miércoles, 13 de mayo de 2015

CARRERA O VIENTO RONDADOR

Desde pequeño he veraneado en Boltaña, he paseado por sus calles y he caminado por algunos de sus senderos. Que mejor forma de pasar un fin de semana, que viajar a Boltaña y participar en la carrera y hacer un poco de turismo con mi mujer.

El viernes subimos hacia Boltaña y nos alojamos en el camping la Gorga, me acompañaron como ya viene siendo habitual mi mujer (Cristina) y un amigo (Jordi) me acompañaban en esta nueva aventura.

El sábado por la mañana hicimos la típica excursión matinal que se suele hacer cuando viajas a Boltaña, la subida al castillo para admirar las vistas del pueblo y la Peña Montañesa. Por la tarde se fuimos a buscar el dorsal y yo me apunte a una carrera que organizaban, bueno la verdad es que organizaban varias carreras. Primero corrían los niños que daban vueltas alrededor de la iglesia, después en teoría se correría por categorías dando una vuelta en un circuito de 2 km. Las carreras de los niños eran muy divertidas, podías ver la alegría con la que participaban. Finalmente la vuelta a Cañimas que era como se llamaba la carrera que iba a participar, fue algo más deslucida de lo que esperaba. De mi categoría solo se apuntaron  3 y el resto eran chavales del pueblo, la vuelta en si no era complicada y era bastante chula. Pasamos por al lado de una ermita y bordeamos el castillo por detrás y siguiendo el curso del rio, después se llegaba a Boltaña en una subida y se recorrían sus estrechas calles hasta llegar a la plaza mayor. No me tome muy en serio la carrera porque no me quería quemar de cara al domingo, los chavales que participaban pusieron un ritmo de salida muy fuerte. Yo seguía de lejos pero en una bajada apreté el ritmo y me puse el segundo, el primero era un chavalín que iba como un cohete. Si hubiera querido lo hubiera podido coger, pero no quise forzar la máquina. Cuando llegamos al pueblo, el chaval ya se había ido bastante así que yo me espere a que llegaran dos chavales que venían por detrás. Justo antes de llegar a la meta, los deje pasar para que quedaran en buena posición. A mí me daba igual, pero finalmente quede primero de mi categoría. El alcalde del pueblo me dio una teja de cerámica y me hice una foto en el pódium. 
Salida Vuelta a Cañimas.

El podium por categorias.
Después nos fuimos a cenar y a prepararme las cosas para la carrera. Llego el gran día, nos levantamos y nos fuimos para el pabellón que era el sitio desde donde daban la salida. En la línea de salida se podía observar la categoría que tenía la gente que participaba, mi temor era quedarme el último nada más salir.

Llego el momento, después de un cohete para dar la salida arrancaba la carrera. Cristina y Jordi me irían a ver a Janovas pero también estaban allí para grabar la salida, los primeros metros transcurrían por asfalto. Después cruzamos el puente de la Gorga y nos metimos en un sendero que hay al lado del camping, llegamos a una de las zonas guapas de la carrera. El sendero dejaba el bosque y discurría por la pared de la montaña y paralelo al rio, después pasamos por los Mosquerales y el puente románico. 
Uno de los pasos mas guapos de la carrera.
Aquí ya venía la subida, poco a poco me iba encontrando bien e iba dejando gente atrás. Pasamos por un punto donde había que caminar paralelo a una especie de barranco, y después se llegaba al avituallamiento. La gente apenas paraba y a la que venía una pequeña bajada te adelantaban como balas, tras pasar el avituallamiento continuamos subiendo un poco y después vino un largo descenso por sendero. El sendero era espectacular, por el interior de un bosque y en bajada serpenteante te permitía correr a gran velocidad. Después se llegaba al avituallamiento y se cogía el desvió hacia Janovas, el sendero que lleva hacia Janovas es espectacular. Un continuo sube y baja por bosques muy tupidos con lugares mágicos como un paso por debajo de una roca. Después se bajaba al rio y se realizaba el paso del congosto de Janovas, un paso que parece más peligroso de lo que en realidad es. Un camino escavado en la roca que pasa paralelo al rio, el rio bajaba con un buen caudal y eso daba más espectacularidad al paso. Yo aproveche que prácticamente iba solo, porque los de detrás iban lejos. Para hacer alguna foto y disfrutar del momento, tras el paso se subía por unas escaleras de hierro y se llegaba al camino que lleva a Janovas.
Atravesando lugares magicos.
El estrecho paso del congosto de Janovas
Disfrutando del momento.
Allí en lo alto del camino me esperaban Cristina y Jordi, eso me dio fuerzas para poder subir la subida corriendo. Me despedí de ellos y en unos pocos metros ya estaba en el pueblo abandonado de Janovas, un pueblo que hicieron abandonar para construir una presa y que finalmente no la construyeron.
Apretando los dientes para la subida.
El pueblos de Janovas.
Tras pasar por el avituallamiento me disponía a hacer el tramo más largo de subida, primero era suave porque llaneabas por al lado de unos campos de cultivo. Pero después de cruzar el rio, el camino subía con fuerza por una pared vertical. Por suerte no era muy largo aquel tramo, además había unos chavales que te daban ánimos desde arriba. Después fui pasando gente sin cesar debido a que llevaba un ritmo muy alto, la subida era muy agradable. Iba subiendo por el interior de un bosque, pero había muchos tramos donde se podía correr. La verdad es que prácticamente toda la subida la hice corriendo, eso es algo de lo que estoy contento porque antiguamente no era capaz de hacerlo. Casi sin darme cuenta me encontré en el avituallamiento, allí había 3 chicos. Uno de ellos pregunto en qué posición íbamos, y nos dijeron que habían pasado 103. Era impresionante pues llevábamos un buen tiempo, eso te mostraba el nivel que había en la carrera. Salí del avituallamiento siguiendo al chaval que había preguntado, en la bajada me saco bastante trozo. Pero después vino un tramo bastante largo de subida, aquí me junte con él y continuamos juntos. El chico se llamaba Lucas, continuamos hablando de carreras y de lo que hacíamos cada uno hasta llegar a Campodarbe. Otro de los pueblos abandonados por donde pasa la carrera, el ambiente era muy bueno allí con la poca gente que había animando.
Campodarbe, otro pueblo con encanto.
No nos quedaban muchos kilómetros y prácticamente nada de desnivel positivo, Lucas y yo proseguimos por la pista hasta llegar al siguiente avituallamiento. Era el último avituallamiento y ya apenas quedaban 4 kilómetros para llegar, lo único malo es que debíamos afrontar la bajada por la Coasta. La bajada en si es espectacular, no solo por el terreno sino por las espectaculares vistas del pirineo. Lucas y yo bajábamos prácticamente juntos, pero hubo un momento que decidí probarme y ver como se me daba bajar por allí. La verdad es que a pesar de lo sinuoso y empedrado que es el camino, logre bajar a gran velocidad e incluso adelante a 4 corredores. 
Vistas espectaculares del pirineo.
Bajada espectacular por la Coasta.
Después llegue a la entrada del camping y habían colocado un arco para indicar que estábamos en el ultimo kilometro, un último kilometro para rematar la faena. Había que subir hasta la plaza mayor de Boltaña, pero al contrario de lo que me imaginaba me encontraba muy bien y pude subir sin problemas. Incluso intente pillar a dos corredores que iban por delante pero me llevaban una ventaja insalvable. Tras cruzar la línea de meta y saludar a Lucas que acababa de llegar, me dirigí hacia el pabellón para ducharme y disfrutar de la comida de hermandad.

