y en teoría una subida fuerte antes de llegar. Me despedí de Cristina y me dirigí por una pista de servicios hasta la cruz de Perúla (1427m). Allí cogí el antiguo camino de Fanlo a los Montes de Blasco, un recorrido de 3,4 kilómetros por tramos de bosque espectaculares. Un tramo rompe piernas con sube y bajas continuos y tramos técnicos hasta que llegué al barranco de Cerceto (1250m). Desde allí se ascendía hasta la cima del Comiello (1889m) por las costeras de Blasco. Una subida durísima con un primer tramo de ascenso por bosque, después se subía más despejado pero con unas rampas muy inclinadas. Llegué a la cima totalmente desfondado, pero tras reponer energías en el avituallamiento y deleitarme con la maravillosa panorámica proseguí con energías renovadas. 
Vista de la Peña Montañesa desde el Comiello.

Con el Macizo del Monte Perdido de fondo.
Me quedaban 15 kilómetros y ya no tenía fuerzas para trotar. Por suerte el tramo que seguía era reseguir el cortafuegos de la Sierra del Comiello hasta la Collata Salas. Un tramo muy corrible pero no tenía fuerzas, así que decidí caminar a ritmo muy rápido. Al llegar a la Collata giramos hacia la izquierda siguiendo la pista de Ceresuela a Yeba, bueno llamarle pista seria por lo ancho. Pero era una pista muy irregular y con muchísima piedra suelta, al final de la pista llegamos a la altura de un depósito de agua. Allí cogí un sendero antiguo en el cual costaba mucho encontrar las señales, hasta que por fin llegué a una pista y la seguí hasta entrar al pueblo de Yeba (1150m). 
Llegando al pueblo de Yeba.
Me paré en una fuente para beber un poco de agua y proseguí mi camino, el GPS con el track se me había parado así que esperaba que el camino siguiera estando bien señalizado hasta el final. Desde el Comiello las señales eran algo escasas. Seguía solo desde Fanlo así que ya contaba que si hasta allí no me habían pillado sin haber corrido, ya no me pillarían. Descendí hasta el puente románico sobre el rio Yesa, y desde allí seguí un larguísimo sendero con poquísimas marcas de la carrera. Tras un buen rato a un ritmo alto siguiendo el sendero, llegué al cubo (915m) después se giraba a la izquierda y se pasaba  junto  a las ruinas del molino de Buerba (cerca de la cueva Manutuero y Malapreciata). Tocaba afrontar la última rampa antes de llegar a Buerba. Una rampa de 1 km. que no tendría más de 300 metros positivos pero que se me hizo durísima. Así tras finalizar la dura subida ya veía Buerba a lo lejos. Casi sin darme cuenta ya estaba encarando la única calle del pueblo. Justo cuando ya veía el arco de meta, vi la calle cortada y tuve que hacer un rodeo para cruzarlo. En la meta no había nadie de la organización esperando a los corredores. Fui con Cristina hasta el local donde daban la comida y allí me tomaron el tiempo, después una duchita comer algo y hacia el camping de mis padres a descansar.

58 kilómetros

3586 metros de desnivel positivo

3586 metros de desnivel negativo

7172 metros de desnivel total acumulado

En conclusión, al final creo que acerté plenamente al apuntarme a esta carrera. Me ha permitido hacer un gran entreno de calidad, he tenido desnivel, terreno técnico, también he entrenado el aspecto psicológico al tener que hacer muchos kilómetros en solitario. En el tema físico me he encontrado muy bien, las molestias en el pie que había tenido en otras carreras apenas las he notado. La carrera en si ha sido espectacular. Marcaje impecable aunque en los últimos kilómetros se echaran en falta más señales. Los avituallamientos estaban bastante bien, aunque para los que son de comer igual eran un poco escasos. Los voluntarios de 10, éramos pocos corredores y habrán tenido que esperar muchísimo tiempo a que fuéramos pasando. Los paisajes de la carrera eran espectaculares, si puedo el año que viene repetiré. Agradecerle a Cristina que me permita semana tras semana disfrutar de este deporte, y encima que me acompañe y me haga el seguimiento. Seguimos sumando kilómetros, desnivel y experiencia en carreras.