26’5 kilómetros

1266 metros de desnivel positivo

1266 metros de desnivel negativo

2532 metros de desnivel total acumulado

3:35 horas

En conclusión, una buena forma de pasar el fin de semana es viajar con la mujer y participar en lo que más te gusta. Volver  a estar en Huesca es un autentico placer, la carrera espectacular. Visitar pueblos deshabitados y recorrer pasos como el del congosto de Janovas no tiene precio, mis sensaciones fueron estupendas y estoy con la moral a tope de cara a las grandes citas. El único pero son las plantas de mis pies que no acaban de curarse, pero bueno en carrera apenas noto molestias. Dar nuevamente las gracias Cristina y Jordi por acompañarme nuevamente.

miércoles, 22 de abril de 2015

CINC CIMS

Domingo 12 de abril

Casi sin tiempo de recuperarme del trote del sábado, me veía envuelto en otro fregado. Mi amigo Yeray se había apuntado a la Cinc Cims de castellar, y para que no se enfrentara solo a la aventura decidí acompañarlo.
Quedamos Yeray y yo a las 4:45h para ir a Castellar y aparcar el coche con tiempo, cuando llegamos y empezamos a dar vueltas vimos que el tema del aparcamiento estaba un poco complicado. Aparcamos primero el coche de Yeray que era más grande, después fuimos a la zona donde vive Paco y aparcamos el mío. Desde allí hasta la zona de entrega de dorsales había un chachillo, pero que más daba si nos íbamos a cascar 52 kilómetros. Como aun quedaba un rato para la salida, decidimos entrar en un bar y almorzar algo. Poco a poco iba llegando gente, y como no la gran mayoría eran del CEI ya que la marcha era cerca y se habían apuntado bastantes.