domingo, 30 de abril de 2017

MARXA DEL CAP DE CREUS

Desde ya hace unos años, cuando llega semana santa tengo una cita con la marcha del Cap de Creus. Cada año que pasa intento superarme con respecto al anterior, pero este año había llegado algo más bajo de forma que en el anterior y con dolores en el pie.
La marcha del Cap de Creus es una de las marchas de resistencia que más me gustan, te permite disfrutar del todo el parque natural del Cap de Creus en 87 kilómetros y tiene una bonita mezcla de mar y montaña en su recorrido. Dentro de la marcha también hay otras dos distancias, una de 60 kilómetros y otra de 27 kilómetros.
Nuevamente en esta aventura me acompañarían mi mujer  Cristina y mi amigo Jordi. Esta vez Jordi también iba a participar en la marcha haciendo la distancia de 27 kilómetros junto a Toni otro amigo que también participaría en la distancia corta.
Llegó el gran día, el tiempo al parecer nos iba a acompañar durante toda la prueba y no sufriríamos el calor del año pasado. A primera hora Jordi, Toni y yo fuimos hacia el puerto de Llançà para recoger los dorsales y almorzar junto a todos los compañeros del CEI. Cuando quedaban pocos minutos para la salida, me fui a colocar en el corralito de salida.
Las 8:00h de la mañana, tras unas breves explicaciones sobre la carrera dio inicio la misma con el petardo de salida. Decidí utilizar la misma táctica que el año pasado, correr rápido hasta pasado el primer kilometro para evitar el atasco de la zona estrecha. Como me encontraba bien seguí corriendo a menor ritmo hasta llegar al primer control en Cap Ras, tras pasar por allí atravesé la Playa de Burro y su zona de bunkers, después  atravesé unos bonitos senderos y llegué a la playa de Garbet. 
Gaudint al Cap Ras
Playa del Burro.
Desde allí tocaba subida y aflojar un poco el ritmo. Subí el sendero a menor ritmo y cuando estaba a punto de llegar a la pista me encontré con Bernat. Nos saludamos y él salió como una moto hacia adelante. Seguí trotando por la pista que se adentraba en las montañas de Colera subiendo suavemente. A mi izquierda tenía un paisaje espectacular del Pueblo de Colera, casi sin darme cuenta llegué al primer avituallamiento en la ermita de Sant Miquel de Colera. Un avituallamiento muy completo donde cogí dos donuts, repuse líquidos y me puse en marcha. Desde el avituallamiento al Puig d’Esquer solo me quedaba subir por un bonito sendero y afrontar una corta pero inclinada rampa. Al llegar a la cima pude admirar una espectacular panorámica del Cap de Creus. 
Vistas de Colera desde las alturas.
Vistas espectaculares desde el Puig d'Esquer.


Tocaba afrontar la bajada, una bajada técnica y muy resbaladiza que hice a buen ritmo. Tras la bajada aun había que subir un poco por pista y subir a una pequeña cima, desde allí bajé por un sendero que pasaba por una zona alambrada hasta llegar al Coll de les Portes. Tras beber algo me puse a trotar de nuevo aprovechando la rápida pista que llevaba hasta el desvio hacia San Silvestre de Valleta, allí seguí trotando por una pista larguísima que atravesaba la riera. En esa zona me encontré con Joan Palleja, un experto en Ultra Trails, eso me llevó a la conclusión que estaba yendo muy rápido y debía aflojar para no pagarlo más adelante. Atravesamos el pueblo de Valleta y fuimos en dirección al Coll de Madres donde estaba el siguiente avituallamiento, pero antes de llegar tuvimos que afrontar una dura rampa de subida. 
Trotando hacia la Valleta.
Al llegar al avituallamiento Joan siguió corriendo y se distanció, yo decidí no forzar y seguir a mi ritmo. Seguí por la pista hasta unas ruinas, allí tras una bajada algo técnica por sendero llegué a la pista que llevaba hacia la riera. Apreté un poco el ritmo para llegar cuanto antes a LLançà, tras unos 3 kilómetros larguísimos por el interior de la riera por fin llegue a Llançà.
En el avituallamiento me esperaba Cristina acompañada de Sonia que esperaba a Toni y de Txuse, un compañero del CEI. Tras comer un buen plato de macarrones y descansar unos 10 minutos, me puse de nuevo en marcha para evitar encontrarme a los corredores de la distancia de 60 kilómetros, que salían a las 12 h. Sabía que me enfrentaba al tramo más duro de la marcha y decidí regularme, ya que el año pasado en este punto por ir un poco más rápido de la cuenta al final lo pagué. Empecé la subida adelantando a dos corredores de mi distancia, pero a los pocos metros me quedé solo. Iba subiendo a buen ritmo por un bonito sendero hasta llegar a una zona donde llaneaba un poco, allí apreté un poco el ritmo y llegué a la zona más inclinada de la subida. Empecé a subir y a lo lejos me pareció ver a una chica que conocía. Seguí subiendo a buen ritmo y le di alcance. Al llegar a su altura vi que era Montse Sistere, una amiga de Enric Sabater, subimos juntos hasta Roca Miralles. Después llegamos a la zona de la subida más inclinada de la carrera. Un cortafuegos muy inclinado que se me dio mucho mejor que el año pasado, allí dejé atrás a Montse y me volví a quedar solo. Al llegar al final del cortafuegos había una impresionante vista de LLançà.
Dura subida por el cortafuegos.
Bonitas vistas de LLançà.


seguí subiendo por pista y adelantando a algún corredor. El calor había hecho acto de presencia y me notaba algo revuelto del estomago, seguí a un ritmo suave pero constante hasta llegar al control de Mas Ventos. Solo pasar el control me entró un fuerte dolor de barriga y tuve que salirme del camino para ir a hacer una técnica larga, durante mi parada empezaron a pasar los primeros corredores de la distancia de 60 kilómetros. Cuando ya me encontraba mejor, seguí por la pista 1,5 kilómetros y enseguida llegué a St. Pere de Rodes. Antes de llegar al avituallamiento me encontré a Txuse que me acompañó hasta allí, Cristina me estaba esperando en el avituallamiento y me ayudó a recargar el camel mientras yo recargaba energías.
Tras despedirme de Cristina me tocaba afrontar el tramo más técnico de la marcha, primero una dura subida hasta el Castell de Sant Salvador. Después de un pequeño paso técnico llegué a un mirador, desde allí tenía una panorámica magnifica del golfo de Roses y del Port de la Selva. Tocaba afrontar la temida cresta, un sendero muy técnico donde había que ir con mucho cuidado para no caerse y no torcerse los tobillos. Los corredores de la marcha de 60 venían con energía y pidiendo paso, intenté hacer la cresta lo más rápido posible y me iba apartando cuando encontraba algún hueco.
El castell de San Salvador.

Vistas espectaculares del golfo de Roses.

Afrontando la temida cresta.
Tras finalizar la cresta venía un tramo de pequeñas bajadas y subidas por sendero que se hizo interminable hasta llegar a la carretera que lleva a Cadaqués.  Allí el tiempo empezaba a cambiar y el sol había desaparecido para dar paso a unas nubes amenazantes que se veían a lo lejos. Tocaba subida por carretera durante un rato, como sabia que la carretera me iba a llevar al mismo punto que el camino decidí seguirla aunque hiciera algún metro más. Adelanté a unos cuantos marchadores en ese tramo, una vez conecté de nuevo al camino continúe subiendo un poco por pista antes de encarar la bajada. Me puse música y comencé a correr a un ritmo controlado. La bajada hasta el avituallamiento de cala Joncols se hizo larguísima. 
Vistas durante la bajada a Cala Joncols.
Una vez en el avituallamiento bebí bastante líquido para no desfallecer durante la subida, decidí subir a un ritmo más suave que el año pasado para no pasarme. Mientras iba subiendo empecé a ver corredores que bajaban por el sendero, al parecer un buen número de corredores se habían despistado siguiéndose unos a otros y tenían que bajar al control a fichar. Una vez arriba tocaba bajar hasta Cadaqués, intenté trotar algo más que el año pasado pero el viento me lo impedía. Solo troté en las zonas del camino que hacían bajada, tras pasar varios tramos de senderos que atajaban la pista llegué a las calles de Cadaqués. Como hacía fresquito y estaba medio nublado, había mucha menos gente que el año pasado.
Bonita estampa de cadaqués.
Tras atravesar el tramo urbano giré hacia la izquierda para ir hacia el pabellón, allí me esperaban Cristina, Sonia, Toni y Jordi. Había llegado 15 minutos mejor que el año pasado y me encontraba mucho mejor, no me entraba el arroz y la pasta así que me comí una magdalena y algo de embutido que me dio Cristina. Aproveché la parada y me cambié los calcetines, empezaba a notar fresco así que decidí salir rápido del avituallamiento.
Recordaba el tramo desde Cadaqués al faro del año pasado ya que allí me entró una buena pájara. Este año me encontraba mejor e incluso pude trotar un buen rato cosa que hizo que el tramo no se me hiciera tan largo como el año pasado. Un tramo muy bonito de sendero con pequeñas subidas y bajadas con zonas algo técnicas, al llegar al faro el tiempo era bastante malo. 
Finalizando el tramo hacia el Faro.
Hacía bastante viento y se notaba algo de frio, había mucha menos gente que el año pasado y a la hora de bajar por la carretera lo pude hacer sin necesidad de ir esquivando coches como el año pasado. Quedaban 23 kilómetros para llegar hasta Llançà y unas 2:30h de luz solar y mi objetivo era llegar de día hasta el Port de la Selva. El camino hasta Sant Baldiri se hizo larguísimo como todos los años que he ido a esta marcha. Un tramo que tiene algunas zonas técnicas y algunas bajadas y subidas inesperadas, pasando por la curiosa señal indicatoria que tiene una calavera de animal. Todo ese tramo es pesado pero de día se me hizo muy diferente a la noche, así casi sin darme cuenta había llegado a Sant Baldiri y de día. 
Curioso panel indicador.