A las 6:00h dieron la salida, esta vez no pude hacer foto del CEI porque era imposible juntarnos a todos en el espacio de la salida. Al poco de haber empezado ya estábamos trotando en dirección al puente que cruzaba la riera, muchos corredores empezaban también a coger atajos. Así empezamos a subir y poco a poco iba atrapando a compañeros del club y conocidos de las marchas, hasta que contactamos con Francisco, Paco, Ramón, Toni,Marcos,Xavi y Natalia. Íbamos subiendo a buen ritmo y Yeray y yo íbamos hablando con los compañeros, así casi sin darnos cuenta llegamos al primer avituallamiento. Los compañeros apenas pararon, pero conseguimos reengancharnos, proseguimos por la pista y llegamos al camino principal que sube a la Mola. Paco se había quedado descolgado, pero el resto continuábamos juntos. Así poco a poco y sin aflojar, llegamos a la cima de la Mola, nos hicimos una foto de grupo y comenzamos a quitarnos capas de ropa.
En la Mola con los compis del CEI.
Los compañeros tiraron hacia adelante, mientras Yeray y yo habíamos estado quitándonos los cortavientos y frontales. Nos pusimos a trotar admirando el paisaje, el día estaba totalmente despejado y eso nos daba la oportunidad de disfrutar de unas vistas espectaculares. Apretamos un poco el ritmo en la bajada y conseguimos atrapar a los compañeros, pasamos el pequeño tramo de subida por piedras y continuamos trotando por los bonitos senderos que llevan hacia el Montcau. Yeray se aceleraba muy rápidamente, y de vez en cuando había que aconsejarle que aflojara. Enseguida llegamos a un nuevo avituallamiento, que estaba situado justo antes de empezar la subida al Montcau. Como había que subir y después volver a bajar, decidimos que comeríamos a la vuelta. Subimos hacia el Montcau a un ritmo considerable y durante el ascenso nos fuimos cruzando con algunos compañeros, una vez arriba hacia un viento muy frio así que estuvimos el tiempo justo de hacernos una foto y bajar. Durante la bajada nos cruzamos con el Presi y el Emili, una vez abajo ya pudimos comer tranquilamente para recargar energías. 
En la cima del Montcau.
Vistas espectaculares.
Mientras iban llegando compañeros del CEI, nosotros nos dispusimos a continuar. Al grupo que íbamos se nos unió Danilow, nos tocaba afrontar la canal del Llor. Una larguísima bajada por un sendero sinuoso y con tramos muy técnicos, Marcos empezó a bajar a toda velocidad y Yeray se fue detrás de el. Francisco, Toni Y yo seguimos a nuestro ritmo. Xavi Y Natalia se quedaron atrás, al final del sendero llegamos a una pista ancha. Desde allí había una bonita vista de la Mola, empezamos a hacer un tramo de subida continuada por pista y llegamos a una cruz. Desde allí iniciamos el descenso hacia Sant LLorenç de Savall, al entrar al pueblo vimos las terrazas de los bares de la plaza llenas de ciclistas y nosotros pasando una calor considerable. Al final del pueblo y al lado del cementerio estaba situado el avituallamiento, comimos algo y nos pusimos de nuevo en marcha. Xavi y Natalia aun no habían llegado, pero sabíamos que en la pista nos darían alcance. A los pocos metros de haber empezado a andar, Marcos tuvo que darse la vuelta porque se había dejado el vaso en el avituallamiento.
Empezaba el tramo más largo de la marcha y también el más pesado, una larga subida por pista bajo un asfixiante calor. Íbamos Francisco, Yeray, Toni, Marcos, Ramón y yo. Llevábamos un buen rato y seguíamos subiendo sin parar, llegamos a un punto del camino que estaba un poco mas sombreado y Xavi y Natalia nos pillaron. Proseguimos todos juntos hasta el avituallamiento, pero como también era de un estilo al que había en el Montcau decidimos hacer la misma estrategia. Subimos a San Sadurni de Gallifa por un sendero bastante inclinado, arriba nos deleitamos con las vistas y sellamos en un control. 
San Sadurni de Gallifa.
La bajada hasta el avituallamiento también era por sendero, como era algo técnico Xavi y Natalia se quedaron un poco atrás y los demás llegamos todos juntos. El avituallamiento era muy completo, bocadillos de jamón, tomates, fruta, bebida fresca. Hacía tiempo que en una marcha no me encontraba avituallamientos tan completos. Los compañeros se pusieron en marcha de nuevo, y como paso anteriormente Marcos salió como un cohete. Fuimos bajando por un sendero bastante técnico a buen ritmo, Yeray se adelanto y bajo más rápido para pillar a Marcos. Toni, Francisco y yo bajábamos más o menos a la misma velocidad. Ramón se quedo también atrás, y cuando llegamos a Gallifa vimos que Marcos no había llegado. Por lo visto se había parado a hacer una técnica larga, estábamos Francisco, Yeray y yo ya que Toni también se quedo atrás. Proseguimos nuestro camino e hicimos un largo descenso primero por pista y después por sendero, después de cruzar una riera comenzamos el ascenso hacia el Farell. Yeray estaba animado así que se puso a tirar con fuerza y cada vez nos sacaba mas distancia, la subida por la pista se hizo larguísima y además hacía mucho calor. Después subimos por un sendero muy empinado hasta llegar al avituallamiento, Yeray ya hacia un ratillo que estaba allí. Justo antes de volver a arrancar llego el resto de compañeros excepto Ramón, seguramente algo le había debido sentar mal en el avituallamiento porque no era normal que no viniera. Cuando todos los compañeros repusieron fuerzas continuamos nuestro camino en dirección al Pic del Vent, llegamos a la cima casi sin darnos cuenta. 
En el Pic del vent.
Tocaba bajada por sendero muy resbaladiza, bajamos despacio para no sobrecargar piernas y justo antes de llegar al final Marcos tuvo una caída a cámara lenta. Llegamos a la pista y comenzamos a caminar rápido, de vez en cuando nos animábamos y trotábamos un poco. Pero el tramo era bastante largo, hasta que por fin llegamos al Puig de la Creu. 
Ultima cima el Puig de la Creu.
Desde allí ya era todo bajada hasta Castellar, nos quedaban 3 kilómetros y solo 40 minutos si queríamos hacer 9 horas. Nos pusimos a trotar y bajamos bastante rápido, enseguida estábamos entrando en las calles de Castellar y una vez allí el ritmo subió de repente y en un momento nos plantamos en la sede del centro excursionista. Lo habíamos conseguido, habíamos tardado menos de 9 horas pero habíamos llegado chorreando de sudor jajaja.

52 kilómetros

2663 metros de desnivel positivo

2663 metros de desnivel negativo

5326 metros de desnivel total acumulado

8:58 horas


En conclusión, después de haber hecho 57 kilómetros el sábado mis piernas han respondido a la perfección. El recorrido del Cin Cims es bastante exigente, así que me sirve como un gran entreno. Estoy contento de haber podido compartir kilómetros con los compañeros del CEI y con Yeray que debutaba en la distancia. Agradecerle a mi mujer que a pesar de haber hecho una el sábado, me haya dejado hacer también una el domingo. Ahora a seguir a tope de cara a los grandes retos.

MOLLET-MONTSERRAT

Sábado 11 de abril
Hacia unas semanas me enteraba que se iba a organizar la primera marcha Mollet-Montserrat, decidí que quería apuntarme pues era la primera edición y quería ver como era el recorrido.
Había llegado el gran día, afrontaba un fin de semana con bastante trabajo. Estaba apuntado a la Mollet-Montserrat y al día siguiente tenia la Cinc Cims, me respondería el cuerpo?

El hecho de tener la salida cerca de casa, solo tenía que bajar del portal y llegaba. Me permitió alargar un poco más las horas de sueño, a pesar de eso la marcha salía a las 5 y debía estar antes para recoger dorsal. Llegue a la zona de salida y recogí mi dorsal, justo cuando quedaban unos minutos para dar la salida nos explicaron una incidencia que había pasado con el ayuntamiento de Sabadell. Al parecer al llegar a Sabadell nos veríamos obligados a coger un autocar para poder salir de la población, las ventadas que hubo hace unos meses habían dejado los caminos colindantes impracticables. Debido a este hecho mi estrategia para la marcha debía cambiar, no era cuestión de gastar energías tontamente si en Sabadell debía parar.

Las 5:00h arranca la marcha, salen dos de la organización marcando el ritmo y absolutamente nadie corre. Yo decidí tomármelo con calma y me puse a caminar, fui hablando con uno y con otro mientras atravesábamos innumerables zonas industriales. Hasta que por fin nos metimos en la riera de Sabadell, un tramo larguísimo de riera en el cual hacia un frio considerable nos llevo a todo el grupo hasta el primer avituallamiento. Llevábamos 15 km y 2:45 horas de marchas, me comí el chocolate y la coca y me fui hacia el autocar para no tener que esperar mucho rato.

Las señales para llegar a la zona de autocar eran un poco escasas, pero más o menos por intuición conseguí llegar. Cuando hubo unas 40 personas subidas, nos pusimos en marcha. Habíamos de realizar un trayecto de 7 km, en el cual perdimos casi 40 minutos entre rellenar el autocar y reemprender la marcha. Una vez llegados a destino, volvía a empezar la marcha y había que coger temperatura. Me puse a caminar para ir calentando mientras atravesábamos una zona, donde los efectos devastadores del viento se hacían presentes con una gran cantidad de arboles caídos.

Tras atravesar esa zona boscosa, decidí que había llegado el momento de comenzar a trotar un poco. Al principio me siguieron unos cuantos, pero cuando llevábamos 1 km desde que había empezado a correr me quede solo con un señor y un chico más joven. El señor se llamaba Antonio y me dijo que era corredor habitual, pero nunca de tanta distancia y el chico que de vez en cuando hacia excursiones a la montaña. Continuamos trotando sin parar mientras atravesábamos un núcleo urbano, así llegamos a un nuevo avituallamiento. El señor del avituallamiento nos dijo que ya les sacábamos 15 minal resto del grupo, me parecía raro que nadie nos siguiera pero como me encontraba bien decidí seguir trotando.
Antonio y el chico (perdona pero no recuerdo tu nombre) me seguían, entramos en una zona de bajada que nos llevo a otra especie de riera y a partir de ese punto por fin cambiamos un poco el panorama. Hasta ese momento había sido polígono tras polígono y largas zonas de campo, sin apenas nada de desnivel. 
Trotando en solitario.
En ese momento comenzamos a subir por un bosque, la subida era larga pero no tenía un desnivel muy acentuado. Cuando ya pensábamos que habíamos llegado arriba, seguimos subiendo por pista. Después el terreno se suavizo y fuimos atravesando urbanizaciones, casi sin darnos cuenta y debido a que apenas dejábamos de trotar si no era subida llegamos hasta el control que estaba en la Casa Nova del Obac. Habíamos llegado 5 minutos antes de que lo abrieran pero nos dejaron coger comida, una vez avituallados nos dispusimos a continuar. Ya no hacía falta que llevara el GPS en la mano, a partir de ese punto ya me lo sabia al dedillo pues coincide con la Matagalls-Montserrat. Como cambia el mismo tramo del día a la noche, en la Matagalls llegas con muchos kilómetros en las piernas y apenas lo disfrutas y de día y con pocos kilómetros se te hace más ameno. Antonio se puso a tirar a muy buen ritmo, me costaba un poco seguirlo pero finalmente pude darle alcance. El chico se iba quedando atrás pero nos seguía de cerca, atravesamos toda la zona de senderos a un buen ritmo y tras atravesar la casa donde está el avituallamiento en la Matagalls y el tramo de riera. Nos dispusimos a encarar la subida, yo me pare un momento a desplegar los palos, y en esas que me giro porque escuche ruido y veo venir a otro chico. De donde había salido? Según los del avituallamiento anterior les llevábamos bastante tiempo a los demás. Hasta ese momento había pensado que por primera vez en una marcha de resistencia, podía tener la oportunidad de quedar primero. La verdad es que no importa la posición, pero bueno si uno tiene la oportunidad. Continuamos los 4 juntos hasta el control de vacarisses, los del avituallamiento se quedaron sorprendidos de vernos llegar tan pronto. Insistieron en hacernos fotos, nos sentamos y nos comimos tranquilamente el bocadillo antes de proseguir nuestro camino.
Bajando hacia Vacarisses.
Con Antonio en vacarisses.
Habíamos hecho un tramo de unos 5 km en 45 min, así que el ritmo que llevábamos era muy bueno. Desde ese punto quedaban 16 km hasta el Monasterio, y yo fui pensando en donde podía atacar y quedarme solo. Hubo un momento que me pare a quitarme una piedra y me sacaron un poco de ventaja, pero rápidamente les volví a dar alcance. Fuimos trotando muchísimo rato y después de atravesar la riera otra vez, nos dispusimos a afrontar el tramo de subida previo a la bajada hacia Monistrol. La subida la hicimos a buen ritmo y al llegar arriba a la pista, nos dimos cuenta que el chico que me había seguido desde el principio se había quedado descolgado. Ya solo quedábamos tres y quedaba la bajada a Monistrol y la subida al Monasterio, bajamos a buen ritmo y entramos los tres juntos a Monistrol. Antes de salir del avituallamiento estuve pensando en salir antes que mis compañeros y tomar algo de ventaja, pero lo pensé mejor y decidí que era una tontería atacar subiendo y era mejor entrar los tres juntos.
Antes de bajar a Monistrol
Atravesamos Monistrol y comenzamos a coincidir con corredores que hacían la Portals, cruzamos la carretera y comenzamos la subida hacia el monasterio. Los primeros metros hasta el desvió del tres cuarts los hicimos juntos, pero una vez nos desviamos. El chico joven que nos había dado alcance en vacarisses se puso a correr, Antonio se puso detrás y los dos fueron alejándose poco a poco. Yo sabía que en aquel tramo era una temeridad ponerse a correr, así que subí a mi ritmo. Un ritmo constante que me permitía avanzar bastante rápido, de todos modos Antonio y el chico ya me habían sacado una distancia considerable y pensé que ya no los podría pillar así que a conformarse con la tercera posición. Iba subiendo a mi ritmo e iba adelantando a gran cantidad de corredores de la Portals, en las zonas más suaves trote un poco con la esperanza de recortar distancia. Y así llegue a la zona de la tubería, allí debía poner un ritmo algo mas alto pero sin llegar a correr. Justo antes de ponerme a tirar rápido, vi que bajaban el Roque y Gemma que venían de hacer ruta. Me preguntaron que como iba y les explique cómo iba, me dieron ánimos y continúe subiendo. A la mitad el trayecto de escaleras, me encontré con el chico que había atacado. Había pagado el sobreesfuerzo y se le habían subido los gemelos, así que los pase y proseguí mi camino. Sabía que era muy difícil poder pillar a Antonio, y así fui subiendo poco a poco hasta que llegue donde tenían el control final. 
Con Antonio en meta.
Habíamos tardado 4:30 horas en hacer 30km y 2:45 en hacer 15km, todo eso sumado al tiempo del autobús daba un tiempo de 7:43horas. Mi idea era subir a Sant Jeroni, pero hacía calor y me lo estaba pensando. Después de ir al lavabo y que mi mujer me dijera que me daba vía libre para subir, decidí que subiría a Sant Jeroni como extra. Así que así lo hice, me puse a subir a mi ritmo y en 50 minutos llegue arriba. Después baje de nuevo al control, bebí algo y bajada hasta Monistrol. 
Subida a Sant Jeroni remate final.
Tanto en el trayecto de subida y bajada a Sant Jeroni como en el trayecto, de bajada a Monistrol me encontré muchísima gente. Pero ya había acabado el primer día del fin de semana con unos 57 kilómetros.