Sant Baldiri.
Me quedaban 13 kilómetros para llegar a Llançà y sabia que sería imposible llegar de día, pero al menos quería llegar hasta el Port de la Selva de día. Tras salir del avituallamiento subí la pequeña subida antes de encarar la bajada al Port de la Selva trotando despacio, en la bajada aceleré un poco el ritmo pero no pude evitar que me pasaran bastantes corredores. Llegué a las calles del Port de la Selva de día, había logrado mi objetivo. Me paré un momento antes de encarar el camino de Ronda a ponerme el frontal ya que estaba anocheciendo, me encontraba bien así que decidí intentar trotar todo el camino de Ronda. Aunque el viento era fuerte conseguí llegar al siguiente control y último de la carrera sin parar de trotar, hacia fresco y el viento era muy molesto. Pensaba que ya era el único que quedaba de mi distancia y que los que me seguían eran de la de 60, pero justo antes de salir del avituallamiento llegaron un chico y una chica de mi distancia. Salí del avituallamiento e intenté mantener el trote, el viento me lo impedía pero podía trotar lentamente. Troté incluso en los incómodos tramos de escaleras. Justo antes de llegar a la playa del cau del Llop me adelantaron el chico y la chica que había visto en el avituallamiento. Tras cruzar la playa vino el temido tramo de escaleras final, un tramo bastante inclinado y que aproveché para adelantar de nuevo a la pareja que me había adelantado. Al final de las escaleras me puse a trotar y no paré hasta la llegada. Justo antes de llegar me encontré a Cristina, Jordi, Toni y Sonia que me acompañaron hasta la llegada.

86,1 kilómetros

3500 metros de desnivel positivo

3500 metros de desnivel negativo

7000 metros de desnivel total acumulado

13:45 horas

En conclusión, una vez más he superado mi tiempo en la marcha del Cap de Creus. Seguramente este tiempo sea imposible que lo rebaje, así que el año que viene tendré que probar la distancia de 60 kilómetros para tener nuevos alicientes. Físicamente pensaba que llegaba más flojo que el año pasado, pero al final me he encontrado mucho mejor. Muscularmente no he tenido ningún problema, el pie me ha molestado en algunas zonas pero en general he tenido menos dolores de lo normal. Ha sido un placer reencontrarme con los compañeros del CEI. Sobre el recorrido solo puedo decir que me encanta. La marcha pasa por zonas muy bonitas y hay muy buen ambiente. Una vez más solo puedo agradecerle a mi mujer Cristina que me acompañara en esta aventura y me hiciera el seguimiento en muchos puntos de la carrera. Felicitar a Jordi y Toni por su gran tiempo en la marcha de 27 kilómetros.
Con Cristina.


Con los compañeros del CEI

Con Jordi y Toni.





viernes, 7 de abril de 2017

UT MONTSENY

Este año he empezado fuerte con las ultras, iba a por la Ultra Montseny después de haber hecho en enero la GR 10 Extrem y en marzo la Ultra de Xerta. En la de Xerta no pude acabar por no llegar al corte horario, y por si fuera poco con el dolor en el pie derecho que me impide entrenarme con normalidad. Esta Ultra del Montseny prometía ser diferente, el recorrido pasaba por zonas que he recorrido en algún entreno que otro y además tenía el aliciente de acompañar al amigo Toni Santana y conseguir que acabara su primera carrera de 80 km.

Cuando me apunte a la carrera las previsiones meteorológicas era de día nublado, pero a medida que nos íbamos acercando a la fecha las previsiones iban empeorando y todo hacía presagiar que tendríamos movida durante la carrera. Como viene siendo habitual en mi rutina antes de cada carrera me hice una planificación de tiempos, pero esta vez fui a casa de Toni para planificarla juntos.