57 kilómetros

2115 metros de desnivel positivo

2311 metros de desnivel negativo

4426 metros de desnivel total acumulado

10:00 horas

En conclusión, me he encontrado en muy buena forma. Quizá si hubiera sido más cabroncete, habría podido quedar el primero. Pero la verdad es que la posición no me importaba, ha sido un placer compartir kilómetros con Antonio y el otro chico. Sobre la marcha, en general ha estado bien. Pero la verdad es que se hace muy pesado tener que atravesar tantos polígonos, haber si para otra edición estudian un recorrido alternativo. Lo del tema del autocar ha roto un poco el ritmo y las previsiones de llegada, pero bueno no he llegado muy tarde y eso me ha permitido subir a Sant Jeroni. Una vez más agradecerle a mi mujer que me dejara hacer la marcha, y encima que me viniera a recoger.

lunes, 6 de abril de 2015

24 HORES DEL CAP DE CREUS

Sábado 4 de abril

Después de un tiempo  lesionado de la rodilla, ya tenía ganas de probarme en una distancia larga. La marcha elegida era las 24 horas del Cap de Creus, una marcha larga y bastante exigente.

El viernes fuimos hacia Llança Cristina, Jordi y Ramonet, al llegar allí nos esperaban dos amigos para comer y hacer un poco de turismo. Por la tarde fui al briefing con Paco, allí me encontré con muchos conocidos y amigos del mundo de las marchas. Después de la charla, nos fuimos todos para la pensión para cenar y a dormir.

Llego el día, había quedado con Paco y Dani para ir juntos hacia la salida. En la salida recogimos los dorsales y nos metimos en el bar para almorzar y hablar con los compañeros, poco a poco fueron llegando todos los compañeros del CEI y nos fuimos hacia afuera para hacer la foto de grupo.
Foto de grupo del CEI
Cristina y Jordi habían madrugado para vernos salir, así que aprovechamos y les dimos las cámaras para que fueran echando fotos. Nos llamaron para que nos dirigiéramos hacia la zona vallada, este año no habían montado arco de salida ya que el año pasado se les voló con el viento.
Las 8:00 horas, tiraron un cohete y en marcha. Como viene siendo costumbre últimamente, todo el mundo salió corriendo. Salude a Cristina y Jordi a la carrera y continuamos corriendo por el paseo marítimo, Dani me dijo que me iba a intentar seguir así que por lo menos no iría solo durante la marcha. Tras salir del paseo marítimo y del término municipal de Llança nos metimos en una zona que era las playas de Cap De  Ras, una zona de pequeñas playas y acantilados en la que teníamos que estar muy atentos al terreno que estaba repleto de raíces. Salimos de la zona y bajamos a una playa, la atravesamos y comenzamos a subir. Primero un sendero y después una amplia pista, el viento soplaba pero ni mucho menos con la fuerza del año pasado.  Cuando llevábamos un kilometro por la pista más o menos, me pare a quitarme la camiseta de manga larga y solo me deje los manguitos para el viento. Mientras estaba parado me pasó Dolo, poco a poco íbamos subiendo a buen ritmo y Dani iba haciendo un poco la goma. A veces se quedaba atrás y tenía que echar a correr para atraparme, casi sin darnos cuenta llegamos al control de Sant Miquel de Colera. Llevábamos un tiempo muy parecido al que hice el año pasado, así que íbamos genial. Los donuts y los trozos de coca del avituallamiento estaban buenísimos, así que tuve que sacar a Dani de allí porque nos hubiéramos estado todo el día.
Tras el avituallamiento un poco de subida y llegamos al Puig d’Esquer, las vistas desde arriba eran impresionantes y además teníamos la suerte de que estaba bastante despejado. La bajada desde el Puig d’Esquer es bastante técnica y hace que los cuádriceps trabajen a tope, por suerte al final de la bajada había una zona bastante larga de pista para recuperar. 
Vistas espectaculares desde el Puig d'Esquer
Bajada tecnica.
Antes de coger un sendero, nos paso un grupo de tres chicas y Dani se pico porque dijo que no podían llegar antes que él. Yo le dije que no se picara que aquellas chicas iban a la corta y a nosotros aun nos quedaban muchos kilómetros, llegamos al avituallamiento y apenas paramos. Llegaba un tramo muy monótono y que se nos podía hacer muy largo, le dije a Dani que debíamos regular porque la pista nos invitaría a ir más rápido de lo normal. Lógicamente al ser corredor, Dani se emociono mucho en aquel tramo. Y después de unos 5 kilómetros corriendo a ritmo bastante rápido llegamos a la Valleta, allí estaban el Presi y marta animando y haciendo fotos. Justo antes de llegar allí nos habían vuelto a pasar aquellas tres chicas, le dije a Dani que estuviera tranquilo que venía una subida y allí las volveríamos a pasar. Efectivamente la subida era exigente y antes de la mitad ya las habíamos pasado, después Dani continuo trotando para que no nos pillaran y tras pasar por una ermita empezamos el descenso hacia Llança. Dani bajo muy rápido, pero cuando llegamos a la pista vi que se echaba la mano al gemelo. Me dijo que le había dado un tirón y le dolía, por suerte no quedaba mucho para llegar al control. Una vez allí nos esperaban Jordi, Cristina Y Montse la pareja de Dani. Los macarrones del control entraban estupendamente y aprovechamos para descansar un poco, Dani se puso crema y se tomo un antiinflamatorio y nos pusimos de nuevo en marcha. 
Recuperando fuerzas con los macarrones
Al poco de salir escuchamos el petardo que anunciaba la salida de los que hacían la marcha de 60 kilómetros, justo cuando salimos de la población empezaron a pasarnos los primeros de la mitja. Fuimos subiendo a buen ritmo con la compañía de todos los corredores que nos iban pasando, Dani se estaba quedando cada vez más atrás pero no podía pararme a esperarlo porque estaba en una zona de senderos muy estrecha. Seguí subiendo a un ritmo constante, los corredores no eran capaces de pasarme en la subida, pero aprovechaban pequeños llanos y bajadas para adelantarme. Al final de los senderos parecía que la subida había finalizado, pero venia una pequeña pero muy intensa subida por un corta fuegos. Al llegar arriba me senté en una piedra a esperar que Dani llegara, la vista de Llança era espectacular. 
Con estas vistas la espera no era tan pesada.
Iba pasando el tiempo y Dani no llegaba, algo le había pasado porque no era normal que tardara tanto. Unos 15 minutos después apareció Dani y me dijo que no me podía seguir, que le dolía mucho el gemelo y que iba a seguir a su ritmo. Me supo mal ya que me hubiera gustado seguir acompañado, me despedí de él y continúe mi camino. Aun quedaban un par de falsas subidas antes de llegar al control, después de pasar el control venia una subida y ya por fin se veía Sant Pere de Rodes. Allí me estaban esperando Cristina Y Jordi, les comente lo que había pasado con Dani y me senté a comer algo. Iba un poco mejor que el año anterior, pero tocaba afrontar la zona más dura de la marcha. Me despedí de Jordi y Cristina y me dirigí hacia el castillo, la subida es durilla pero se hace bastante bien. Las vistas de Sant Pere de Rodes desde allí arriba eran espectaculares, tras atravesar el castillo se sale al tramo de la cadena montañosa. Se sube a la zona más alta de la marcha y se observa una panorámica espectacular del golfo de Roses y del Port de la Selva, estaba solo pero no completamente ya que tanto por delante como por detrás había gente. La cadena tenia zonas muy peligrosas y técnicas y el paso se ralentizaba muchísimo, al salir de la cadena empezó un tramo larguísimo de senderos con pequeñas subidas y bajadas y con tramos muy resbaladizos. 
Vistas espectaculares del golfo de Roses
Atravesando la cadena montañosa.
Este tramo se me hizo larguísimo y estuve casi 1:30 horas para hacer 4 kilómetros, tras ese largo tramo llegue a la carretera que era donde había un nuevo avituallamiento. Me fue muy bien llegar al avituallamiento porque necesitaba beber algo, así que me bebí dos vasos de aquarius y uno de coca cola. Tocaba subida así que volví a poner el piloto automático, cogí mi ritmo y casi sin darme cuenta estaba arriba. El viento soplaba con fuerza pero sabía que en ese momento tocaba una bajada larguísima por pista hasta Cala Joncols, me senté en una piedra me ate bien las bambas y me puse música para que la bajada no se me hiciera eterna. Me puse a trotar y no pare en los 6 kilómetros de bajada por pista, por suerte los paisajes que vas viendo mientras bajas son espectaculares. Al llegar al control de Cala Joncols observe que era mucho más pobre que el año pasado, allí estaba haciendo muchísima calor y sabía que tenía un trozo largo de subida. Volví a coger mi ritmo y fui subiendo sin prisa pero sin pausa, al llegar arriba le eche un trago al camel y proseguí mi marcha. El tramo hasta cadaqués alternaba tramos de pista con bajadas por senderos rocosos, así que decidí que caminaría rápido en los tramos de pista y correría en las bajadas pedregosas. Casi sin darme cuenta ya estaba en las calles de Cadaqués, por suerte sabia por donde tenía que ir porque de lo contrario me hubiera costado encontrar las señales debido al gran número de turistas que había.
Llegando a Cadaqués.
Imagenes de postal.
Cuando llegue al avituallamiento me estaban esperando Cristina y Jordi, me senté y me ayudaron a cambiarme los calcetines y equiparme para el frio mientras yo reponía fuerzas con algo de comer. Tras un rato descansando me puse de nuevo en marcha equipado con los maguitos para combatir el frio, a los pocos metros de salir ya me sobraban los maguitos por el calor. Tras pasar un tramo de urbanizaciones llegue al tramo más pesado de toda la marcha, un larguísimo sendero muy empedrado que llevaba hasta el faro de Cap de Creus. En ese tramo tuve un pequeño bajón físico, pero debido a mí experiencia supe salir de ese bache y conseguí llegar al faro casi totalmente recuperado. En el faro también había muchísima gente, allí recupere un poco de líquidos comí algo y me puse en marcha.
Camino pedregoso hacia el faro.
Hacia mucho viento, se nota?
Tocaba el tramo más largo de la marcha, eran 11,5 kilómetros hasta Sant Baldiri y yo quería intentar llegar de día. No tenía ganas de trotar así que puse un ritmo de caminar muy rápido y me puse manos a la obra, un continuo sube y baja por senderos con zonas de barro. 
Señalizacion tetrica jejeje.
Después pista y mas pista, el llegar de día al control cada vez lo veía más complicado y así después de una subida bastante durilla por sendero se me hizo totalmente de noche. Me pare me puse la manga larga y el frontal y en marcha, al principio tuve algunos problemas con el frontal pues al ser nuevo no sabía muy bien cómo funcionaba. En 30 minutos hice los 4 kilómetros que había desde donde me puse el frontal hasta el control. Me cogí algo de comer y de beber y me senté un poco, quedaban solo 11,5 kilómetros hasta Llanca y eran las 21:30 horas. Si quería hacer el mismo tiempo que el año anterior, tendría que apretar bastante el acelerador.
Salí del control y me puse a tirar con energía, era subida pero llevaba un ritmo altísimo. Acabada la subida venia un tramo muy malo de bajada muy empedrada, me puse a trotar y baje a una velocidad bastante buena teniendo en cuenta que yo no bajo bien. Casi sin darme cuenta ya estaba en las calles del Port de la Selva, como iba muy mal de tiempo hice un acopio de fuerzas y me puse  a trotar. Atravesé el Port de la Selva trotando a ritmo bajo, pero sin parar. Así cogí el camino de ronda y seguí trotando. A veces tenía que parar porque había pequeñas rampas, la luz de la luna reflejada en el mar era espectacular. Me puse a caminar rápido y llegue al último control, me quedaban 4 kilómetros para llegar y solo 24 minutos para hacer el mismo tiempo que el año anterior. No tenía ganas de seguir trotando así que me puse a caminar muy rápido, el tramo final con innumerables escaleras era un poco pesado y además un viento fortísimo dificultaba el avance. Después atravesé las calles de Llança y tras un tramo de asfalto por fin llegue a la zona de llegada. Allí estaban Cristina y Jordi esperándome, después de la foto en la llegada me cogí algo de comer y me fui a la pensión. Al día siguiente almorzamos con Ramonet y Paco y nos fuimos para casa.