El viernes me fui con mi mujer Cristina a dormir a Sta Eugenia de Berga un pueblo a 7 kilómetros de la salida, quería ir tranquilamente al breafing y poder dormir un poco más de lo que lo hubiera hecho en casa. Después de alojarnos en el hotel y acabar de preparar la mochila, Cristina y yo nos fuimos hacia Seva para acudir al breafing y recoger mi dorsal y el de Toni. Mientras recogíamos el dorsal llegaron Marc y Adri dos compañeros de Oju ke passu, Adri con aspiraciones a quedar bien arriba y Marc un chico que dará que hablar. Nos sentamos todos juntos para escuchar el breafing y comentar algunos aspectos de la carrera, durante la charla nos dijeron que en principio no nos llovería en las zonas bajas pero que en la zona del Turó de l’Home se esperaba nieve. Una vez acabada la charla nos despedimos de Adri y Marc y nos fuimos a cenar y para el hotel a dormir.

Llego el gran día, llegamos a Seva y aparcamos lo más cerca de la salida posible. Después fuimos a buscar a Toni que acababa de llegar, fuimos hacia el casal donde había un bar para poder tomar un café antes de salir. Finalmente no me tome nada para que no me sentara mal en el estomago, nos fuimos hacia la zona de salida y nos dispusimos a comenzar la aventura. La temperatura era fresca, pero no hacía mucho frio y además no llovía nada y el cielo no amenazaba lluvia inminente.
Llego el gran momento, tras la cuenta atrás dio comienzo la Ultra del Montseny.  Éramos pocos corredores y le comente a Toni que no creía que tardáramos mucho en quedarnos los últimos, tras unos primeros metros por las calles de Seva salimos hacia una urbanización. Nos pusimos a trotar a ritmo suave para no desgastar, habíamos calculado llegar al primer avituallamiento en 40 min. Íbamos avanzando por caminos fáciles y muy corribles, no queríamos forzar para no pagarlo más adelante. Llegamos al km 4,5 que era el que habíamos calculado que estaba el avituallamiento, allí no había nada y por lo visto aun nos quedaba un buen tramo. Seguimos con una subida corta pero inesperada, después llaneamos hasta el avituallamiento. Estábamos en el kilómetro 6 y llevábamos 15 minutos más de lo previsto, pero también 2 km más de lo calculado por lo que realmente no íbamos muy mal.