87 kilómetros

3000 metros de desnivel positivo

3000 metros de desnivel negativo

6000 metros de desnivel total acumulado

En conclusión, mi lesión de rodilla está totalmente olvidada. No me ha molestado la rodilla en ningún momento, he completado una marcha larga con bastante energía a pesar de no haber entrenado distancias largas. Ha sido un placer poder compartir la primera parte de la marcha con Dani, haber si la próxima la podemos acabar juntos. Como siempre reencontrarse con los compañeros del CEI y poderlos saludar siempre es un placer. De la marcha hay que decir que tiene unos paisajes espectaculares, y que es bastante exigente. Darle las gracias a Cristina y Jordi por haberme seguido, eso me daba energías cada vez que los veía. La semana que viene mas, doble sesión sábado y domingo esperemos estar a la altura.

viernes, 13 de febrero de 2015

ULTRA MONTNEGRE CORREDOR


Oficialmente a empezado la temporada 2015, una temporada donde tengo dos retos mayúsculos como son Ronda dels Cims de Andorra y ultra Trail del Montblanc.
Ya tenía ganas de ponerme un dorsal y darle un poco de caña a las piernas, la verdad es que acudía a esta ultra porque me había tocado un dorsal gratuito. Aunque de todos modos la tenía en la lista para hacerla aunque fuera como entrenamiento,  el viernes me acerco a recoger el dorsal y a escuchar la charla técnica.

Llego el gran día, llegue a Vallgorguina y al bajar del coche me di cuenta de que hacia un frio considerable. Poco a poco iban llegando corredores y pude comprobar que el nivel era muy alto, un cuarto de hora antes de la salida me metí en el corralito a pasar el control de material obligatorio y saludar a algunos conocidos que ya no vería más en toda la carrera.
Ultimas indicaciones que apenas escucho, cuenta atrás y salida. 
Con Bea, Manolo real y Roque antes de la salida.
Salimos 90 corredores de 110 inscritos, como era previsible la gente salió a tope, y a la salida de Vallgorguina ya íbamos de los últimos pero aun quedaba algún elite con nosotros. Salí junto a Bea y Roque dos grandes corredores de ultra distancia, también estaba Enric Sabate que en los primeros 2 kilómetros por senderos nos iba contando como es la PTL. En el kilometro 3 nos encontramos un pequeño tapón provocado por una subida considerable en la cual había una cuerda, pasado ese tramo Enric se despidió de nosotros y seguimos subiendo casi sin descanso hasta llegar al primer control que estaba situado en el santuario del corredor. Aun había restos de nieve acumulada de la nevada de la semana anterior, la parada en el control fue bastante corta y seguimos nuestro camino. Solo llevábamos 7 kilómetros y ya éramos los últimos de la Ultra, solo teníamos a un corredor que iba muy cerca nuestro.

Seguimos nuestra marcha por una zona muy chula de senderos donde había zonas con nieve acumulada, el ritmo que llevábamos no era lento pues íbamos a un promedio de 5,5 k/h. casi sin darnos cuenta llegamos al control de la Plana, los chicos de la organización fueron muy amables y nos dijeron que teníamos a 5 corredores detrás nuestro. Desde el Corredor no habíamos coincidido con ningún corredor, solo el señor que nos seguía a unos 10 minutos. Proseguimos nuestro camino por un primer tramo de sendero, después un tramo largo de pista nos llevo hasta una riera. El terreno cambio y pasamos a caminar sobre arena de playa, reseguimos la riera unos 2 kilómetros y llegamos al pueblo de Dosrius.
Uno de los pocos paisajes de los primeros kilometros,.
Caminando por la riera.
Íbamos muy bien de tiempo, ya que llevábamos casi 2:30 horas por encima del cierre horario. Aproveche la parada en el avituallamiento para quitarme las mallas largas y una camiseta larga, tras comer algo proseguimos nuestro camino. Salimos de Dosrius resiguiendo la riera, después nos metimos en un laberintico tramo de senderos larguísimo. Estuvimos casi 2 horas metidos por dentro del bosque, con infinidad de cruces y sin apenas ver paisaje. En algunos tramos disfrutamos bastante porque aun quedaba mucha nieve acumulada y pasaba por zonas realmente bonitas, tras pasar un control de paso a medio camino empezamos una dura subida hasta el Turó de Tarau. Al llegar arriba por fin pudimos deleitarnos con un paisaje, el Turó es curioso porque está lleno de pesebres. 
Turó de Tarau.
Mucha nieve acumulada en el camino.
Para bajar había un inicio de bajada muy técnico en el cual tuvimos que vigilar para no dañarnos los tobillos, seguimos un tramo por senderos y después nos metimos en una urbanización y un tramo de pista que nos llevo hasta Can Jalpi en Arenys de munt. El avituallamiento estaba situado junto a un parque de aventura y un castillo alucinante, ya llevábamos 50 kilómetros y apenas 9:25 horas así que íbamos más que sobrados sobre el cierre. En este avituallamiento la parada fue algo más larga, ya que estuvimos comiendo algo y hablando con los del control. Yo me cambie calcetines y deje ropa que no iba a utilizar aprovechando que allí había una mochila nuestra, Bea y Roque no se cambiaron nada ni utilizaron la mochila así que una vez avituallados proseguimos nuestra marcha.
Can Jalpi en Arenys de Munt.
Nuestro objetivo era llegar al kilometro 60 de día, salimos del avituallamiento y dudamos un poco porque perdimos las señales de vista. Una vez retomado el camino proseguimos por una zona donde el camino no estaba muy utilizado, proseguimos por unos senderos y a lo lejos vimos la cruz donde debíamos llegar. La verdad es que antes de llegar dimos un rodeo impresionante, empezamos viendo la cruz al frente y acabamos llegando a la cruz por detrás todo eso por laberinticos senderos que no paraban de entrecruzarse. Habíamos llegado a la Creu de Canet, una cruz impresionante con unas vistas del mar increíbles, como allí no había avituallamiento decidimos seguir nuestra marcha. 
Creu de Canet.
Bonito paisaje, no tan bonita estatua jeje.
Desde la Creu de Canet hasta Sant Cebria de Vallalta  fue un tramo bastante rápido ya que la mayor parte era pista, pensábamos que nos íbamos a mojar porque empezó a llover  pero por suerte duro muy poco rato. El avituallamiento estaba al lado del pabellón y  se podía comer un plato de pasta y fruta, una de las chicas que estaba allí era una crack de la ultra distancia ( Olga Manko) y a pesar de ser una crack es una chica muy sencilla que nos estuvo  ayudando a avituallarnos y eso dice mucho del espíritu del Trail.
Antes de continuar nos pusimos los frontales y algo de ropa de abrigo ya que estaba bajando la temperatura, a la salida del pueblo tuvimos un pequeño problema ya que perdimos las marcas y tuvimos que hacer marcha atrás. Una vez retomado el camino seguimos llaneando un buen rato antes de empezar la subida hacia el Coll de l’Era de en Mora.