Tocaba afrontar un tramo de subida hasta Collformic, esta vez dejamos atrás los caminos fáciles de los primeros kilómetros y empezaba el recorrido 100% Montseny. Senderos con tupida vegetación y bosques espectaculares, Toni subía bien y yo le dejaba que fuera haciendo porque tampoco nos pasábamos mucho de vuelta. Al llegar al kilómetro 12 donde pensábamos que estaba el avituallamiento, nos dimos cuenta que aún nos quedaba un tramo de subida. Seguimos por un sendero espectacular y enseguida llegamos a Collformic, el avituallamiento estaba justo en el parquin del restaurante. Avituallamiento bastante completo con suficiente líquido y frutos secos, preguntamos en que kilometro estábamos y nos dijeron que en el 12. A nosotros nos salían 13 y estábamos dentro de lo planificado tardar 2 horas en hacer 12 pero llevábamos 1 km más, así que íbamos muy bien.
Vistas desde Collformic
Tocaba bajada larga y por terreno bueno, una larga pista que atravesaba dos masías espectaculares. Bajamos regulando la velocidad aunque el terreno invitara a correr rápido, cuando acabamos la bajada iniciamos la subida hacia el café donde estaba el siguiente avituallamiento. Subida por sendero que en algunos tramos era bastante inclinada, durante la subida adelantamos a una chica y casi llegando al final vimos que había 3 corredores más. Eso nos dio bastante moral porque no pensábamos adelantar a nadie, al llegar al avituallamiento hicimos la misma pregunta que en los anteriores. Cuantos kilómetros llevábamos, nos dijeron que 18 pero a nosotros el GPS nos  daba 21, no nos importó la diferencia porque íbamos según lo planificado pero aquel desfase de kilómetros podría afectar a alguien que se hubiera planificado para menos km. En el avituallamiento reconocí a Alberto Ahumada que el año anterior había hecho un video de la carrera, le desee suerte y que este año tenía que conseguirlo ya que el año pasado no llego al corte.
Llegando al avituallamiento del Cafe.
El tiempo hasta ese momento nos estaba respetando, pero de repente vimos como las nubes cubrían las montañas y a nosotros nos dejaban inmersos en una espesa niebla. Por suerte el tramo de carrera que estábamos haciendo no tenía mucha complicación, era seguir la pista del Pla de la Calma y después girar en dirección al Sui. Llegamos al Sui casi sin darnos cuenta ya que con la niebla no se veía casi nada, desde el Sui al Samont era seguir la carena atravesando algunos tramos técnicos. Por suerte la niebla levanto y nos permitía disfrutar de un paisaje espectacular, Toni recibió la llamada de su chica Eva que le dijo que nos esperaban en St Esteve. 
En el Sui con Toni.
Coronando el Sui.
Eso hizo que nos animáramos un poco más por poder ver a nuestras mujeres, tocaba bajar del Samont hasta la ermita de St Elies. Bajada muy técnica en algunos tramos y más suave en su parte final, aunque justo antes de llegar a St Elies nos hicieron subir una pequeña rampa. Llegamos a St Elies nuevamente bajo una niebla espesa, a la misma vez que llegamos nosotros llegaron un grupo de chavales que estaban de excursión. Seguíamos con esos 3 kilómetros más en carrera y esta vez con unos 15 minutos más sobre la planificación, repusimos líquidos y comimos algo y en marcha hacia St Esteve. La bajada fue muy agradable alternando tramos de pista ancha con senderos muy corribles y bonitos allí nos adelantaron dos corredores, uno de los cuales (Jordi) al final acabaría con nosotros la carrera. Justo antes de entrar en las calles del pueblo las cintas no cuadraban con el track de la carrera, pero por suerte el camino llevaba al mismo sitio. Una vez en las calles de St Esteve se puso a llover tímidamente y escuchamos los gritos de Cristina, Eva y los padres de Eva que habían ido a recibirnos. Nos acompañaron un rato hasta el avituallamiento y una vez dentro nos ayudaron a rellenar líquidos y prepararnos para afrontar la lluvia, íbamos muy bien de tiempo pues a pesar de llevar 3 km más íbamos dentro de lo planificado. Nos despedimos de Cristina, Eva y los padres de Eva y nos pusimos de nuevo en marcha.
Paisajes durante la carena del Sui al Samont.
Llovía con más intensidad y nos disponíamos a afrontar uno de los tramos más largos dela carrera, Toni tuvo que parar para poner el móvil  a cargar y en ese momento nos pasaron Alberto Ahumada y Jordi. Seguimos una pista que nos llevó a atravesar un rio, seguimos y unos metros más adelante llegamos a un nuevo tramo de rio, esta vez más largo. Lo cruzamos y vimos como llegaba Alberto grabando, seguimos los tres juntos un buen rato hasta que nuevamente tuvimos que cruzar el rio. Esta vez era algo más profundo y el agua estaba más fría, yo cruce grabando a Alberto ya que le había comentado si quería que le grabara mientras cruzaba el rio. A partir de allí iniciamos un tramo de subida por pista, a medida que el camino iba ganando altura la lluvia iba subiendo en intensidad. Seguimos un buen tramo de continua subida bajo la lluvia torrencial y con los caminos que parecían ríos, por suerte cuando ya nos quedaban pocos kilómetros para llegar al Montseny la lluvia cesó. Así pudimos disfrutar de los senderos por los que íbamos a llegar hasta la población del Montseny, allí nuevamente nos juntamos con Jordi y Alberto a los que habíamos dejado un poco atrás en la subida. Llegamos a la base de vida del pueblo del Montseny donde nos esperaban Cristina, Eva, la hermana de Toni y el cuñado de Toni. Nos sentamos en una mesa y cogimos un buen plato de pasta, también nos quitamos los calcetines mojados para que nos respiraran los pies. Le dije a Toni que yo solo me cambiaria los calcetines y esperaría a Viladrau para ver el tiempo como iba, Toni hizo lo mismo y solo se cambió los calcetines.
Nos despedimos de nuestros acompañantes y nos dispusimos a afrontar el tramo más vertical de la Ultra, los primeros 2 kilómetros eran por pista así que la subida no se hizo muy dura. De repente se puso a tronar y comenzó a llover bastante, el camino se iba inclinando y las condiciones meteorológicas iban empeorando. Decidí ponerme los guantes porque empezaba a notarme las manos heladas, la lluvia dio paso al granizo y así hicimos unos 2 kilómetros más pero ya cuando entrabamos en la parte más inclinada y estrecha de la subida comenzó a nevar fuertemente. Íbamos subiendo a buen ritmo, pero no veíamos nada debido a las gorras que llevábamos para aguantar la capucha del impermeable. Eso nos hizo que nos equivocáramos y siguiéramos un sendero con una vegetación muy tupida que nos golpeaba en la cara y que debíamos ir apartando con el brazo, cuando ya nos quedaba poco para llegar divisamos a una chica la cual pasamos. Iba bastante tocada así que cuando llegamos al avituallamiento se lo dijimos a los que allí estaban, el avituallamiento estaba dentro de una furgoneta debido al frio que hacía. Allí habían 3 o 4 corredores que habían abandonado, y después llegaron 2 o 3 más que también lo dejaron. Toni  yo nos encontrábamos bien y no íbamos a dejarlo allí. Comimos y bebimos algo y nos dispusimos a afrontar el tramo que va del Turó a les Agudes, le dije a Toni que aquel tramo había que pasarlo rápido por el frio. Lo hicimos bastante rápido a pesar de que las rocas estaban húmedas por la lluvia, al llegar a los pies de les Agudes podíamos contemplar como el cielo se había despejado y daba paso a un paisaje sublime.
En el Turó de l'Home.
Bonito paisaje.