Ahora el tramo era mas de pista pero ya teníamos que llevar el frontal porque apenas veíamos, bajamos hubo unos momentos en que pensamos que nos mojaríamos porque empezó a llover. Por suerte no duro mucho rato y no hizo falta ponerse el chubasquero, Roque empezaba a quedarse un poco rezagado en las subidas pero sabíamos que es un tío duro y nos podría seguir. Bea había subido el ritmo y yo podía seguirla bien en las subidas, pero en las bajadas me empezaba a doler bastante la rodilla derecha. Subimos hasta el, allí Roque nos dijo que tiráramos para adelante que el necesitaba un rato para recuperarse y que iría haciéndola goma con nosotros.
Rápidamente llegamos al control de la Creu de Tres termes, allí estaba haciendo de control José Bravo un conocido de las marchas. Justo antes de salir llego Roque y esperamos a que comiera algo antes de seguir, unos metros más adelante y siguiendo una pista. Vimos una pareja que nos extraño muchísimo que pudieran ir por delante nuestro, proseguimos el camino y llegamos a un tramo que iba resiguiendo una riera cruzándola de un lado a otro continuamente por rocas resbaladizas. En este tramo Roque nos podía seguir bastante bien, pero después cogimos un tramo de subida bastante fuerte y lo fuimos dejando atrás. Bea y yo nos habíamos quedado solos, pero íbamos tirando a un ritmo bastante alto. El tramo hasta llegar a Hortsavinya fue un autentico mareo por sendero, un rompe piernas que subía y bajaba y bordeaba una colina en la cual se veía una antena que vimos desde 4 ángulos diferentes.  Al llegar a Hortsavinya nos comunicaron que habían neutralizado un tramo de la ultra, el tramo que subía al punto más alto. Por lo visto había mucha nieve acumulada y puntos con placas de hielo peligrosas, después de escuchar esa noticia y comernos unos donuts que estaban buenísimos. 
Proseguimos nuestro camino, un tramo bastante largo de pista y algún sendero laberintico más y llegamos al siguiente punto de control. El frio empezaba a ser bastante fuerte, así que decidí que ya podía dejar de hacerme el valiente y ponerme las mallas largas y un gorro que me tapara más la cabeza.
Ya nos quedaban muy pocos kilómetros y además nos habían dicho que quedaban 3 subidas duras pero muy cortas, empezamos a subir y el terreno empezaba a picar. Íbamos por sendero y confiábamos que lo que nos habían dicho de las subidas fuera verdad, después de una sucesión de subidas y estar prácticamente una hora subiendo. Pensamos que si nos volvíamos a encontrar al chaval que nos había dicho eso le íbamos a decir cuatro cosas, la rodilla me molestaba un poco menos pero aun notaba bastantes molestias. Justo antes de llegar al siguiente control vimos que alguien nos seguía de cerca, pero no nos había atrapado. En el avituallamiento nos bebimos un caldo caliente y nos pusimos de nuevo en marcha, tras el avituallamiento vino un tramo de subidas pero esta vez eran algo más suaves. Yo empecé a notar muchas molestias en el estomago por culpa del caldo, pero podía aguantar bastante bien. Tras las subidas iniciamos un tramo por pista y vimos como llegaba una luz corriendo, era Roque que nos había atrapado. Nos llevamos una gran alegría por poder acabar los tres juntos, el último tramo tuvo unas cuantas bajadas que pusieron a prueba mi maltrecha rodilla. Tras pasar esos tramos por fin entramos en el pueblo de Vallgorguina, en la llegada no había absolutamente nadie y la llegada quedo un poco deslucida. Como no tenía el estomago muy fino, decidí que me ducharía en casa. Me despedí de Bea y Roque y para casa.

105 kilómetros

5000 Metros de desnivel positivo

5000 Metros de desnivel negativo

10000 Metros de desnivel acumulado

22:00 horas

En conclusión, para ser la primera Ultra de la temporada creo que me ha ido bastante bien. El ritmo ha sido bastante alto, y las únicas molestias que he notado han sido en la rodilla derecha. Yo creo que debido al tiempo que hacía que no caminaba tantos kilómetros, la Ultra del Montnegre me ha sorprendido por los lugares por donde pasa. El recorrido a pesar de ser un autentico laberinto, está muy bien y demuestra que no hace falta ir a la alta montaña para hacer desnivel. La señalización de la marcha era perfecta, solo nos confundimos un par de veces pero fue por culpa nuestra. En lo que a los avituallamientos se refiere, quizás este ha sido el punto flaco. Mandaron una lista con todo lo que había, y después llegabas al avituallamiento y había mucho menos de lo que ponían. De todos modos y siendo la primera edición le doy un aprobado, ahora a seguir dándole a los pedales y con ganas de hacer una nueva ultra.

Lo mejor haber podido compartir la Ultra con dos grandes ultra atletas como Bea y Roque, espero compartir alguna ultra mas con ellos.