Seguimos en dirección hacia Sant Marçal tocaba bajada por sendero, el sendero en su inicio era bastante inclinado y con zonas expuestas al vacío. Bajamos aquel tramo extremando las precauciones y algo más lento de lo que hubiéramos querido, pero aquel tramo era para no correr riesgos. Pasado aquel tramo peligroso el sendero se dejaba caminar más rápido hasta que llegamos a la pista que lleva hasta Sant Marçal
Uno de los tramos del descenso hacia Sant Marçal.
justo antes de llegar nos vinieron a recibir Eva y Cristina y nos acompañaron hasta el avituallamiento. Seguíamos llevando 3 kilómetros más de carrera, allí habíamos llegado unos 15 minutos por encima de lo previsto ya que las malas condiciones meteorológicas de la subida al Turó nos habían retrasado. Les dijimos a las chicas que calcularan unas 2:30h para que llegáramos a Viladrau y nos pusimos en marcha.Ya no veíamos a nadie ni por delante ni por detrás y pensábamos que ya no veríamos a nadie más, nos quedaban pocas hora de luz solar y queríamos intentar llegar hasta Viladrau de día. Iniciamos la subida hacia Coll Pregón con energía y muchas ganas, la subida ya la hemos hecho muchas veces así que sabíamos que nos esperaba. Toni se puso a tirar a buen ritmo y casi sin darnos cuenta atravesamos el duro primer tramo de la subida, atravesamos la zona de castaños y entramos en el hayedo hasta que casi sin darnos cuenta estábamos en el Coll Pregón. Habíamos tardado menos de 1 hora en subir, mucho mejor de lo que habíamos calculado. 
En el Coll Pregón.

Toni llegando al Coll Pregon.
Iniciamos la bajada por el sendero que sale a la derecha del coll Pregón, un sendero que atraviesa un bosque de película fantástica. Por momentos parecía que estábamos en el señor de los anillos y que de alguno de aquellos arboles nos saldría Gandalf el mago, una bajada espectacular pero muy inclinada. Podíamos haber bajado trotando pero hubiera sido malgastar demasiada energía, por suerte llegamos a un tramo de pista en el que si pudimos trotar un buen rato para ganar tiempo. 
Bajando hacia Viladrau.
Mientras bajábamos por la pista escuchamos ruido y de repente vimos que Jordi (el chico con el que habíamos ido coincidiendo desde el Café) se acercaba corriendo. Pensábamos que no nos pillaría y nos sorprendió un poco, lo dejamos atrás en una pequeña subida pero nuevamente en la bajada nos juntamos los 3. Entramos en las calles de Viladrau y no había ni rastro del avituallamiento, se nos estaba haciendo muy largo aquel tramo y a parte ya había oscurecido. Tras pasar un pequeño sendero vimos una casa a lo lejos, allí estaba el avituallamiento y en la puerta estaban Eva y Cristina esperándonos. Toni tenía el GPS casi sin batería, al parecer por el frio el cargador externo que llevaba no funcionaba. Toni puso a cargar el GPS un rato mientras comíamos algo, yo hice lo mismo aunque el mío podía aguantar.
El avituallamiento estaba dentro de una casita con calefacción, Eva y Cristina nos ayudaban a cambiarnos calcetines y darnos comida. Jordi también tenía a su chica ayudándolo, mientras estábamos comiendo llego un chico que me sonaba. Era el chico francés que estuvo en el GR10 de valencia, Toni me dijo que al final no se cambiaría de nada. Yo tampoco me cambie de nada porque iba bien, solo nos cambiamos calcetines para ir con los pies calientes. Lo único que queríamos era llegar lo antes posible, Eva le comento a Toni si llegaríamos en 3 horas a Seva y yo le dije que un poco más que aún quedaba subida. Nos despedimos de las chicas y quedamos en vernos en un rato en Seva, al salir del avituallamiento hacia bastante frio y nos costó un ratito entrar en calor. Cuando llevábamos un rato andando llego Jordi, nos comentó si nos importaba que fuera con nosotros. Le dijimos que sin ningún problema y que lo podía haber hecho mucho antes, ya que caminar solo se hace más pesado que el ir en compañía. El primer tramo de subida no era excesivamente complicado, pero una vez pasamos de la Erola el sendero empezaba a picar hacia arriba. Íbamos avanzando mientras hablábamos de nuestras experiencias en carreras, pasamos un trozo comprometido de sendero con piedras resbaladizas y barranco a nuestro lado. Encaramos así el último tramo de la subida, en pocos metros de recorrido ascendimos bastantes metros de desnivel. Pero tras un bosque se podía ver Sant Segimón a nuestra izquierda, al final del sendero escuchamos como nos daban gritos de ánimo. Así por fin llegamos al avituallamiento, yo pase rápido pero Toni y Jordi se estaban recreando en exceso. Les dije que arrancáramos rápido para no coger frio y nos pusimos en marcha, nos hicieron descender a lo más profundo del valle como si descendiéramos a Mordor. El sendero era oscuro y técnico hasta que llegamos al rio, desde allí iniciamos una dura pero por suerte corta subida. En el avituallamiento nos dijeron que eran 350 metros y solo subimos 160, iniciamos la bajada alternando tramos buenos con tramos bastante complicados. Cuando llegamos a un tramo de sendero más bueno me puse a caminar rápido, me anime tanto que a Jordi y Toni les costaba seguirme. Decidí aflojar un poco para no dejar atrás a los compañeros, antes de llegar al Brull debimos cruzar un tramo largo de asfalto. Llegamos al pueblo del Brull 45 min antes de las 12 de la noche del sábado, pensamos si sería posible llegar a Seva en ese tiempo y acabar en el mismo día. Jordi tenía a su chica esperándolo en una furgoneta, se había quedado dormida y la tuvo que despertar. Paramos brevemente en el avituallamiento y nos pusimos en marcha, a pesar de que el último tramo era bastante fácil y podíamos haber trotado un poco para ganar tiempo decidimos no hacerlo. Así casi sin darnos cuenta y con 3,5 kilómetros más de carrera de lo previsto, llegábamos a la meta de Seva. En meta Cristina, Eva y la mujer de Jordi nos esperaban para recibirnos, nos dijeron que entráramos corriendo pero nosotros quisimos entrar andando para saborear el momento.
Llegando junto a Toni

Toni yo y Jordi posando con nuestra medalla.

87,5 kilómetros

4370 metros de desnivel positivo

4370 Metros de desnivel negativo

8840 Metros de desnivel acumulado

18:07 horas


En conclusión, una buena ultra por el Montseny. La primera parte de la Ultra tiene poco desnivel y es muy pistera, pero la segunda parte de la carrera es un bonito recorrido. La señalización ha sido muy buena, era imposible perderse. Los avituallamientos muy completos, quizás podían haber puesto sopa en Viladrau y Sant Segimón pero por lo demás no nos faltaba líquido. Los voluntarios estaban algo desinformados con los kilómetros pero por lo demás eran todos muy atentos, así da gusto correr una carrera. Mis sensaciones en carrera han sido muy buenas, ya que no he sentido ningún dolor en el pie y me he encontrado bien en todo momento. Contento por haber ayudado a Toni y Jordi a acabar su primera carrera de más de 80 kilómetros, y un placer haber compartido esta aventura con Toni al que poco a poco estoy enganchando a la larga distancia. También me ha gustado saludar a Alberto ahumada el cual nos ha incluido a Toni y a mí como actores secundarios en su video jejeje. Mención especial para Cristina y Eva que a pesar del mal tiempo han estado en todos los avituallamientos posibles dándonos su apoyo, ellas son también finishers de la Ultra porque han estado hay a pesar del frio y la lluvia. Cristina una vez más me acompaño en una nueva aventura, tengo mucha suerte de que ella me siga en todas mis aventuras a pesar de las horas que ha de pasar sola. TE QUIERO MUCHO CRISTINA